Contaminación

Los científicos ponen el grito en el cielo: el 65% de los microplásticos contaminantes proceden de la fricción de las ruedas

microplásticos
Recreación del origen de los microplásticos. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La contaminación del aire urbano ha tenido históricamente como culpable indefendible a los tubos de escape. Durante décadas, la normativa europea apuntó a reducir las emisiones de los motores de combustión, y lo consiguió en buena medida. Sin embargo, los microplásticos que flotan en el aire de las ciudades tienen un origen distinto, más difícil de regular.

Y parece que, según los datos más recientes, mucho más extendido de lo que se creía. Un equipo de investigadores ha identificado la fuente dominante de esa contaminación plástica en el entorno urbano. Contrario a lo que uno se imaginaría, no son los envases, ni las fibras sintéticas de la ropa, ni las plantas industriales. Es algo que rueda por cada calle de cada ciudad a cada minuto.

El desgaste de los neumáticos, principal fuente de microplásticos en el aire

El estudio, publicado en Communications Earth & Environment (revista del grupo Nature) concluye que alrededor del 65% de los microplásticos presentes en el aire de las ciudades proceden del rozamiento de los neumáticos con el asfalto.

La investigación fue liderada por Ankush Kaushik y el profesor Hartmut Herrmann, del Instituto Leibniz de Investigación de la Troposfera (TROPOS) de Leipzig, Alemania.

Para llegar a esa cifra, el equipo analizó muestras de materia particulada recogidas durante dos semanas en septiembre de 2022 en una arteria de tráfico de Leipzig. Usaron una técnica llamada pirólisis-cromatografía de gases-espectrometría de masas, capaz de identificar once tipos distintos de polímeros plásticos en el aire.

Y desde luego, los resultados fueron contundentes: aproximadamente el 4% de toda la materia particulada suspendida era plástico, y de ese plástico, dos de cada tres partes venían del caucho de los neumáticos. El resto lo aportaban materiales diversos como el cloruro de polivinilo, el polietileno o el tereftalato de polietileno.

¿Qué respiran los ciudadanos cada día, según esta investigación alemana?

Las cifras concretas del estudio ayudan a dimensionar el problema. Una persona que viva en una ciudad como Leipzig inhala unos 2,1 microgramos de plástico al día solo a través del aire. En términos de partículas individuales, eso equivale a unas 3.200 partículas de desgaste de neumático cada 24 horas.

La escala urbana del fenómeno es igualmente llamativa. Un modelo desarrollado para Estocolmo calculó que el centro de la ciudad acumula anualmente alrededor de 960 toneladas de partículas procedentes de neumáticos, frente a las apenas 51 toneladas de partículas PM10 generadas por los escapes de los vehículos.

En otras palabras, el desgaste del caucho supera con creces al tubo de escape como fuente de contaminación particulada.

Los efectos sobre la salud que apunta la investigación son preocupantes. La exposición continua a estas partículas se ha vinculado con un aumento del 9% en el riesgo de mortalidad cardiovascular y del 13% en el riesgo de cáncer de pulmón.

Además, datos de monitorización recogidos durante un año en ocho puntos distintos de la autopista 401 de Toronto, Canadá, detectaron compuestos químicos propios del caucho (benzotiazoles) en el 94% de las muestras de aire analizadas.

Y acá va un dato que subraya la dificultad de resolver el problema… Si toda la flota de vehículos de una ciudad se sustituyera por eléctricos mañana mismo, la concentración de estas partículas no bajaría, sino que podría aumentar un 13%, ya que los coches eléctricos pesan más y generan más desgaste en ruedas y frenos.

La regulación de los microplásticos llega tarde y con lagunas a Europa y el mundo

El problema de los microplásticos procedentes de neumáticos no es solo sanitario, sino también regulatorio. Actualmente, ni la Organización Mundial de la Salud ni la Unión Europea disponen de valores límite específicos para plásticos en el aire. Las normas de calidad del aire contemplan el PM2,5 y el PM10 como categorías generales, pero no distinguen su composición.

La normativa Euro 7, que la UE tiene previsto aplicar a partir de noviembre de 2026, incluirá por primera vez limitaciones directas sobre las partículas de frenos y neumáticos, con una reducción estimada del 30% de las emisiones de este tipo para 2030.

Es un avance, pero los investigadores advierten de que la regulación va por detrás del problema. La realidad es que los datos científicos llevan años acumulándose, y la respuesta legislativa acaba de comenzar.

Los líquenes, organismos especialmente sensibles a la contaminación atmosférica, ya evidencian la magnitud del fenómeno.

Estudios realizados en zonas próximas a autopistas detectaron 17.500 partículas de neumático por gramo de liquen a apenas cinco metros de la calzada, cifra que caía a 1.500 partículas por gramo a 150 metros de distancia.

La polución no viaja lejos, pero satura el entorno inmediato donde vive y trabaja la mayor parte de la población urbana.

Lo último en Ciencia

Últimas noticias