Los veterinarios expertos coinciden: «Los perros no saben que han hecho algo mal, sienten miedo cuando te enfadas»
Las emociones que los humanos proyectan hacia sus mascotas influyen en el estado de ánimo y bienestar del animal
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Los perros son animales que necesitan una educación favorable para lograr un aprendizaje óptimo en sus primeros meses de vida y proyectarlo hacia el futuro, así lo confirman los adiestradores caninos. Es decir, son numerosos los dueños que se alarman cuando su mascota ha roto algún mueble de la vivienda, destrozado una bolsa o esparcido basura por el suelo.
Este comportamiento suele aparecer en la etapa de cachorro. La reacción del animal en la mayoría de los casos suele ceñirse a bajar la cabeza, esconder las orejas o evitar nuestra mirada. En este preciso momento interpretamos que sabe perfectamente que ha hecho algo malo.
El veterinario Adrián Conde ha hablado de esta creencia popular y expone que los perros no experimentan la culpa de la misma forma que lo hacemos los seres humanos. Este gesto realmente se traduce como una emoción completamente diferente que es miedo. «Los perros no saben que han hecho algo mal, sienten miedo cuando te enfadas», afirma.
¿Por qué ponen cara de culpables?
Conde explicó durante una entrevista para el pódcast Branni que los animales no interpretan sus acciones siguiendo los mismos criterios morales que las personas. «La culpa viene de una moral, y la moral humana no se aplica a los perros y gatos», señalaba Conde.
Es decir, si nuestro perro rompe algún objeto y después le regañamos no entenderá que el acto realizado fuera incorrecto porque lo único que percibe es el enfado de su dueño, sobre todo en el tono de voz, los movimientos corporales y la actitud que muestra. Además, el especialista detalla: «No sabe que está mal. Lo que sabe y lo que asocia es que te enojas. Por lo tanto, es miedo del animal ante tu postura».
¿Cuál es la mejor forma para educar a un perro?
El experto también alerta sobre las consecuencias de utilizar los gritos, las amenazas o los castigos para educar a nuestro perro. Estas técnicas garantizan que el animal obedezca, aunque no significa que esté aprendiendo correctamente.
«El castigo y la imposición funcionan, pero funcionan por miedo», resalta. Por lo tanto, Adrián Conde aconseja establecer un vínculo basado en la confianza, paciencia y comprensión.
Además, en lugar de castigar al perro por algo que hizo antes, es más factible enseñarle que conductas son adecuadas a través de indicaciones claras y refuerzos positivos. Así que, comprender su lenguaje corporal y respetar sus necesidades permite que mejoremos la convivencia y reforcemos el vínculo hacia nuestra mascota.