PACTO PSOE-BILDU

Teresa Jiménez-Becerril (PP): «Sánchez y el PSOE pretenden un blanqueamiento exprés de Bildu y ETA»

"¿El poder vale la sangre de los nuestros?", le pregunta a Pedro Sánchez.

"¿Alguien se imagina a Macron o Biden pactando con un partido favorable a Daesh o Al Qaeda?".

El día que Otegi anunció su apoyo a los Presupuestos, Interior acercó a los terroristas que mataron a su hermano y su cuñada.

«Sánchez y el PSOE pretenden un blanqueamiento exprés de Bildu y ETA». Lo ha contado, en el programa Hoy Responde de OKDIARIO, Teresa Jiménez-Becerril, hermana de Alberto Jiménez-Becerril, el concejal sevillano asesinado por ETA en 1998 junto a su mujer Ascensión. Teresa es hoy diputada del PP. Acude a la entrevista con modestia: «Siempre salimos los mismos, pero quiero que sepan que cuando hablo de Alberto y Ascensión hablo de todos los que ETA asesinó y de sus familias».

Teresa siempre sonríe. Es llamativo. Voz menuda y pausada, que se escuchó bien alto en el Congreso el día que le gritó a Pedro Sánchez «¡eso es mentira!» al escucharle decir que el PSOE había acabado con ETA. Casi se disculpa por aquello: «es que como no tenía micrófono…». «Sánchez nunca ha hablado conmigo estando allí mismo -dice- pero un día de estos me voy ir al patio de la entrada a que me diga a la cara, antes de irse, por qué ha premiado a los asesinos de mi hermano reagrupándolos en Aragón». Lo hará. Teresa tiene carácter.

Diríamos que es la «casta» de su madre; la abuela que -casi a los 70- fue la madre de Ascensión (9 años), Alberto (7 años) y Clara (4 años), los hijos a los que ETA dejó sin padres. «Mi madre se encargó de ellos. Recuerdo que llegaron a casa con unos pececitos, sus tortugas y el perro. Hoy son tres chicos fantásticos», dice con orgullo. Ascensión, la mayor, ya es madre  («ETA no pudo con la vida y la vida se abrió paso»). Lo de Alberto, aparte del Derecho, es el fútbol. Y Clara estudia ingeniería y le pregunta a su tía por ETA «para poder tener argumentos», como si ella en si mismo no lo fuera. Como a tantas generaciones de españoles, nadie le habló de ETA en el colegio.

Teresa sonríe siempre, pero su cabeza sólo niega, casi por instinto, mientras habla de aquellos días del 98… «Pasé meses creyendo que era un mal sueño y que alguien me iba a despertar de repente», confiesa. Volver al Rocío le duele. Alberto disfrutaba mucho allí. «Espero volver pronto… aunque la Virgen siempre está conmigo».

Los de Bildu

Casi diez años eurodiputada, Teresa ahora ocupa escaño en el Congreso. «El que debió ocupar Alberto», dice casi como si se sintiera una intrusa. Allí coincide con los de Bildu, «unas maravillosas personas» según una diputada del PSOE. «Yo estoy en varias comisiones del Congreso y hablo con diputados de todos los partidos, menos con los de Bildu. Esa gente no debería estar ahí». Más de una vez, desde la tribuna, «les he mirado a la cara y les he dicho que condenen el terrorismo de ETA, pero ellos no dicen nada. Se quedan quietos. Ni me miran».

«Ayer me encontré con una en el ascensor. No me reconoció. Me dijo buenos días y ni le contesté. Yo con ellos no hablo porque no deberían estar ahí», reitera. Teresa Jiménez-Becerril se pregunta si en Francia o en Estados Unidos pactarían con partidos que apoyaran o no condenaran el terrorismo y que fueran su continuación política. «¿Alguien se imagina a Macron o a Biden diciendo que Daesh o Al Qaeda están en la dirección del Estado como ha dicho Pablo Iglesias?».

Teresa Jiménez-Becerril recuerda que «ETA no es sólo los que apretaban el gatillo. Es también los que señalaban a las víctimas o los que les alentaban para matar». Y recuerda que la portavoz de Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua, fue condenada porque «en su periódico se dedicaba a ensalzar a ETA y alentaba a la ‘lucha’. Todo eso es también ETA. O el propio Otegi es ETA. Sánchez y el PSOE empatizan más con ellos que con nosotros, las víctimas».

El PSOE

¿Qué le debe, si le debe algo, el PSOE a Bildu/ETA?, le preguntamos. «La investidura. Y mantenerse y garantizarse más tiempo en el poder. Sánchez es una persona que miente y que no tiene ideología y que se va amoldando para seguir en el poder. Y ahora mismo, Bildu le es muy útil. Por eso, ahora, aunque parece que le sobran los votos para los presupuestos, el mensaje de Sánchez en esa carta a la militancia es que “todos son necesarios”. Cuando necesitas cuatro folios para una carta es que estás intentando explicar lo inexplicable».

«El mensaje ahora de Lastra, etc… es que estos de Bildu son muy demócratas y son necesarios», dice. «El PSOE trata de normalizarnos a los de Bildu y de hacernos pasar pulpo como animal de compañía». A Teresa Jiménez-Becerril le «horroriza» -dice- cada cosa que el PSOE pretende «normalizar». «Todo lo que este Gobierno toca para normalizar, ya sea en el Covid o en lo que sea, son cosas que no son normales. La normalidad es el sentido común y no es de sentido común ni de decencia estar con un partido que no condena los crímenes de ETA».

«Esto no ocurre en ningún país», repite. Y a Teresa Jiménez-Becerril le surge un torrente de preguntas: «¿Por qué ocurre en España?. ¿Por qué ese blanqueamiento exprés de ETA?. ¿Por qué esa legitimación del entorno de ETA?. ¿Por qué hacerles favores y darles beneficios a los presos?. ¿ Por qué acerca a los terroristas que mataron a Alberto y Ascen el mismo día que Otegi dijo que Bildu apoyaría los presupuestos?».  «¡Por favor! -exclama- que nos expliquen». Y añade dos preguntas terribles: «¿Tanto vale el poder?. ¿Vale el poder la sangre de los nuestros?».

Con Iglesias

Teresa coincidió con Pablo Iglesias en el Parlamento Europeo: «Tuve una larga conversación con Pablo Iglesias sobre terrorismo. hace años en Estrasburgo. Y le expliqué lo que había hecho ETA. Él es bastante más joven que yo y le refresqué la memoria. El atentado de Zaragoza… todo… O cuando dejaron caer una furgoneta bomba por una rampa hacia un cuartel de la Guardia Civil donde se escuchaba desde fuera a los niños jugar. Esos etarras sabían que iban a matar a niños… Aún así, Pablo Iglesias me decía que había que reinsertarlos».

Teresa no ha vuelto a habla con él.

Los asesinos

El Gobierno acercó y reagrupó a los asesinos de Alberto y Ascensión en cárceles aragonesas el mismo día que Otegi anunció que Bildu apoyaría los Presupuestos. «Nadie nos avisó. Me enteré en el Congreso». «Mi madre me preguntó por qué acercaban a los etarras al País Vasco. Porque quieren estar más cerca de sus familias, le contesté… Y ella me dijo … ¿Y yo dónde voy?». A veces uno se queda sin palabras. «Mi madre tiene casta. Nunca la he visto llorar. Ella ha cuidado de todos nosotros». Hoy tiene 89 años.

Alberto escribió en Twitter que «ojalá él pudiera hacerse 12 horas en autobús para poder ver a sus padres». Los familiares de los presos de ETA se quejan de los largos trayectos que hacen para las visitas.

El dolor

«¿El dolor se cura?», le preguntamos. «Sí. Con el tiempo se cura. Aprendes a vivir con el. Si no, te tirarías por la ventana. Imagina el dolor de una madre de ver morir así a su hijo. Pero ahora, cada día, lo que vemos, lo que vivimos en la política, es de tal indignidad… Los homenajes, los acercamientos, los pactos… Nos obligan a revivir el recuerdo y el dolor. Es como si nos dieran una bofetada a las víctimas con la mano abierta».

Teresa Jiménez-Becerril vuelve a recordar a todas las víctimas de ETA como si no quisiera olvidarse de nadie: «Aquellos guardias civiles tan jóvenes, policías, militares, periodistas, taxistas, los que estaban en Hipercor, los que pasaban por la calle, los que tenían  un puesto de chucherías… todos… Y Silvia que perdió a su hija y vive sin ella…». «Y todos nosotros -añade- porque a ellos, desgraciadamente, los mataron, pero a nosotros trataron de atemorizarnos. Toda España fue víctima de ETA».

Alberto

«¿Qué diría Alberto hoy si viera todo esto?». «¡Buff!», exclama mientras sigue sonriendo. «Alberto tenía carácter. A Sánchez le diría bastante más de lo que yo le digo en el Congreso si pudiera».

Teresa cuenta que Marlaska ha decepcionado a la periodista -ella- que un día escribió con admiración de él como juez. «No se si vale la pena perder el prestigio por un ministerio», dice.

Sí tiene claro que Sánchez nunca le gustó: «Hemos visto a un presidente que miente y que tiene la mentira por bandera», afirma. «Sánchez no tiene sentido de la justicia, ni de la dignidad ni de la memoria. Él cree que los españoles vamos olvidar todo esto y por eso quiere hacernos pasar rápido el pacto con Bildu y todo. Pero  yo creo -dice convencida- que se equivoca. Los españoles tienen mucha más dignidad que nuestro presidente».

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