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Sánchez ultima la crisis de Gobierno que provocará la salida de Illa

Fuentes del Gobierno dan por hecho que el ministro dimitirá previsiblemente el próximo miércoles, tras el Consejo Interterritorial, dando paso a una crisis de gobierno

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Sanidad, Salvador Illa. (Foto: Efe)

Pedro Sánchez trabaja ya en la reforma de su gabinete ministerial que se acometerá en los próximos días. La decisión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de mantener las elecciones catalanas para el 14 de febrero, dejando sin efecto el decreto del Govern que suspendía los comicios y los aparcaba hasta el 30 de mayo, ha obligado al presidente a reabrir una carpeta que el viernes había guardado temporalmente hasta el mes de mayo.

El mantenimiento del 14 de febrero como fecha para ir a las urnas también ha obligado a los socialistas a mover ficha. El próximo paso, tras casi un mes compaginando el cargo de ministro de Sanidad y candidato, es la dimisión de Salvador Illa. Fuentes monclovitas consultadas por este periódico apuntan que se producirá, con toda probabilidad, el próximo miércoles tras la reunión del Consejo Interterritorial del Consejo Nacional de Salud. Así Illa podrá marcharse, tras la rueda de prensa, repitiendo lo de que «estoy al 101%».

La gran duda que tiene todo el mundo, a menos de una semana para que cambie la foto de la composición del Ejecutivo, es la de que piezas se moverán. Salvador Illa abandonará el cargo, tras casi trece meses dirigiendo la sanidad pública, y con la difícil tarea de haber tenido que dirigir con poco acierto una pandemia, para coger el AVE de nuevo y volver a Barcelona y encabezar la candidatura del PSC a la presidencia de la Generalitat. Su lugar, si no hay cambios de última hora, al frente de la cartera de Sanidad, lo ocupará la canaria Carolina Darias, ahora al frente de Política Territorial y Función Pública.

En el AVE, aunque por vías distintas, se cruzarán dos buenos amigos que se intercambian funciones para continuar viviendo de la política como han hecho prácticamente toda la vida. Así pues, mientras Illa se pondrá al frente de los socialistas catalanes, el actual líder Miquel Iceta se incorporará al Consejo de Ministros. Para él Pedro Sánchez le tiene reservado el Ministerio que dejará vacante Darias, para ocuparse de Sanidad. Con una amplia experiencia en política de treinta años Iceta volverá a la Moncloa, donde fue asesor del ex vicepresidente Narcís Serra, para levantar ahora el maletín de la cada vez más difícil gestión territorial.

Estos son los únicos cambios que por ahora se dan por seguros. El resto son suposiciones o deseos que, en muchos casos, poco tienen que ver con la realidad y lo que piensa el presidente del Gobierno. En el PSOE renuncian ya a repetir la operación Illa en Andalucía y facilitar la renovación de la federación andaluza con la salida de Susana Díaz, a la que Sánchez y José Luis Ábalos persuadieron para incorporarla en el gabinete ministerial. Para ella se reservaba un ministerio de Estado, que podría haber sido el de Defensa, desplazando a Margarita Robles a la presidencia del Tribunal Constitucional. Pero Díaz dijo que no. La baronesa se queda en Sevilla y la ministra al frente de las Fuerzas Armadas.

Otros nombres designados por el Partido Socialista como Fernando Grande-Marlaska, José Luis Escrivá o Luis Planas están en la cuerda floja y Sánchez podría prescindir de ellos en cualquier momento. En el caso del titular de Interior se le achaca el desgaste de la crisis que provocó en el seno de la Guardia Civil, el malestar entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y la gestión de la avalancha migratoria en Canarias, que ha generado importantes choques entre los socios de la coalición. Con Escrivá el enfado es por algo más reciente: la reforma de las pensiones y su globo sonda de alargar de los 25 a los 35 años el cómputo para calcular la pensión. En el caso de Planas sería una cuestión más de organización interna.

También hay nombres que se tambalean en Podemos. El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, se la tiene jurada a la titular de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, por su alta valoración frente a él mismo y a su esposa y ministra de Igualdad, Irene Montero, cada vez más mal vista por sus compañeros del PSOE. El secretario general de la formación morada ha recibido también, en los últimos días, importantes presiones para relevar al ministro de Universidades, Manuel Castells. Unas exigencias que llegan tanto desde el ámbito universitario como desde los socialistas. Sánchez llegó a pensar, en verano, la posibilidad de fusionar de nuevo la cartera que dirige Castells con la que dirige Pedro Duque. De esta forma se recuperaría el Ministerio de Universidades, Ciencia e Innovación, juntando tres departamentos estratégicos para la España del futuro.

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