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Lo que apareció en Guadalajara obliga a reescribir el Paleolítico: herramientas llegadas desde una distancia impensable

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Guadalajara.
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Un reciente estudio arqueológico ha revelado que las herramientas de piedra halladas en Guadalajara se fabricaron con sílex transportado desde el suroeste de Francia, a una distancia de entre 600 y 700 kilómetros. Este hallazgo, el más lejano documentado hasta la fecha para el transporte de materias primas líticas durante el Paleolítico, pone de manifiesto la complejidad social de las comunidades que habitaron la Península Ibérica durante el Último Máximo Glaciar. La investigación, realizada por un equipo multidisciplinar liderado por las universidades de Barcelona y Alcalá con la participación de expertos de Francia y Portugal, y publicada en la revista Science Advances, sugiere que estas comunidades formaban parte de extensas redes sociales que cubrían amplios territorios de Europa occidental.

El hallazgo más significativo se encuentra en Peña Capón, un abrigo rocoso ubicado en Muriel, Guadalajara. Allí se encontraron herramientas de piedra tallada realizadas con sílex de afloramientos geológicos del suroeste francés. La distancia que separa ambos lugares supera con creces los registros conocidos hasta ahora, que raramente excedían los 200 o 300 kilómetros durante el Solutrense, hace entre 26.000 y 19.000 años.

La geoquímica revela el origen de las herramientas

Para determinar el origen del sílex, los investigadores aplicaron un análisis arqueopetrológico y geoquímico. Utilizando espectrometría de masas con plasma acoplado inductivamente y ablación láser, pudieron identificar la huella geoquímica única de cada pieza. Esta información se comparó con bases de datos de afloramientos en la Península Ibérica y el sur de Francia, confirmando que parte del material hallado en Guadalajara proviene del suroeste francés.

«Las poblaciones que habitaron el interior de la Península durante el Solutrense no eran grupos aislados. Formaban parte de redes de contacto estables y duraderas, que les permitían compartir recursos, información y estrategias de subsistencia», explica Marta Sánchez de la Torre, profesora de la Universidad de Barcelona y coautora del estudio.

Los autores del trabajo calcularon que el territorio mínimo que abarcaban estas comunidades durante el Solutrense medio era de aproximadamente 89.000 kilómetros cuadrados.

Resultados del estudio

Para comparar los resultados obtenidos tras el análisis de los conjuntos arqueológicos, se realizaron prospecciones y muestreos de formaciones geológicas en Peña Capón, en las cuencas media y alta del río Tajo, incluyendo los valles fluviales de los ríos Sorbe, Jarama y Badiel. Los expertos analizaron un total de 1041 artefactos líticos de Peña Capón, e identificaron cinco variedades:

  • 870 muestras son de tipo de sílex evaporítico con tonalidades blanquecinas y una textura original de relíctos bastante lisa, propia de una lutita.
  • 33 son de sílex evaporítico con tonalidades rojizas a marrones, con una textura original de lutita a wackestone.
  • 14muestras pertenecen a una variedad evaporítica compuesta por sílex de color marrón claro a blanquecino, con una textura original de lutita azoica.
  • 70 muestras son de tipo lacustre compuesto por sílex de color marrón con una variedad macroscópica heterogénea de texturas originales que van desde wackestone a packstone.
  • 32 muestras pertenecen a la variedad de jaspe sílice con colores naranjas a rojizos, superficies extremadamente lisas y una textura original de lutita a wackestone con inclusiones de óxidos metálicos.

Nuevos hallazgos en Romancos

Paralelamente, un equipo de científicos de la Universidad de Alcalá de Henares ha descubierto en Romancos, una pedanía de Brihuega (Guadalajara), un yacimiento de sílex de gran magnitud datado hace aproximadamente 5.000 años. Según los investigadores Ignacio Triguero Perucha y Francisco Martínez Sevilla, la zona boscosa donde se localizó el hallazgo se utilizaba para la extracción y manufactura de sílex. En el yacimiento se identificaron más de 80 núcleos de sílex, a partir de los cuales se obtenían láminas utilizadas como herramientas de uso doméstico.

«Estos hallazgos demuestran que incluso en entornos climáticos extremadamente adversos, como los del Último Máximo Glaciar, los grupos humanos fueron capaces de construir y sostener redes sociales amplias y resilientes. No solo sobrevivieron, sino que prosperaron, tejiendo relaciones que atravesaban montañas y llanuras», afirma Manuel Alcaraz Castaño, profesor de la Universidad de Alcalá y principal investigador del proyecto Multipaleoiberia.

En el proyecto Multipaleoiberia, financiado por el Consejo Europeo de Investigación (ERC), participó un amplio equipo de investigadores y ha permitido combinar técnicas avanzadas de geoquímica, arqueología y análisis de materiales para reconstruir las dinámicas sociales de los grupos del Paleolítico y del Neolítico temprano.

«Aquí presentamos evidencia geoquímica de la mayor distancia confirmada entre el lugar de origen y el lugar de descarte de un objeto lítico tallado en la Europa paleolítica. Los artefactos del Solutrense descartados en Peña Capón, en el centro de la Península Ibérica, provienen del suroeste de Francia, a entre 600 y 700 kilómetros de distancia.

Esto demuestra la existencia de redes sociales de escala geográfica sin precedentes, mantenidas durante aproximadamente 1.400 años en el Último Máximo Glacial. Además, sugiere que las herramientas de piedra se intercambiaban como objetos simbólicos para consolidar contactos sociales y sostener redes de gran alcance, funcionando como mecanismos de mitigación de riesgos entre grupos de cazadores-recolectores ampliamente dispersos», detallan los investigadores.

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