Adiós a uno de los comercios más antiguos de Madrid: cierra sus puertas a partir de este día y deja a todos en shock
La pescadería Alofer, una de las más conocidas de Lavapiés, cierra por la jubilación de su dueño
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En barrios como Lavapiés, donde cada esquina guarda una historia y cada comercio ha sido testigo de generaciones enteras, cuesta imaginar que esos lugares que siempre han estado ahí puedan desaparecer. Pero a veces pasa: los años avanzan y el Madrid de siempre se va desdibujando poco a poco. Esta vez le toca el turno a Pescadería Alofer, un establecimiento con casi un siglo de vida que cerrará a finales de marzo. Un adiós a un comercio mítico de Madrid que ha sorprendido a muchos, pero que por otro lado, es del todo comprensible.
De todos modos, el adiós a este comercio de Madrid no es uno más. Hablamos de una pescadería mítica, pero que tiene que cerrar debido a la jubilación de su dueño. De este modo, y después de medio siglo al frente del negocio, Fernando Alonso, su propietario, ha decidido poner fin a la actividad y como decimos, jubilarse. La noticia ya había circulado en otoño, pero se confirmó ahora de forma definitiva. Quienes viven o han vivido en Lavapiés lo sienten como un pequeño seísmo emocional: otro comercio de los de siempre que baja la persiana. Otro trozo de historia que se queda atrás. Y otro motivo para preguntarse qué queda del Madrid que conocimos ante el pequeño auge de cierre de comercios de siempre que se está viviendo últimamente.
Adiós a uno de los comercios más antiguos de Madrid
La pescadería, situada en la calle de la Esgrima, 8, abrió sus puertas en 1936. Desde entonces, varias generaciones de la misma familia han mantenido vivo el negocio. El origen se remonta incluso más atrás: un tío abuelo de Alonso compró la pescadería antes de la Guerra Civil, y desde entonces el relevo familiar fue pasando de mano en mano.
Ese vínculo con el pasado convierte el cierre en algo más que un gesto administrativo. Es el final de una forma de trabajar, de una relación con el barrio y de un estilo de comercio que hoy cuesta mucho encontrar. La familia ha decidido vender tanto el local como el edificio de dos plantas donde se encuentra. Con ello, no solo se despide un negocio; también se inicia un nuevo ciclo cuyo destino aún divide opiniones.
De una pescadería de barrio a un hotel cápsula
El futuro del inmueble apunta hacia un cambio radical: un hotel cápsula. Las obras ya habían comenzado, pero el Ayuntamiento de Madrid ha ordenado detener temporalmente la demolición después de que se registrara una denuncia ante la Fiscalía Provincial. El edificio podría tener varios siglos de antigüedad y, por tanto, un valor patrimonial que aún debe determinar la Comunidad de Madrid.
Si finalmente no se protege, el derribo seguirá adelante y Lavapiés sumará otra transformación urbanística a una larga lista que ha ido cambiando la fisonomía del barrio en la última década. El caso recuerda a otros cierres forzados por la presión inmobiliaria y turística: entre ellos, el restaurante senegalés Baobab o la pensión Prinoy, que desaparecieron hace seis años.
La ciudad que cambia
En el distrito Centro de Madrid, cada adiós de un comercio tradicional tiene un impacto que va más allá de lo económico. Los precios de los alquileres, la saturación turística y la conversión de locales en negocios rápidos o franquicias han reducido drásticamente el número de tiendas de toda la vida. Hace unas semanas se anunció el cierre de la emblemática librería Tipos Infames en Malasaña. Ahora, Lavapiés se despide de una pescadería que formaba parte del paisaje cotidiano del barrio y cuyos clientes la describen como «·de las de siempre». Las reseñas en Google reflejan ese cariño: «Pescado y marisco de muy buena calidad… ambiente animado, divertido, muy buen rollo», escribe un usuario. Otro recuerda que era «muy conocida y concurrida, una de esas que quedan ya pocas en el centro».
Un símbolo más de una tendencia que preocupa
El cierre no es un caso aislado. Según los datos de Fedepesca, España ha perdido un tercio de las pescaderías tradicionales desde 2007. Esto supone el cierre de unas 300 al año, una cifra que explica por sí sola cómo está cambiando el comercio minorista. A esto se suma un descenso del consumo de pescado en los hogares, que ha caído alrededor de un 36 % desde 2008. El caso de Pescadería Alofer es distinto ya que se produce debido a la jubilación de su propietario, pero encaja en una tendencia que está transformando barrios enteros. Y esa sensación de irreversibilidad es lo que más pesa entre los vecinos.
Ahora, a pocas semanas del cierre definitivo, el barrio asiste a otro cambio que parecía impensable hace solo unos años. Y aunque las ciudades evolucionan y los negocios se transforman, hay despedidas que duelen más que otras. Y lo cierto es que el adiós a este comercio de Madrid, en concreto, es uno de los que duelen, y se recordarán siempre.
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