'OPERACIÓN SILENCIA'

La subdirectora de la cárcel de Villena se inventó las lesiones del preso reducido por sus compañeros

cárcel villena
Los informes de un mismo día demuestran que la subdirectora investigada se inventó la existencia de las lesiones del recluso.
Alfonso Egea
  • Alfonso Egea
  • Jefe de Investigación en OKDIARIO. Anteriormente fui responsable de la sección de Actualidad y Sucesos en Espejo Público, en Atresmedia. He publicado cuatro libros y actualmente colaboro en programas de televisión en Mediaset y en Telemadrid. Agradecido por tener el reconocimiento de la Policía Nacional de Madrid y la medalla al mérito de la Guardia Civil.

Mohamed El Makiz es uno de los peores presos que ahora mismo cumple condena en el sistema penitenciario español y lo es, más que por la gravedad de sus delitos -que son muy graves- por la delirante repetición de sus actos violentos dentro y fuera de prisión. Pero este interno que se encuentra en situación irregular en España, que tiene 24 años y que acumula medio centenar de incidentes en la cárcel y varios delitos en libertad, se está revelando más como un instrumento que como un problema en sí mismo. Esto es lo que se desprende de las novedades sobre la investigación de la Guardia Civil que ha revelado que la subdirectora de Seguridad de la cárcel de Villena se inventó las amenazas previas a una presunta emboscada de encapuchados que la amenazaron si contaba su versión sobre cómo unos trabajadores de su cárcel redujeron a El Makiz. OKDIARIO ha tenido acceso a la documentación que demuestra que la funcionaria elogiada por el ministro Marlaska también se inventó las lesiones sufridas por este interno en aquel episodio.

El 16 de agosto, El Makiz, delincuente multirreincidente, protagonista de varias broncas e incidentes con otros presos y funcionarios, ataca sorpresivamente a varios funcionarios cuando estos lo conducen desde el patio hasta su celda. Mucho se ha escrito sobre las aparatosas imágenes en las que los funcionarios reducen a El Makiz golpeándole una y otra vez con sus defensas. Para empezar las porras de los agentes carecen de núcleo duro, lo que las diferencia de las usadas por la Policía, por ejemplo. Son más disuasorias que dañinas. La peligrosidad de El Makiz merecía la contundencia de la reducción. Hace sólo un par de semanas degolló a un funcionario en Cuenca con un trozo de cristal. Pero lo más importante es que aquel día y los siguientes, varios médicos pudieron examinar a El Makiz.

Los facultativos se acercaron a ver al recluso aquel día 16 de agosto y, pese a que el interno se resistió a ser examinado, apenas detectaron algunas rojeces fruto del forcejeo. De hecho, la dirección de la cárcel de Villena felicitó a los funcionarios que lo redujeron, estos sí que acabaron maltrechos, precisamente por haber reducido a un tipo tan violento sin haberle causado heridas. La cosa parecía quedar en un incidente más en Villena, una cárcel que pasa por ser el escenario de los peores rifirrafes del panorama penitenciario español.

Los «moratones» inexistentes

Pero, algo singular ocurrió el día 23 de agosto, casi diez días después del incidente con El Makiz. La dirección de la cárcel decide abrir un expediente a los funcionarios ese día y al día siguiente la funcionaria ahora investigada por inventárselos asegura haber recibido las primeras amenazas en las que se puede leer, entre otras cosas, “te vamos a joder la vida, perra”. Pero no lo denunció. El día 25 de agosto alguien decide llevarse de Villena a El Makiz y una de las últimas personas que lo ve es la trabajadora calificada por Marlaska como “una verdadera funcionaria”.

A las 9:45 de ese día la funcionaria redactó un informe de siete líneas: “Se procede al traslado del interno Mohamed el Makiz desde el departamento de Aislamiento al departamento de Ingresos para proceder a la conducción del mismo prevista por traslado al Centro Penitenciario Madrid VII, Estremera. Estando en todo momento presenciando la subdirectora de Seguridad el operativo, observa que al llevar al interno un pantalón corto, se pueden apreciar a simple vista los diversos moratones que en ambas extremidades inferiores presenta el interno”.

cárcel Villena
El informe en el que la subdirectora aseguró ver lesiones que el médico no detectó ese mismo día.

¿Pretendía la trabajadora dar legitimidad a que la reducción de sus compañeros había sido y tan violenta que molieron a palos a El Makiz dejándolo lleno de moratones? Para empezar los moratones lo vio 10 días después de la reducción y El Makiz podría haber sufrido algún incidente de esos de los que no es capaz de dejar de protagonizar. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que los moratones no existían.

Aquel día, nadie sabe bien por qué, El Makiz no llegó directamente a Estremera, sino que pasó por la cárcel de Valdemoro, y allí, a las 14:29, cuatro horas y media después del informe de la “verdadera funcionaria”, un doctor firmó que El Makiz tenía unos hematomas en los párpados en fase de resolución y dos pequeñas heridas con costra en la zona lumbar.

“Pronóstico leve”. Es posible que esas heridas “leves” sí se produjeran en aquella reducción del 16 de agosto, pero ¿dónde estaban “los diversos moratones en ambas extremidades inferiores”? O el médico de Valdemoro es un tuercebotas o los furgones de traslados de presos tienen propiedades curativas, pero no hay ni rastro de eso en el informe que tiene en su poder OKDIARIO. O, peor aún: son otro invento de la funcionaria favorita de Marlaska.

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