Independentismo en Cataluña

Moncloa y Govern se volverán a ver antes del 13 de febrero para avanzar en la mesa de partidos

Quim Torra
'Cumbre' entre Pedro Sánchez y Quim Torra el pasado diciembre en Barcelona.

La última reunión celebrada en el despacho del vicepresidente de la Generalitat entre Pere Aragonès, Carmen Calvo y Elsa Artadi acabó con posturas muy distanciadas que Moncloa quiere acercar antes de la tramitación de los presupuestos

Extralimitándose en sus funciones, el Gobierno negocia con el Govern la creación de una mesa de partidos para buscar una solución al conflicto catalán, a pesar de que ya existe una promovida por el PSC e impulsada por Quim Torra. En la creación de dicha mesa están de acuerdo Moncloa y la Generalitat, pero no en quién debe formar parte de ella. Los independentistas quieren que también participen partidos de ámbito nacional, pero el PSOE no desea formar parte de ella. Moncloa se plantea ceder a ello si eso facilita la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado.

La del pasado viernes en Barcelona fue la tercera reunión de la que se ha tenido conocimiento en menos de un mes, después de la que se produjo el 20 de septiembre también en la Ciudad Condal y la que se celebró el jueves 17 de enero en el Palacio de La Moncloa. A pesar del secretismo impuesto por el Gobierno en el diálogo con Cataluña -no hacen públicas las convocatorias de las reuniones ni facilitan documentos gráficos de las mismas- medios como OKDIARIO hemos podido comprobar que en los últimos meses se han celebrado más encuentros tanto en Madrid como en Barcelona entre los mismos interlocutores, en secreto y casi en la clandestinidad.

Al Gobierno de Pedro Sánchez ahora le han entrado las prisas para llegar a acuerdos con el independentismo, a pesar que en Moncloa se empeñan en no pronunciar la palabra "negociación" con los partidos separatistas que el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luís Ábalos, considera que se sitúan al margen de la Constitución.

El ejecutivo sabe que tiene una fecha tope para contentar al PDeCAT y a ERC: la semana del 11 de febrero. Esa semana el Gobierno presentará los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso de los Diputados y, si no hay los "gestos" o "concreciones" que exige el independentismo, los separatista pondrán fin a la legislatura no permitiendo la tramitación de las cuentas.

Por eso, el Ejecutivo calcula ya qué cesiones puede hacer al independentismo para comprar su apoyo, dado que esa misma semana estarán declarando en el Tribunal Supremo los líderes independentistas. Algo que, desde Cataluña, aseguran "no ayuda al entendimiento".

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