Iglesias pedirá el relevo de la ministra de Podemos Yolanda Díaz por alinearse con Sánchez

Pedro Sánchez garantizó a Pablo Iglesias que en la eventual crisis de Gobierno, que puede producirse a finales de enero, no iba a cesar a ninguno de sus ministros. Cualquier cambio que afecte a los representantes morados deberá ser iniciativa del vicepresidente segundo, aseguran, pese a que el nombramiento o cese de miembros del Ejecutivo corresponde únicamente al presidente. Sin embargo, con el pacto de coalición, fue Iglesias quien propuso los nombres de sus compañeros. Y, de la misma manera que los encumbró, ahora, el secretario general de Podemos se plantea prescindir de uno de sus principales activos, la titular de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

La gallega, que en los últimos meses se ha convertido en uno de los principales apoyos del presidente Pedro Sánchez, desafiando en más de una ocasión a Iglesias y las posturas del partido que representa, supone una grave amenaza para la forma piramidal de dirigir la organización del número tres del Gobierno.

Con una buena valoración tanto entre sus votantes como por parte de los de otros partidos, de perfil moderado y pactista, Yolanda Díaz se ha erigido en una especie de ministra revelación a lo largo del último año. Quienes la conocen dentro y fuera del Gobierno destacan su capacidad para alcanzar grandes acuerdos con la patronal y los sindicatos. Aún así, ahora tiene la difícil tarea de imponer la subida del salario mínimo interprofesional y la derogación íntegra de la reforma laboral, ambas medidas con el rechazo inicial del PSOE.

El avance en estos dos hitos antes de la eventual crisis de Gobierno, que todas las fuentes consultadas por este periódico señalan que se producirá a finales de enero, pueden ser su única salvación.

Si logra desatascar alguna de ambas propuestas, algo que parece difícil, dejaría a Iglesias sin argumentos sólidos para relevarla. Cualquier empeño posterior de sacar a Yolanda Díaz del Consejo de Ministros pondría en evidencia que la única motivación del líder de Podemos es personal y orgánica. Además, teniendo en cuenta que la titular de Trabajo, como el vicepresidente, no tienen una buena relación con los principales ministros del área económica, si Pablo Iglesias impone su cese estará dando una pequeña victoria a sus principales detractores en el gabinete ministerial.

El ‘salvavidas’ de Díaz

La creciente mala relación entre Pablo Iglesias y Yolanda Díaz, rebajada en ocasiones por la necesidad mutua de hacer pinza contra otros compañeros del Gobierno, contrasta con la sintonía que la ministra tiene con Sánchez, con gran parte de los ministros socialistas, con los sindicatos e incluso con la patronal. Aunque en las últimas semanas ha radicalizado un poco su discurso, precisamente, en opinión de algunos ministros del PSOE, «para no dar alas a Pablo Iglesias para forzar su relevo», la gallega se ha convertido en uno de los principales puntos de encuentro entre los socios de coalición.

De ella, un compañero suyo en el Consejo de Ministros asegura que «ha sabido entender muy rápido que gobierna para todos los españoles, siendo capaz de aparcar sus ideas más profundas por el buen funcionamiento del Ejecutivo». Un clima favorable a la ministra que, en caso de forcejeo a la hora de abordar los cambios, podría provocar fuertes tensiones con Sánchez, de quien dependerá siempre la última decisión. En la capacidad de Iglesias de forzar su relevo, pues, se comprobará la fortaleza y el equilibro de fuerzas en la coalición.

Los posibles sustitutos

Entre los nombres que baraja ya el líder de Podemos para relevar a Yolanda Díaz se encuentran los del actual secretario de Estado de Derechos Sociales y responsable económico del partido, Nacho Álvarez y la diputada por Barcelona, ex responsable de las juventudes de CCOO en Cataluña y negociadora del Pacto de Toledo, Aina Vidal. En el caso de decantarse por esta última, su entrada en el gabinete podría provocar también la salida del responsable de Universidades, Manuel Castells, muy cuestionado en privado por el propio Iglesias y al que se le tendría que buscar un sustituto. Tanto Vidal como Castells pertenecen a En Comú Podem.

Presiones contra otros ministros

Aunque existe un pacto no escrito de que los ministros que representan al PSOE los decide Ferraz y los de Podemos los decide Iglesias -aunque Sánchez se empeñe a menudo en recordar que «todos y todas son ministros del Gobierno de España» y que «el único con la capacidad para nombrar o cesar ministros es el presidente»- lo cierto es que el vicepresidente segundo está ejerciendo fuertes presiones para que en la próxima remodelación del Ejecutivo salgan de él algunos de los perfiles con los que más choques ha tenido, como las tres vicepresidentas, Carmen Calvo, Nadia Calviño y Teresa Ribera, o el responsable del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por la gestión de la crisis migratoria.

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