Los veterinarios expertos coinciden: durante el paseo de tu perro lo mejor es dejar que huela todo lo que quiera porque mejora su bienestar emocional
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Tener una mascota en casa, especialmente un perro, implica asumir una gran responsabilidad. Más allá de la alimentación y el cuidado del pelaje, los paseos son clave para el bienestar tanto físico como emocional del animal. Sin embargo, no se trata única y exclusivamente de que haga sus necesidades. Veterinarios y etólogos caninos coinciden en que el paseo no debe ser un mero trámite, sino un momento para disfrutar y reforzar el vínculo con nuestra mascota.
Además, para los perros resulta muy beneficioso poder olfatear con calma todo aquello que encuentran durante a su paso, ya que, de lo contrario, pueden entrar en un estado de confusión o frustración. La cuestión no es permitir que el perro tire continuamente de la correa, sino que la recomendación pasa por dejar que, de vez en cuando, pueda pararse, olfatear tranquilamente una zona segura y continuar después sin necesidad de hacerlo todo con prisas. Olfatear forma parte de su comportamiento natural, y permitirles hacerlo puede conseguir que el paseo sea mucho más enriquecedor, entretenido y satisfactorio para ellos.
La importancia de dejar que el perro huela todo durante los paseos
«El mundo de los olores es muy rico e importante para los perros; por eso, dejar a un perro olfatear a su ritmo durante las salidas es esencial, ya que obtiene mucha información del medio. Olisquear les relaja mucho y les ayuda a ser más felices», explica la etóloga canina y veterinaria Sandra Portals, según recoge El Diario. Asimismo, una investigación realizada en 2019 concluyó que dejar que el perro olisquee mejora su humor y, por ende, su comportamiento.
«Aunque es cierto que algunos huelen mejor o con más detalle que otros, todos los perros necesitan poder parar a su ritmo a olisquear durante los paseos, sea un árbol u otro perro», señala Portals. Y añade: «hay que tener en cuenta que ellos obtienen mucha información a través del olfato: saben si ha pasado por allí un amigo perruno o si una perrita que se encuentra cerca tiene ganas de jugar; así que es importante aprender a ser más pacientes, respetar su naturaleza y habilidades, y olvidarse de los tirones».
Teniendo todo esto en cuenta, las principales claves para un paseo satisfactorio para ambos son las siguientes:
- Los perros utilizan el olfato para conocer y explorar su entorno, así que, durante, el paseo es importante permitirle detenerse y oler con tranquilidad.
- Aunque conozcas bien a tu mascota y sepas que es tranquila, no puedes dar por hecho que el otro perro reaccionará de la misma manera. Antes de permitir cualquier acercamiento, pregunta al propietario y evita así situaciones incómodas o posibles conflictos.
- Las necesidades pueden variar en función del tamaño y las características del perro, pero en todos los casos conviene elegir un arnés y una correa adecuados a su cuerpo para evitar molestias y rozaduras.
- Si el perro suele tirar durante el paseo, no respondas dando un tirón brusco en dirección contraria, ya que podrías causarle lesiones. Existen métodos de educación y manejo más adecuados para corregir esta conducta.
- El refuerzo positivo es clave para mantener las conductas positivas. Las caricias, las palabras de elogio y los premios pueden ser grandes aliados, especialmente cuando está aprendiendo algo nuevo.
Una caminata de sólo media hora, siempre que el animal pueda detenerse y explorar los olores a su ritmo, puede ofrecerle una estimulación similar e incluso resultar tan agotadora como un recorrido bastante más largo en el que simplemente se camina deprisa.
El olfato de los perros
Los perros pueden llegar a tener unos 300 millones de receptores olfativos, mientras que los humanos sólo tenemos alrededor de seis millones. Además, mientras una persona realiza, de media, una inhalación cada segundo y medio, un perro puede llegar a hacerlo entre cinco y diez veces por segundo.
A esto hay que sumar que los perros también exhalan el aire de un modo más efectivo que nosotros y practican una respiración circular, según afirma la profesora e investigadora de cognición canina Alexandra Horowitz, autora de «Being a Dog: Following the Dog into a World of Smell» («Ser un perro: siguiendo al perro al interior de su mundo olfativo»). «Los perros exhalan a través de las hendiduras laterales de sus hocicos, lo que les permite mantener un flujo continuo de aire dentro de sus hocicos. Esta habilidad les permite recibir una visión olfativa continua del mundo», afirma.
El proceso olfativo en los perros se desarrolla a través de varias fases, entre ellas la percepción y la identificación de los distintos olores. Todo comienza en la cavidad nasal, donde los receptores olfativos detectan las moléculas presentes en el aire. A partir de ahí, esa información química se transforma en señales eléctricas que viajan desde el bulbo olfatorio, mucho más desarrollado en proporción que el de los humanos, hasta la corteza olfativa del animal. Esta región cerebral es muy importante y ocupa aproximadamente el 40% de su cerebro.