Madrid retomará el aspecto que tenía en 1880: la histórica Estación de Madrid-Delicias se someterá a un gran cambio
La Estación de Madrid-Delicias se somete a un plan que logrará que recupere su aspecto original
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Madrid va a recuperar una parte muy concreta de su pasado y no se trata de una recreación ni una exposición temporal, sino un edificio real que vuelve a parecerse a lo que fue. En concreto, la estación de Delicias, inaugurada en 1880, se prepara para una reforma que busca devolverle su imagen original.
El cambio no es menor ya que hablamos de uno de los espacios ferroviarios más antiguos de la ciudad, hoy convertido en Museo del Ferrocarril, pero que durante décadas fue una pieza clave en la red de transporte. Ahora, la idea es que quien entre vuelva a encontrarse con una estación del siglo XIX, no sólo con un museo dentro. El plan ya ha recibido luz verde y tiene detrás a varias instituciones públicas. A partir de ahí, lo que viene es una transformación profunda del edificio, aunque todavía sin fechas cerradas para el inicio de las obras.
La histórica Estación de Madrid-Delicias se someterá a un gran cambio
Cuesta imaginarlo hoy, pero hubo un momento en el que Delicias era una de las grandes puertas de Madrid. Se inauguró en 1880, en plena expansión del ferrocarril, cuando moverse entre ciudades empezaba a cambiarlo todo. No era una estación cualquiera, sino que de hecho, se considera la primera gran estación monumental de la capital. El proyecto lo firmó el ingeniero francés Émile Cachelièvre, que trabajaba dentro de la corriente de la llamada arquitectura del hierro.
Ese tipo de construcción, muy ligada a la Revolución Industrial, apostaba por estructuras metálicas y grandes superficies acristaladas. El resultado fue un edificio amplio, luminoso y bastante avanzado para la época y durante años, por allí salieron trenes hacia el oeste peninsular. Era un punto estratégico, sobre todo para conexiones con Portugal aunque luego llegó el declive.
Dejó de funcionar pero no desapareció
La actividad de viajeros terminó en 1969. Poco después, también desapareció el tráfico de mercancías. El cierre estaba prácticamente cantado, pero lo que no estaba tan claro era qué hacer con el edificio. Y ahí llegó una segunda vida de modo que en 1984, Delicias reabrió como Museo del Ferrocarril, una solución que permitió conservar tanto el espacio como buena parte de su historia.
Desde entonces el uso ha sido ese, con exposiciones, actividades, ferias… pero con un detalle importante y es que el edificio ya no era exactamente el mismo. Con el paso de los años se fueron añadiendo elementos, adaptaciones, cambios funcionales, etc…que lo alejaron de su imagen original.
Qué se quiere cambiar ahora
La reforma parte de una idea bastante directa: quitar lo que sobra y recuperar lo que había. Eso implica, por ejemplo, eliminar entreplantas que se añadieron después y que alteran el volumen original del vestíbulo. La intención es que vuelva a tener su altura completa, cercana a los 15 metros.
También se actuará sobre la nave central y la marquesina. Son dos de las partes más reconocibles del conjunto y, al mismo tiempo, de las más transformadas con el paso del tiempo. Otro cambio tiene que ver con los accesos ya que se quiere reorganizar la entrada para acercarla a cómo funcionaba en el siglo XIX, cuando el edificio tenía una lógica de circulación muy distinta. No es una reforma decorativa sino casi una reconstrucción del espacio original, pero adaptada a su uso actual.
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De este modo, el objetivo no es sólo que el museo tenga mejor aspecto. Lo que se busca es que el propio edificio funcione como parte de la experiencia. Es decir, que no haga falta imaginar cómo era la estación sino que se pueda recorrer y para eso se van a recuperar los itinerarios originales. Cómo se entraba, por dónde se movían los viajeros, cómo se organizaban los espacios… todo eso forma parte del proyecto. Y en la práctica, supone cambiar la forma de visitar el museo. Menos recorrido lineal y más sensación de estar dentro de una estación real.
Un proyecto grande, pero sin calendario claro
El plan ha salido adelante con bastante apoyo institucional. Detrás están Adif, la Fundación de los Ferrocarriles Españoles y varios ministerios, además del Ayuntamiento de Madrid. El ámbito de actuación no es pequeño: más de 12.000 metros cuadrados. Es decir, no se trata de un lavado de cara, sino de una intervención importante. Eso sí, por ahora no hay fechas concretas ni plazos definidos para el arranque de las obras.
En definitiva, y más allá del edificio hay una lectura que es sin duda más amplia ya que Delicias es uno de los pocos ejemplos que quedan en Madrid de ese tipo de arquitectura industrial del XIX. Recuperarlo no es sólo conservarlo, sino que es devolverle parte de su sentido original, aunque ya no funcione como estación. Durante años fue un lugar de paso, de movimiento constante y con la reforma, la idea es que mantenga su función actual como museo, pero sin perder su identidad.