Los agricultores valencianos ponen el grito en el cielo: hay 180.000 hectáreas abandonadas y no aguantan más
La situación del sector agrario en el Levante español alcanza niveles críticos y trae un panorama desolador. Los agricultores valencianos observan con impotencia cómo su tierra pierde capacidad productiva. Se trata de una tendencia que amenaza la viabilidad económica de miles de familias vinculadas al campo.
La enorme preocupación de los agricultores valencianos se extiende en un sector clave, que ve peligrar su modo de vida y la soberanía alimentaria de la región. La falta de relevo generacional y los problemas de rentabilidad provocan que muchos productores pongan el grito en el cielo ante la inacción que perciben.
Las cifras actuales confirman los peores presagios y sitúan a la región en una posición de debilidad extrema frente al resto del territorio nacional.
La Comunidad Valenciana rompe su techo histórico de tierras abandonadas
Los datos confirman la gravedad del abandono de tierras, ya que un reciente estudio de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA), que toma como referencia la encuesta Esyrce del Ministerio de Agricultura, indica que la región acumula 180.000 hectáreas abandonadas. Durante el año 2025 se dejaron de cultivar 3.548 hectáreas, lo que supone un retroceso del 2,01% respecto al ejercicio anterior y marca un triste récord histórico.
Tal y como señalan, mientras los agricultores valencianos retroceden, el conjunto de España logró recuperar 1.257 hectáreas de superficie agraria, una mejora del 0,12%. Con estos números en la mano, la autonomía valenciana encabeza el ranking nacional de abandono. Aglutina el 17,5% de toda la superficie baldía del país, superando con holgura a comunidades mucho más extensas como Castilla-La Mancha o Andalucía.
¿Qué cultivos sufren más este retroceso?
El análisis desglosado por tipos de producción muestra que los cítricos se llevan la peor parte. Símbolo de identidad de la huerta, estos cultivos perdieron 2.762 hectáreas en el último año, con especial incidencia en mandarinas y naranjas. Si miramos la última década, la superficie de cítricos en regadío cayó un 15%. La crisis también afecta al almendro, el viñedo y las frutas de hueso.
Sin embargo, existen pequeñas excepciones que rompen la norma. Según recoge en el informe, el olivar creció un 1,4% y el sector de hortalizas y flores repuntó un notable 9,5%. También destaca el aguacate, que se consolida como una alternativa refugio para muchos productores al aumentar su superficie un 5,4%. En el lado opuesto, el kiwi experimentó su primer descenso interanual.
La crisis de los agricultores valencianos
Detrás de este abandono masivo existen causas claras que empujan a los agricultores valencianos a tirar la toalla. El informe señala la crisis de rentabilidad sostenida como el factor principal.
Los costes de producción asfixian a los propietarios, que no logran obtener beneficios suficientes para mantener la actividad. A esto se sumaron los efectos devastadores de la DANA, que arrasó parcelas enteras junto a los cauces desbordados y dejó muchos campos inservibles.
Cristóbal Aguado, presidente de AVA, advirtió que «la mancha marrón de los campos abandonados no engaña».
Para el dirigente agrario, entramos en un punto de no retorno porque quien deja la agricultura difícilmente vuelve. Aguado explica que «los mayores aguantan por apego a la tierra» e incluso destinan parte de su pensión a mantenerla, pero los jóvenes rechazan entrar en un «negocio sacrificado y ruinoso».