Gran ofensiva de Bashar al Assad con apoyo ruso para recuperar el enclave rebelde de Idlib

Idlib
Escombros en la ciudad siria de Zardana, provincia de Idlib, destruida por los bombardeos atribuidos a la aviación rusa. (AFP)
  • Alex Erquicia | atalayar.com

El presidente sirio Bashar al Assad quiere resolver el futuro de Idlib, la única de las 14 provincias del país que en la actualidad se encuentra casi en su totalidad bajo el control rebelde, y recuperar el territorio, y sus alrededores, de una coalición yihadista, Tahrir al-Sham (Organización para la Liberación del Levante), liderada por el antiguo Frente Al Nusra, exfilial siria de Al Qaeda hasta 2016, y que es considerada "terrorista" por Damasco y Moscú.

Durante la última semana el ejército del régimen de Siria –que cuenta con el apoyo militar de su aliado ruso- ha intensificado una ofensiva en la zona, en el noroeste del país, que venía desarrollando este año. Al menos 96 civiles han muerto, entre ellos 13 niños, desde el pasado 30 de abril hasta ayer, según la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en el Reino Unido y con una amplia red de colaboradores en el terreno.

La ofensiva a gran escala, centrados en la parte sur del territorio rebelde, puede ser el paso previo a una mayor con la que las fuerzas gubernamentales buscarían recuperar todo el territorio de Idlib y sus alrededores.

Supone la mayor escalada en la guerra entre el presidente Bashar al Assad y sus enemigos desde el verano pasado. Las tropas del gobierno han llevado a cabo fuertes bombardeos y ataques aéreos, que han destruido áreas enteras y forzado a más de a más de 150,000 civiles a huir y dejar sus hogares, según la ONU. Solo en febrero y marzo más de 86.500 personas abandonaron sus hogares como resultado de la violencia.

Una escuela, hospitales e infraestructura civil en la provincia de Idlib, controlada por los rebeldes de Siria, fueron atacados por el gobierno sirio en las semanas previas a la ofensiva de gran escala de estos días, según un informe de Amnistía Internacional.

La intensificación de los ataques contra los grupos insurgentes y radicales se ha producido en la zona desmilitarizada alrededor de Idlib pactada entre Rusia, principal aliado del gobierno, y Turquía, valedora de la oposición, en el noreste de Siria. Ambos llegaron a un acuerdo de alto el fuego en septiembre del año pasado, el cual evitó una inminente ofensiva por parte del gobierno potencialmente devastador sirio para recuperar la provincia.

Por ahora, las fuerzas del Gobierno sirio y sus aliados han arrebatado a los insurgentes la localidad estratégica de Qalaat al Madiq, situada en el norte de Hama, en el noroeste de Siria, un enclave desde el que se lanzaban ataques contra la base rusa de Hamimim, según informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

La respuesta de Turquía a la última escalada ha sido silenciada, incluso cuando el bombardeo desde un territorio controlado por el gobierno golpeó una posición militar turca el sábado. Turquía, mientras tanto, centra su objetivo en hacer retroceder a las milicias kurdas en otras partes del norte de Siria.

La Comisión de la ONU que documenta los crímenes en la guerra civil en Siria advirtió el jueves de que la actual ofensiva del régimen y sus aliados en el norte del país puede desembocar en una "catástrofe".

"Dada la vulnerable situación de la población de Idlib y su localización, un conflicto abierto podría generar una inimaginable catástrofe humanitaria y de derechos humanos", aseguró el presidente de la Comisión, el jurista Paulo Sergio Pinheiro, en una conferencia de prensa.

Según cifras de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) para Siria, desde el 28 de abril hasta el 6 de mayo los ataques han causado la muerte de al menos 80 civiles y 300 personas han resultado heridas en el noroeste de Siria, entre los fallecidos tres trabajadores humanitarios.

Esta ofensiva tiene lugar poco después de la celebración de la duodécima ronda de negociaciones en Astaná (Kazajistán) bajo el liderazgo ruso y que compiten con las auspiciadas por la ONU en Ginebra (Suiza).

Es probable que la ofensiva en el enclave controlado por los rebeldes continúe e, incluso, que se intensifique. Idlib es el último bastión opositor en el norte de Siria y al Asad quiere recuperar cada centímetro del país. Según analistas las fuerzas de Bachar al Assad necesitarían muchos más soldados para lanzar una operación importante para capturar la gobernación de Idlib.

Las fuerzas del régimen han jurado que aplastarán la rebelión siria de una vez por todas en la provincia de Idlib. Con el historial de la catástrofe humanitaria de la guerra en Siria desde que comenzara hace ocho años cabe esperar que la devastación de la guerra y su impacto social continué siendo la mayor pesadilla de los sirios.

Siendo Idlib el último enclave bajo control de la oposición, tanto las fuerzas rebeldes como las del régimen son conscientes de que la provincia será el sitio de una batalla final por el control de Siria.

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