Crisis del coronavirus

Testigos de la tragedia en las residencias: «Los ancianos pasan de estar bien a morir en unas horas»

"Catástrofe" y "horror", así califican los doctores expertos en Geriatría lo que sucede dentro de los centros de mayores durante la pandemia de coronavirus

Los médicos se derrumban ante los conflictos éticos: «Estamos dejando morir a pacientes en casa»

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«Catástrofe» y «horror». Así califican los médicos expertos en Geriatría lo que sucede dentro de las residencias de ancianos del país durante la crisis del coronavirus. Explican que esta pandemia ha generado situaciones muy desagradables como «ver que contagiados que están bien, en unas pocas horas se están muriendo».

«Hemos visto una mortalidad altísima. Cuando los enfermos entran en la fase inflamatoria es brutal. Podemos ver a un paciente y a la hora siguiente estar muriéndose. Esto es habitual. Es muy frecuente en los hospitales y en los centros sociosanitarios (residencias) ver internos que estaban el día previo bien y te los encuentres fallecidos al día siguiente», explica el doctor Javier Martínez Peromingo, jefe del servicio de Geriatría del Hospital Rey Juan Carlos.

Este experto comenta que del 8 de marzo al 7 de abril ha fallecido el 13% de los residentes de la Comunidad de Madrid en centros públicos y privados. «Es un dato brutal», lamenta. En una conferencia telemática organizada por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) varios profesionales han mostrado su testimonio de primera mano de la lucha contra el Covid-19 en residencias de ancianos.

La médico María Teresa Vidán Astiz, jefa de sección en la Geriatría del Hospital Gregorio Marañón explica que el coronavirus «es una enfermedad que nos sorprende a todos». «Ha habido personas muy robustas y no demasiado mayores que sufren un cuadro inflamatorio feroz y han fallecido. Y ha habido personas frágiles y muy ancianas que han sobrevivido a esto. Será interesante poder ir analizando con sosiego estos datos científicos», explica.

En este sentido, José Augusto García Navarro, presidente de la SEGG expresa que «el 87% por ciento de las personas que han fallecido como como consecuencia de esta epidemia son personas mayores de 70 años». «Casi nueve de cada diez. Tenemos un problema importante en los hospitales, que ahora va calmándose, pero también en la Atención Primaria y, sobre todo, en los centros sociosanitarios y en las residencias de ancianos», expone García Navarro.

Teatro reconvertido

La batalla contra el Covid-19 ha obligado a las residencias de ancianos a desplegar todos sus medios. El doctor Martínez Peromingo explica cómo hasta la sala de teatro de una residencia se ha reconvertido para instalar camas de infectados del virus Sars-Cov-2. «Es muy parecido a lo que tienen en Ifema y permite el aislamiento de los pacientes. Con imaginación y con ganas es increíble lo que se puede conseguir», apunta.

Espacio de teatro de una residencia reconvertido para instalar camas.
Espacio de teatro de una residencia reconvertido para instalar camas.

Otro de los puntos más dramáticos, comentan estos expertos, es la falta de comunicación del residente con su familia. Al principio se establecían centralitas de teléfono que acababan desbordadas de llamadas. Por tanto, han sido las videollamadas con teléfonos donados lo que ha resuelto la situación.

Medicamentos

Sobre qué fármacos recetar a los ancianos, estos médicos señalan que, pese a que han pasado varias semanas de pandemia, todavía no hay evidencia científica clara sobre qué funciona y qué no. Se agarran a estudios clínicos de menos de 50 pacientes que, por ello, no son muy concluyentes.

«Se han ido modificando los tratamientos dependiendo de la disponibilidad de los medicamentos. Todos se han utilizado fuera de ficha técnica. No tenemos evidencias científicas sólidas para el uso de ninguno de ellos. Con las pocas evidencias que tenemos y la experiencia de unos y otros hemos trabajado», desarrollan.

Coinciden en que a lo largo de la crisis ha habido muchos momentos de conflictos éticos y ante la imposibilidad de que se reúnan los comités del ramo de los centros, han optado por decidir por consenso entre varios profesionales presentes.

«La tendencia natural de todos los médicos ante lo desconocido, el sufrimiento y la muerte tan brutal es tratar de poner todo lo que se puede. Aunque esto nos haga olvidar todo lo que hemos aprendido de que se debe actuar con evidencias. Porque no hay y no las habrá durante mucho tiempo. Nos basamos en consensos a la hora de fijar tratamientos», desvela Martínez Peromingo.

Falta de protección

Del mismo modo, Teresa de la Huerga, enfermera de continuidad asistencial del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz comenta que, en residencias y hospitales, y ante la falta de material se han tenido que improvisar alternativas. Señala que usar las bolsas de basura es una buena solución, ya que el plástico es totalmente impermeable y el objetivo es evitar el contacto con las gotas que emiten los enfermos al toser. «La creatividad humana es enorme», indica para aplaudir los tutoriales que se han publicado en Internet.

También relata cómo se han usado gafas de buceo ante la falta de protección estanca para los ojos o establecido protocolos para dar de comer a los ancianos de lado para evitar las citadas gotitas. También se ha impuesto la norma de reservar una fregona por cada dos habitaciones y que ante la carencia de mascarillas de protección alta (FFP2) se usen encima  otras de tipo quirúrgico para alargar la vida útil. Todo es poco para evitar el contagio del personal que, según los datos de estos sanitarios, ha llegado al 40% en las residencias.

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