Historia

Ni guerras ni epidemias: el ADN antiguo revela que fue la agricultura lo que estuvo a punto de acabar con una civilización hace miles de años

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Terrazas de arroz.
Gemma Meca
  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

El ADN antiguo revela que fue la agricultura lo que estuvo a punto de acabar con una civilización hace miles de años. Con lo que realmente puede acabar siendo lo que nos afectará de lleno en estos días en los que cada detalle cuenta. La historia la creamos desde cero y lo hacemos de tal forma que tenemos que empezar a pensar en determinados cambios que llegan a toda velocidad y que pueden ser esenciales que tengamos en mente.

Las epidemias que en el pasado nos afectaron, en parte por la mala higiene y por la alimentación que dejaba a las personas a merced de lo que podían cultivar o cazar o criar en casa. Una mala racha los podía dejar sin nada de comer, en manos de una naturaleza que puede acabar siendo la que se convierte en nuestra peor enemiga. Sin duda alguna, deberemos estar pendientes de una serie de cambios que aparecen sin avisar y que son los que nos darán una mortalidad mayor que en unas guerras que en el inicio de la humanidad eran sólo de soldados.

Ni epidemias ni guerras

El ser humano ha estado pendiente de las epidemias o enfermedades que han llegado y aparecido para acabar con más de uno. Los tiempos en los que realmente podremos empezar a tener en consideración algunos cambios que hasta la fecha no sabíamos.

Es momento de apostar claramente por un cambio de tendencia que puede acabar siendo lo que nos afectará de lleno. En unos días en los que realmente cada detalle cuenta. Es momento de saber qué paso en unos tiempos pasados en los que muchas personas estuvieron afectadas por una mortalidad que supera los límites.

Estos días en los que quizás podremos empezar a prepararnos para un giro radical que puede ser esencial y que, hasta el momento no sabíamos que podríamos tener en mente. La casi aniquilación de la sociedad llegó no con una guerra. Los conflictos en la antigüedad no tenían una capacidad destructiva tan elevada como los actuales, con armas que enfrentaban a soldados con soldados.

Fue la propia agricultura, la naturaleza de la que dependemos todos, la que casi se convierte en nuestra peor enemiga. Los expertos no dudan en lanzar esta advertencia, a través de un descubrimiento que puede cambiarlo todo.

Revela que fue la agricultura a través del ADN lo que casi acabó la civilización

La civilización pudo haber terminado por un cambio de tendencia que, sin duda alguna, puede acabar siendo el que nos haga reflexionar. Hay un elemento que no cuidamos o al menos, no de la forma que deberíamos y es más importante de lo que parece, es cuestión de ponerse manos a la obra por ello.

Tal y como explica un reciente artículo de la revista especializada Scitechdaily: «Un estudio reciente publicado en Nature reconstruye más de 2.000 años de historia de la población en el Valle de Uspallata (UV) de Argentina, una región en el extremo sur de la antigua expansión agrícola andina. La investigación arroja nueva luz sobre cómo la agricultura transformó las sociedades y cómo las comunidades respondieron a las crisis ambientales y de salud a lo largo del tiempo. Utilizando ADN humano y patógeno antiguo, análisis isotópico, arqueología y registros paleoclimáticos, y trabajando en estrecha colaboración con las comunidades indígenas de Huarpe, los investigadores descubrieron que los cazadores-recolectores locales adoptaron gradualmente prácticas agrícolas en lugar de ser reemplazados por las poblaciones entrantes. Los hallazgos también revelan que las comunidades de cultivo de maíz posteriores experimentaron dificultades prolongadas y que la migración a través de redes familiares extendidas puede haber ayudado a las personas a sobrevivir a períodos de inestabilidad».

Siguiendo con la misma explicación: «Una cuestión importante en torno a la difusión de la agricultura es si la agricultura se expandió principalmente porque las poblaciones agrícolas se mudaron a nuevas áreas o porque los cazadores-recolectores locales adoptaron cultivos y conocimientos agrícolas. LA ESCA DE ESCA DE POR SASA arqueológicaS POR SA menudo no puede distinguir claramente estas posibilidades porque ambas pueden dejar huellas similares. El valle de Uspallata ofrece una rara oportunidad para estudiar esta transición porque la agricultura llegó allí mucho más tarde que en los principales centros de domesticación de América del Sur. Investigadores dirigidos por la Unidad de Paleogenómica Microbiana (MPU) del Instituto Pasteur analizaron el ADN antiguo de todo el genoma de 46 individuos que abarcan las primeras sociedades de cazadores-recolectores hasta poblaciones agrícolas posteriores. Sus resultados revelaron una fuerte continuidad genética entre los cazadores-recolectores que vivían en el valle hace unos 2.200 años y las comunidades agrícolas que vivían allí más de 1.000 años después a medida que el cultivo del maíz y otros cultivos se expandían».

 

 

 

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