Próxima semana: nuevo varapalo de la Justicia a Junqueras y Sánchez

Oriol Junqueras
Pedro Sánchez y Oriol Junqueras.

Esta semana también la Justicia aplicará otro correctivo al delincuente Junqueras. La Sala III del Tribunal Supremo, Sala de lo Contencioso Administrativo, responderá al recurso de los abogados del sediciosos para  que se suspenda su inhabilitación mientras el propio Supremo no entre en el fondo de la cuestión y dicte sentencia definitiva, respondiendo que “verdes las han segao”, que Junqueras está inhabilitado y bien inhabilitado y que no hay escaño posible para él. Es otro varapalo que, como en el caso de Torra en esta semana que ha terminado ya, le va a propinar el magistrado Jorge Rodríguez Zapata, un juez de pedernal que fue miembro del Tribunal Constitucional en el momento en que esta institución tenía que pronunciarse sobre el Estatuto de Cataluña. Rodríguez Zapata fue el ponente de esta sentencia que, según los independentistas, ha sido causa de la revolución catalana. Esa imputación resulta ser una clamorosa falsedad porque la secesión no necesitó un detonante como éste, sino que fue fraguándose en el laboratorio permanente de Jordi Pujol.

Pues bien, esta sentencia que se conocerá mediados de semana, va a coincidir en el tiempo con la ya dictada contra Torra y, a mayor abundamiento, con la decisión que adopte este mismo lunes el Parlamento de Cataluña sobre el escaño del que ha sido presidente de la Generalidad. Si se atienden las noticias que viene filtrando el separatismo regional, el presidente de la cámara, Roger Torrent, le va a hacer una cuchufleta al Supremo y no expulsará a Torra, algo que, sin duda, le va a producir serios problemas penales. Rodríguez Zapata, protagonista de los dos procesos judiciales, ha redactado en ambos casos, también en el que ahora mismo anunciamos, que no admite la menor duda: este es el “juicio final” porque ni Junqueras, ni Torra tienen ya recorrido como parlamentarios. Eso sí, les queda el socorrido recurso al Tribunal Constitucional, pero si la información del cronista no es incierta, este Tribunal tampoco atenderá sus demandas. Así que fuera de la política durante bastantes años.

A no ser -que puede ser- que Sánchez y sus mariachis legalicidas se empleen a fondo con la reforma del Código y, con efecto retroactivo, ¡vaya escandalazo! liberen a los susodichos del delito de sedición. Los juristas más reputados, incluso los de procedencia ideológica izquierdista, están que se suben por las paredes.  Están seguros sin embargo de que la maniobra de Sánchez es otra más de sus engañifas. Se ha inventado esta martingala de la reforma porque no puede ceder directamente a la presión de los sediciosos que exigen nada menos que una amnistía sin condiciones. En la Constitución Española -recordaba esta semana un letrado del Tribunal- no cabe esta figura; la amnistía se produjo una vez en la Transición y quedó por terminada como posibilidad. Nuestra Norma Suprema la descarta absolutamente, pero como los separatistas le han arrancado una promesa como ésta a Sánchez, el presidente ha movilizado sus magines y no ha tenido más idea que una reforma “express” de la Constitución. El mencionado letrado denuncia: “Una solemne idiotez; la reforma no podrá cumplimentarse de ningún modo”.

Pero, ¡ojo!, Sánchez no se va a parar en barras. Desde la Moncloa contestan a los juristas que rechazan la reforma del Código Penal porque no se puede perpetrar ‘ad hominen’, recordando que incluso una vez el Tribunal Constitucional se avino a aceptar una iniciativa. Fue cuando, con el voto de calidad de su presidente que entonces era don Manuel García Pelayo, se tragó literalmente la intervención nacionalizadora de Rumasa. Es curioso que apelen a aquel episodio que avergonzó a toda la Justicia universal, para ahora propender a una reforma para beneficiar únicamente a los sediciosos encarcelados. Ya se ve en todo caso hasta qué punto intentará llegar Sánchez para contentar a sus socios de investidura. Ya ha demostrado que para él las leyes son un estorbo; ahora se dispone a transgredirlas de nuevo. Pero se va a enfrentar con la Justicia que no dará un paso atrás. La prueba más evidente, es esta decisión del Tribunal Supremo que, de nuevo, inhabilita a Junqueras. Y es que, como suele decir el magistrado Rodríguez Zapata:”En Justicia, no hay más cera que la que arde”.

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