Arqueología

Los arqueólogos no dan crédito: encuentran huellas con 23.000 años que reescriben la historia

Los arqueólogos
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
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Un equipo de arqueólogos ha realizado un hallazgo en el suroeste de Estados Unidos está obligando a los científicos a replantear cuándo llegaron los primeros humanos a América del Norte. Un equipo internacional ha confirmado que unas huellas humanas descubiertas en el actual Parque Nacional White Sands, en Nuevo México, tienen aproximadamente 23.000 años de antigüedad, las más antiguas encontradas hasta la fecha en el continente.

El profesor Vance Holliday, de la Universidad de Arizona, comentó: «Ha habido mucho debate durante años sobre los primeros pobladores de América, con varios sitios tempranos identificados. Pocos arqueólogos consideran que haya pruebas fiables de sitios anteriores a hace unos 16.000 años. Las huellas de White Sands ofrecen una fecha mucho más antigua».

Los arqueólogos encuentran huellas de hace 23.000 años

White Sands es uno de los enclaves arqueológicos más importantes de Norteamérica. Los arqueólogos encontraron las huellas en antiguos sedimentos que, en su día, formaban la orilla de un lago ya desaparecido. Con el paso del tiempo, los sedimentos cubrieron y protegieron las impresiones, hasta que la erosión las dejó nuevamente al descubierto. Según los investigadores, el análisis inicial realizado en 2021 por el Servicio Geológico de Estados Unidos ya sugería que las huellas podían tener unos 23.000 años. Para reforzar la datación, el equipo publicó un nuevo estudio en la revista Science a finales de 2023. En esta investigación utilizaron métodos adicionales, como:

  • Datación por radiocarbono, aplicada a semillas y restos orgánicos encontrados en la misma capa geológica.
  • Análisis de polen fósil, especialmente de pino.
  • Luminescencia estimulada ópticamente, una técnica que permite estimar cuándo los granos de cuarzo estuvieron expuestos por última vez a la luz solar.

Los resultados confirmaron la antigüedad de las huellas, consolidando la hipótesis de que los humanos ya habitaban la zona durante el Último Máximo Glacial, el periodo más frío de la última era del hielo.

El doctor Dan Odess, del Servicio de Parques Nacionales, afirmó: «White Sands proporciona la primera evidencia inequívoca de presencia humana en América durante el Último Máximo Glacial. No todos los yacimientos arqueológicos contienen pruebas tan concluyentes. Una razón por la que este descubrimiento es importante es que hace mucho más plausible la idea de que otros sitios supuestamente antiguos realmente sean evidencia de presencia humana, incluso si las pruebas que contienen son menos inequívocas».

Huellas de vida cotidiana

Las impresiones no solo confirman la antigüedad del asentamiento humano, sino que ofrecen una visión única de cómo vivían aquellos grupos. Los arqueólogos han encontrado huellas de niños y adolescentes jugando cerca del agua, rastros de cazadores siguiendo a grandes animales e  impresiones de una mujer joven cargando a un niño, que aparentemente resbaló en el barro.

El profesor Matthew Bennett, de la Universidad de Bournemouth, indicó: «Las huellas dejadas en White Sands ofrecen una imagen de lo que estaba ocurriendo: adolescentes interactuando con niños más pequeños y adultos. Podemos pensar en nuestros antepasados como personas dedicadas únicamente a cazar y sobrevivir, pero lo que vemos aquí también es actividad de juego y la convivencia de diferentes edades».

Según los autores, el sitio constituye un auténtico «archivo natural» gracias a la combinación de huellas, semillas y análisis estratigráficos. Este hallazgo refuerza la idea de que el poblamiento de América fue un proceso más complejo y posiblemente más antiguo de lo que se creía. La presencia humana hace aproximadamente 23.000 años plantea nuevas preguntas sobre las rutas utilizadas y las condiciones en las que se produjo la migración.

Entre las hipótesis que se plantean están la existencia de corredores migratorios anteriores al deshielo, la posibilidad de desplazamientos por la costa del Pacífico o la supervivencia en refugios climáticos durante la glaciación. El Último Máximo Glacial fue el periodo más frío de la historia geológica reciente de la Tierra. La enorme acumulación de hielo en los casquetes polares hizo que el nivel de los océanos descendiese notablemente y, por tanto, que cambiase la configuración de las tierras emergidas.

En el mismo yacimiento se han documentado huellas de animales prehistóricos como mamuts y perezosos gigantes, lo que demuestra que humanos y megafauna coexistieron en el mismo paisaje.  Estos datos aportan información relevante al debate científico sobre el papel del ser humano en la extinción de la megafauna,

Para los investigadores, este descubrimiento no sólo cambia las fechas planteadas hasta ahora, sino que transforma la comprensión sobre la capacidad de adaptación y la organización de los primeros grupos humanos en América.

Finalmente, la doctora Sally Reynolds, académica principal en paleoecología de homínidos en la Universidad de Bournemouth, declaró: «Es un sitio importante porque todos los rastros que hemos encontrado allí muestran la interacción de los humanos en el paisaje junto a animales extintos como mamuts y perezosos gigantes. Podemos observar la coexistencia entre humanos y animales en el conjunto del yacimiento, y al poder datar con precisión estas huellas, estamos construyendo una imagen más amplia del paisaje».

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