Los vecinos de Fuenlabrada ante la llegada de cientos de menas: «Pegan a las propias monitoras del centro»
La inversión pública en este centro asciende a más de 30 millones de euros

El centro de acogida de menores La Cantueña, ubicado en Fuenlabrada, se ha convertido en el epicentro de la preocupación vecinal ante la posible llegada masiva de menores extranjeros no acompañados (menas). Lo que comenzó como una instalación para 70 menores, ya alberga a 96, y los residentes temen que la cifra pueda dispararse hasta «entre 400 y 500 próximamente», según ha podido constatar OKDIARIO.
La inversión pública en este centro asciende a más de 30 millones de euros: 12 millones anuales hasta 2026 para su funcionamiento, 7 millones en remodelación y tres millones adicionales para gastos extra. Una cifra que los vecinos cuestionan ante la falta de recursos en otros ámbitos.
«Si yo no soy racista, nosotros tenemos que tener aquí a 30 o 40 o 50, está muy bien que los tengamos. ¿Pero por qué tenemos que 400? ¿Y por qué en Pozuelo no los quieren?», se pregunta indignada una vecina. La controversia sobre la edad real de estos supuestos menores también genera desconfianza: «Si son mayores y salen en los vídeos diciéndolo ellos que tienen 22, 25, 28 años… con una barba así, ese chico menor de edad».
Inseguridad y miedo en las calles
El temor por la seguridad es palpable entre los residentes. «Esta gente ya sabes cómo es esto. Te roban de todo», afirma un vecino, mientras otro añade: «Tenemos miedo, sobre todo por lo que viene. Por los niños que vienen, por la gente que viene de abajo». La proximidad del centro al recinto ferial preocupa especialmente de cara a las fiestas locales: «Al recinto ferial pueden ir andando», señalan con inquietud.
Los testimonios recogidos en Fuenlabrada revelan que ya se han producido incidentes dentro del propio centro. «Han pegado varios educadores de allí, los mismos niños», relata un residente, mientras otro confirma: «Vigilantes de allí le pegaron y todo al hombre». La situación ha llegado al punto de que «las propias monitoras» están siendo sustituidas por personal masculino debido a los problemas de convivencia.