Sánchez garantiza a Iglesias que no tocará a ningún ministro de Podemos tras la salida de Illa

Fuentes cercanas a Sánchez no descartan una remodelación más profunda de cara al verano

Pedro Sánchez Podemos
Pablo Iglesias y Pedro Sánchez. (Foto: Gobierno)

Si algún ministro de Podemos debe abandonar el Ejecutivo, no será ahora. Y no será por falta de ganas de sus socios socialistas que, desde hace varias semanas, piden al presidente Pedro Sánchez el cese de los titulares de Igualdad y Universidades, Irene Montero y Manuel Castells. El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, que venía temiéndose desde hace unos meses una remodelación del Gobierno, algo que finalmente ocurrirá en los próximos días tras la salida del ministro de Sanidad Salvador Illa, ha exigido a Sánchez que ésta no afecte a sus ministros podemitas.

En un encuentro que mantuvieron esta semana, los líderes de los dos partidos que apoyan al Gobierno, el lder de Podemos exigió a Pedro Sánchez que los cambios que quiera realizar afecten únicamente al ámbito del Partido Socialista. Es una fórmula similar a la que ocurrió poco antes del cese de Quim Torra, en la Generalitat, cuando cesó a todos los consellers del PDeCAT para sustituirlos por otros perfiles más radicales de JXCat. Aunque varias voces exigían ceses de gobernantes designados por Esquerra Republicana, la negativa de Oriol Junqueras y Pere Aragonès a desplazar a ningún compañero provocó que Torra sólo pudiera cambiar a los suyos.

Pedro Sánchez, que en primavera, en plena primera ola del coronavirus, estaba determinado a realizar una reforma en profundidad de su gabinete, parece haber aparcado temporalmente sus planes para evitar más grietas con sus socios. Así pues, frustrada la crisis en el intento de aupar a instituciones internacionales a los ministros de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Arancha González Laya, y al de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, el presidente se ha tenido que conformar con la marcha de Illa a liderar la candidatura del PSC a la Generalitat para acometer reformas. Y pese a qué todavía no hay nada firmado, algo importante cuando se habla de Sánchez, por sus cambios de opiniones, todo apunta a que los cambios serán mínimos.

El líder del PSOE no renuncia a hacer una reforma más en profundidad de su equipo ministerial, pero antes de las elecciones catalanas y con la renovación de los órganos del Consejo General del Poder Judicial, el Defensor del Pueblo y el Tribunal de Cuentas pendiente, no parece ser el mejor momento. Por eso, ahora, la titular de Administraciones Territoriales y Función Pública, Carolina Darias, pasaría a ocupar la cartera de Sanidad situándose al frente de la pandemia y el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, asumiría la relación con las comunidades autónomas, un rol que tradicionalmente se ha reservado a la cuota catalana en el Ejecutivo. Buen conocedor de la situación en Cataluña y defensor de los indultos a los presos separatistas, el futurible ministro de Administraciones Territoriales y Función Pública tendría como principal encomienda aliviar la situación con el Govern.

El nuevo candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat y aún Ministro de Sanidad, Salvador Illa, ya ha manifestado al presidente su voluntad de cesar inmediatamente de su responsabilidad como máximo gestor de la pandemia. Desde Moncloa, no obstante, le han pedido que aguante un poco más, hasta el 15 de enero, para confirmar si los comicios catalanes se celebran el 14 de febrero o se deben aplazar. Por eso Sánchez espera a hacer públicos sus planes que, si bien pasan por esa reforma quirúrgica puntual hasta que se consiga un acuerdo para renovar las principales instituciones y se dirima el futuro judicial del vicepresidente segundo podrían ampliarse mucho más si las elecciones catalanas se retrasan y lo hace coincidir con una reforma más profunda que podría afectar también al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a la de Defensa, Margarita Robles o al de Agricultura, Luís Planas.

Potestad de Sánchez

El nombramiento o cese de ministros corresponde únicamente al presidente del Gobierno. La actitud adoptada por Sánchez, pues, sometiéndose a las exigencias y deseos de Pablo Iglesias, provoca que él mismo degrade sus funciones como máximo responsable del Ejecutivo. A la vez el líder socialista acepta la máxima que siempre negaron desde su partido, de que no habría dos gobiernos distintos. El pacto de no agresión temporal evidencia que existe ese Gobierno del PSOE y ese Gobierno de Podemos, cuyos máximos responsables a efectos de nombramientos o ceses son los líderes de ambas formaciones. Todo pese a repetir, por activa y por pasiva, que «no hay ministros del PSOE o de Podemos, hay ministros del Gobierno de España».

En su comparecencia ante los medios el pasado martes, coincidiendo en la Navidad, el jefe del Ejecutivo aseguró que «es cierto que éste no es un Gobierno de un sólo partido, pero sí es un sólo Gobierno». Afirmándose  orgulloso del trabajo «muy sobresaliente» que han realizado en conjunto los ministros que conforman su gabinete, negando cualquier cambio a pocas horas de conocer la salida de Salvador Illa, el presidente defendió la cohesión y la unidad de sus colaboradores que, de forma constante, se evidencia no ser así por las múltiples deslealtades y filtraciones contra ellos que se han lanzado en las últimas semanas.

Castells y Montero, muy cuestionados

En Moncloa y en el partido que lidera Pedro Sánchez tienen a dos ministros de Podemos en el punto de mira. Se trata de los titulares de Universidades e Igualdad, Manuel Castells e Irene Montero, por dos motivos completamente distintos. El primero, reconocen en el complejo presidencial, «es un vago». Durante el primer estado de alarma se pasó jornadas enteras sin responder el teléfono mientras la comunidad universitaria no sabía cómo tenía que finalizar los cursos, cuál sería el sistema de evaluación y cómo se organizarían las Pruebas de Acceso a la Universidad.

En el caso de Montero las críticas vienen centradas desde el ala más conservadora y con experiencia del PSOE, con Carmen Calvo al frente, que lamentan «la inoperatividad» del departamento que dirige la pareja de Iglesias, «queriendo correr mucho y haciendo las cosas mal».

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