La UE alertó a España el 4 de marzo de su imprevisión con los test y le pidió unirse a compras europeas

La UE alertó a España el 4 de marzo de su imprevisión con los test y le pidió unirse a compras europeas
Fernando Simón (izqda.) y el ministro de Sanidad, Salvador Illa, en la reunión de este domingo del comité de seguimiento del coronavirus. (Efe)

La evidencia de alertas del peligro del coronavirus se multiplica. Al mismo tiempo que se sigue disparando la evidencia de que el Gobierno de Pedro Sánchez decidió no hacer caso de ninguna de ellas. La última alerta no afecta sólo al avance del virus y la minusvaloración del peligro por parte del Ejecutivo español. Afecta al rechazo de ayudas europeas para comprar tests y demás material de protección necesario para combatir la enfermedad. Porque un 4 de marzo llegó el ofrecimiento y advertencia de la UE a España para que comprara de forma urgente material de protección y detección aprovechando las compras comunitarias. Y un 6 de marzo, el ministro Salvador Illa mostró su desinterés. El resto es conocido: falta de tests, mascarillas, guantes, batas y gel.

La primera advertencia sobre la recepción por la UE de datos que avalaban la falta de almacenaje de material contra el virus en diversos países -entre ellos España- fue expuesta en la reunión del 4 de marzo celebrada por la ECDC, la agencia de control de enfermedades de la UE. El representante en esa cita por parte del Gobierno de España, como ya ha publicado OKDIARIO, era Fernando Simón, el director del CCAES, el Centro de Alertas español para este tipo de enfermedades.

En esa reunión ya se recordó a España y al resto de países con problemas de abastecimiento de EPIs y tests la existencia de un mecanismo de compras comunitarias a través de las vías de contratación europeas.

La respuesta oficial de España llegó dos días después. En la reunión de ministros celebrada por la UE, donde se volvió a recordar la existencia de estas vías de compra conjunta. Y donde el ministro de Sanidad español mostró su absoluto desinterés.

No se trataba, ni mucho menos, de la primera de las advertencias en este sentido, realizadas por la UE y diversas instancias internacionales.

Hay que recordar que ya el 23 de enero, las reuniones del Comité de Emergencia RSI de la OMS dejaron constancia de estas alertas a España y al resto de países. Las actas de la OMS señalan que ya por aquellas fechas no se declaró la alerta global sanitaria porque “varios miembros del Comité argumentaron que, debido a las limitaciones y la falta de matices del sistema actual relativo a las ESPII (emergencia de salud pública de importancia internacional), es demasiado pronto para declarar este tipo de emergencia.”. Pero la gravedad era obvia: allí mismo se instó a otra reunión en los 10 días posteriores para volver a determinar la posibilidad de declarar la ESPII.

Medidas de distanciamiento

El 30 enero, el director general de la OMS declaró que el brote de 2019-nCoV constituía una ESPII.  Además se subrayó a los distintos países la necesidad de promover medidas de distanciamiento: “Es posible interrumpir la propagación del virus, si los países aplican medidas sólidas para detectar pronto la enfermedad, aislar y tratar los casos, hacer seguimiento de los contactos y promover medidas de distanciamiento físico en las relaciones sociales que estén en consonancia con el riesgo”.

La OMS aconsejó a todos los países que se prepararan para adoptar medidas de contención, como la vigilancia activa, la detección temprana, el aislamiento y el manejo de los casos, el seguimiento de contactos y la prevención de la propagación.

El 10 de febrero, de hecho, el Informe Técnico CCAES ‘Nuevo Coronavirus 2019-nCoV’, firmado por Fernando Simón, detalla las medidas de prevención individual y reclama mascarillas.

El 18 y 19 de febrero, la reunión del ECDC, con Fernando Simón como asistente, recoge en sus actas que Simón estaba preocupado por el riesgo de importación y la forma de abordar los grupos secundarios, dado que el rastreo de contactos era en ese momento una carga mayor para el sistema de salud pública.

El 4 de marzo la ECDC, de nuevo con Fernando Simón presente, señala que los test debían formar parte de la estrategia general frente a los brotes y se advierte ya de que el riesgo se considera «moderado a alto» o “alto”.

En esa misma reunión es donde se remarca la necesidad de almacenaje de mascarillas, test y demás elementos de contención y combate del virus.

Y el día 6 de marzo es cuándo se confirma ese ofrecimiento a los ministros de Sanidad, con Salvador Illa presente, para que puedan adquirir todo tipo de productos frente al coronavirus por medio de las compras de la UE.

El resto es conocido: la carencia absoluta de todo tipo de material de protección con la que ha tenido que atravesar el desierto de la enfermad España.

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