Segunda Guerra Mundial

Nadie lo cuenta en los colegios: el país que ganó la Segunda Guerra Mundial sin disparar un solo tiro y que los libros de historia han borrado

Segunda Guerra Mundial
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Mientras millones de soldados morían en los campos de batalla durante la Segunda Guerra Mundial, hubo un pequeño país en el corazón de Europa que logró sobrevivir , sin participar directamente en los combates y sin disparar un solo tiro: Suiza. Hay quienes creen que simplemente «tuvo suerte», pero la realidad es mucho más compleja. De hecho, algunos historiadores consideran que Suiza fue una de las grandes vencedoras de la guerra, fortaleciendo su sistema financiero y consolidando una estabilidad que el resto de Europa tardaría décadas en recuperar.

¿Cómo lo logró? La respuesta combina diplomacia y estrategia militar. Aunque el país evitó participar directamente en el conflicto, estaba preparado para defenderse hasta el final. Durante la Segunda Guerra Mundial, el sistema financiero suizo se convirtió en un refugio para fortunas, reservas de oro y operaciones internacionales.

La postura de Suiza durante la Segunda Guerra Mundial

Ante el estallido del conflicto en septiembre de 1939, el país activó de inmediato un amplio plan de defensa para prepararse ante una posible invasión. Las autoridades movilizaron a cientos de miles de soldados y milicianos, mientras se reforzaban posiciones defensivas a lo largo de todas las fronteras. A comienzos de 1940, las fuerzas armadas suizas ya superaban los 500.000 efectivos movilizados.

A lo largo de la guerra, el alto mando alemán llegó a desarrollar planes concretos para invadir el país, entre ellos la llamada Operación Tannenbaum. Sin embargo, la invasión nunca llegó a producirse. Los historiadores consideran que Suiza logró mantener su independencia gracias a una combinación de factores: concesiones económicas hacia Alemania.

Los intentos de los grupos nazis suizos de promover una anexión similar a la realizada en Austria fracasaron en gran medida debido al fuerte sentimiento de identidad nacional suiza y al carácter multicultural del país. Bajo el mando del general Henri Guisan, el ejército reorganizó completamente su estrategia defensiva. En lugar de depender únicamente de la protección de las fronteras, Suiza diseñó un sistema de resistencia prolongada basado en la retirada hacia fortificaciones ubicadas en los Alpes, conocido como el Réduit nacional.

Esta estrategia consistía en dificultar cualquier avance enemigo hacia las zonas montañosas y mantener el control de túneles ferroviarios y pasos alpinos considerados esenciales. El objetivo era dejar claro al Tercer Reich que una invasión tendría un coste humano y militar muy elevado. Incluso se asumía que, en caso extremo, parte del territorio y de las ciudades más importantes podrían caer temporalmente en manos enemigas mientras el ejército continuaba resistiendo desde el interior alpino.

La neutralidad suiza también convirtió al país en un importante centro de espionaje y comunicación durante la guerra. Tanto los Aliados como las potencias del Eje utilizaron territorio suizo para actividades diplomáticas, intercambio de información y contactos indirectos. Aunque oficialmente neutral, dentro del ejército y de la política suiza existían figuras simpatizantes del nazismo, algo que generó una gran tensión interna.

En el terreno económico, Suiza mantuvo relaciones comerciales tanto con los Aliados como con las potencias del Eje, aunque debido a su situación geográfica terminó dependiendo en gran medida del comercio con Alemania e Italia.

Bombardeos

Los bombardeos sobre Suiza durante la Segunda Guerra Mundial comenzaron de manera esporádica, aunque su frecuencia aumentó durante la fase final del conflicto. En varias ocasiones, ataques de fuerzas aliadas alcanzaron accidentalmente objetivos en territorio suizo, provocando  tensiones diplomáticas.

Las autoridades aliadas atribuyeron estos episodios a errores de navegación, problemas técnicos, malas condiciones meteorológicas o fallos humanos por parte de los pilotos. Sin embargo, dentro de Suiza comenzó a crecer la sospecha de que algunas de estas incursiones podían formar parte de una presión indirecta para reducir la cooperación económica y comercial existente con la Alemania Nazi. Además de los bombardeos, también se registraron ataques aéreos aislados hacia el final de la guerra.

Política de refugiados

«Según los términos de la Convención de La Haya, los soldados de cualquiera de los bandos en conflicto que, por cualquier motivo, se refugiaron en un país neutral fueron internados y sus movimientos estrictamente controlados. Estos internados Por lo general, se les asignaba trabajos en granjas o en proyectos de construcción, donde reemplazaban a los suizos movilizados. En total, Suiza acogió a más de 100.000 militares durante el período de guerra. El primer grupo importante lo formaron tropas francesas y polacas que huyeron a través de la frontera cuando Francia cayó en junio de 1940; otros eran prisioneros de guerra fugitivos, desertores o personal del ejército herido.

Después de que los nazis tomaron el poder en Alemania y hasta el otoño de 1933, unos 2.000 refugiados (principalmente judíos e intelectuales) huyeron de Alemania a Suiza, y a finales de 1938 ya eran 10.000 de esos refugiados. En total, Suiza acogió a más de 180.000 refugiados civiles, de los cuales 55.018 eran refugiados civiles adultos, 59.785 niños que pasaron algún tiempo en Suiza para recuperarse y 66.549 los llamados refugiados fronterizos que residieron brevemente en Suiza», detalla Switzerland Tourism.

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