La Policía abortó la fuga del jefe del espionaje de Correa ayudado por Podemos y la embajada chavista

La Policía abortó la fuga del jefe del espionaje de Correa ayudado por Podemos y la embajada chavista
Pablo Romero Quezada

La Policía abortó en agosto de 2019 un plan de fuga del ex jefe de los servicios secretos de Rafael Correa, que contaba con la ayuda de altos cargos de Podemos y de la Embajada de Venezuela. Los agentes de la División de Cooperación Internacional alertaron a la Fiscalía de que Pablo Romero Quezada, que residía en Madrid desde junio de 2018 pendiente de su entrega a Ecuador, se había dirigido hasta la Embajada venezolana en Madrid.

Según los agentes policiales, en la delegación diplomática tenía previsto obtener la documentación necesaria para poder desplazarse hasta Bruselas, donde residía el ex presidente Correa.

Romero, a quien la sección tercera de la Sala de lo Penal había aprobado en dos ocasiones su extradición a Ecuador, en enero de 2018 y agosto de 2019, por un intento de secuestro y por malversación de fondos reservados, se había quedado sin pasaporte y necesitaba papeles para moverse por el extranjero.

El plan de Correa e Iglesias, que luchaban a toda costa para que Romero no fuera expulsado a Ecuador, había sido delatado “por una información reservada” del entorno bolivariano. Según la Policía, la información era veraz: “Se trata de información grave y perfectamente contrastable, por lo que, ante el riesgo (…) resulta imprescindible que con perentoriedad se acuerde el ingreso en prisión del encartado, conjurando de forma inmediata la fuga”.

Sin embargo, aunque la Policía acertaba en la existencia de una conspiración para facilitar su fuga, se equivocaba en cuanto al destino del ex jefe del espionaje. El objetivo final de Romero no era la capital belga. El acuerdo pasaba por una huida a Venezuela o Cuba, vía Portugal, de ahí que necesitaran la cobertura de la delegación diplomática de Maduro. Previamente, Correa había llegado a un acuerdo con Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Venezuela, que estaba al tanto del operativo de fuga.

Como adelantó OKDIARIO, la número dos de Maduro, que se entrevistó con el ministro Ábalos en el Aeropuerto de Barajas, es la encargada de los apoyos chavistas a otros movimientos bolivarianos, como es el caso de Correa.

Plan de fuga a Cuba o Venezuela

Varios diputados y abogados de Podemos conocían de antemano el plan de fuga y de la visita que iba a realizar Pablo Romero el 5 de agosto a la Embajada de Venezuela. Pero el ex jefe de los servicios secretos ecuatorianos no cruzó el umbral de la delegación chavista, aconsejado por los representantes de Podemos y de las autoridades diplomáticas venezolanas. Se quedó en un bar próximo a la calle Poeta Joan Maragall (antigua Capitán Haya) donde está ubicada la Embajada. Las gestiones las realizó la representante de Correa y de la plataforma política Revolución Ciudadana en España.

Un informe policial con los planes de fuga del jefe de espionaje de Rafael Correa ayudado por Podemos y la embajada venezolana.
Un informe policial con los planes de fuga del jefe de espionaje de Rafael Correa ayudado por Podemos y la embajada venezolana.

Los agentes policiales detectaron, entonces, a una ciudadana ecuatoriana, que hacía de puente entre Correa y Pablo Romero. Se trataba de una militante de Izquierda Unida que había sido concejala de la coalición comunista en una capital de provincia. OKDIARIO ha podido saber que la intermediaria tenía hilo directo con el ex presidente de Ecuador. No sólo se encargaba de organizarle todos sus actos políticos en España, sino que además hacía de puente con las organizaciones ecuatorianas.

Finalmente, los enlaces de Podemos con Correa aconsejaron suspender el plan de fuga tras conocer los informes policiales que la Fiscalía de la Audiencia Nacional había presentado ante a la sección tercera de la Audiencia Nacional. Así evitaban la implicación de los diplomáticos de Maduro, siempre entregados a la causa de la coalición morada.

Los abogados comunistas convencieron a Pablo Romero con la treta de que, gracias a ellos, iba a prosperar la solicitud de asilo político ante el Ministerio del Interior frente a la extradición ya aprobada por la Audiencia Nacional. Paralelamente, el 6 de agosto, el tribunal decidía mantener en libertad provisional a Romero, aunque extremando las medidas cautelares.

Correa y Pablo Romero se mostraron eufóricos cuando Iglesias logró entrar en el Gobierno de Sánchez como vicepresidente segundo tras las elecciones del 10-N, pero la decepción se consumó cuando el Ministerio del Interior negó el asilo y el ex jefe del espionaje fue conducido a Quito por la Interpol en un vuelo de Iberia, el pasado 21 de febrero.

Correa se sintió estafado por Iglesias y sus abogados y trasladó su malestar al nuevo miembro del Ejecutivo. El ex presidente de Ecuador, uno de los promotores y financiadores de Podemos, clamó venganza. Ahora sólo queda que Correa mueva ficha. Fuentes próximas al ex primer mandatario ecuatoriano aseguraron a OKDIARIO que puede convertirse en uno de los peores “testigos negativos” de Iglesias.

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