ENTREVISTA

Mario Garcés y José Manuel Calvo: «‘Yo presidente’ es un thriller sobre la mediocridad de la política española»

"No compartimos ideología pero sí que la política está corrompida por dentro", dicen los autores de la novela junto a Luis Cueto

"La mediocridad está unida a la corrupción, tenemos la primera generación de políticos que no han vivido antes de otra cosa"

"El protagonista, Humberto Hurtado, tiene un objetivo obsesivo: llegar a La Moncloa y permanecer en el poder"

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«Yo presidente es un thriller sobre la mediocridad de la política española actual».  Así definen Mario Garcés y José Manuel Calvo en una entrevista a OKDIARIO esta novela escrita a seis manos junto a Luis Cueto. Los tres la firman como Tristán Ulloa. Un trío nada común en la política española actual. Garcés (ex secretario de Estado con Mariano Rajoy) y Cueto y Calvo (estrechos colaboradores de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid) pergeñaron la idea de escribir el libro al dejar la política activa hace dos años. «Fue tras un encuentro casual en la plaza de la Paja de Madrid. No compartíamos ideología, pero compartíamos la idea de que la política se está corrompiendo desde dentro por el funcionamiento de los partidos, que tienden a la endogamia, el parasitismo y el arribismo. Lo habíamos vivido y padecido los tres», señala Mario Garcés. Para el ex diputado del PP, «tenemos la primera generación de profesionales de la política en la historia de España que no han vivido de otra cosa más que de la política y eso les hace desarrollar una férrea cultura de la supervivencia. A partir de ahí se gesta un personaje como Humberto Hurtado».

Humberto Hurtado es el personaje central de una ficción basada en hechos reales vividos por los tres. «El libro cuenta cómo un mediocre sin estudios ni principios, que empieza en las juventudes del partido y no ha acabado siquiera la carrera, llega a ser presidente del país con astucia y suerte habiendo sido capaz de cualquier cosa para su conseguir su objetivo obsesivo», relata José Manuel Calvo. Mario Garcés añade que «es un libro sobre cómo cualquier mediocre puede ser presidente de una comunidad autónoma o del Gobierno bajo el cumplimiento de determinadas reglas. Primero, el exterminio del contrincante propio, incluso cuidar bien al contrincante ajeno porque te puede ser en algún momento útil; las buenas relaciones con los medios de comunicación; los lobbies, los intereses empresariales…».

A punto de ser presidente del Gobierno, Humberto Hurtado hace un repaso de su vida y recuerda cómo ha llegado hasta ahí: desde las personas a las que ha pisoteado en su carrera a la Moncloa hasta las vicisitudes a las que hizo frente para ser proclamado candidato a la presidencia: «En ese primer capítulo ya la plaza está rebosante de gente aclamándolo como presidente. Él está metido todavía en la habitación, todavía no salió al balcón y están sucediendo cosas en esa sala que luego el lector va a comprender exactamente de qué se trata a medida que va evolucionando la trama y a medida que va avanzando las páginas». Mario Garcés reconoce haber vivido la escena: «Ahí se habla sobre cuáles son los primeros favores que hay que pagar».

«‘Yo presidente’ es un thriller político amoroso donde también mostramos los sentimientos del personaje mientras asciende en su ambición», afirma José Manuel Calvo. Mario Garcés cuenta que «el thriller, en el fondo, es un triángulo entre el personaje principal, su esposa y su amante en el que alguien, o todos, van a acabar mal, aunque hasta el antepenúltimo párrafo del libro no se vaya a saber». Los autores presumen de su capacidad visionaria hace dos años, al empezar la novela, respecto a «figuras que están ahora muy de moda», como la figura del suegro. Humberto asciende gracias a su suegro.

«Humberto Hurtado no tiene conciencia pero sí tiene momentos de duda que zanja en seguida para no entorpecer su ambición», apunta Mario Garcés. El libro describe ese mecanismo que opera en la política actual según José Manuel Calvo: «Pretende contar cómo funciona la maquinaria desde dentro y la maquinaria es muy parecida o prácticamente idéntica en todos los partidos por igual de la derecha o de la izquierda». Ambos destacan un «fenómeno casi paranormal» entre los lectores: «Los lectores de derecha piensan que Humberto Hurtado es de izquierdas [Pedro Sánchez] y los de izquierdas piensan que el protagonista es de derechas».

Narcisismo, amoralidad y corrupción

«La mediocridad está anudada a la corrupción», dice Mario Garcés. «El mediocre necesita muchos favores, pero el mediocre no controla y, al final, el que le ha hecho los favores le va a pasar la factura y son múltiples las facturas a pagar», añade. Ambos coinciden en que «el poder engancha». Calvo cree que «hay gente incapaz de desengancharse y capaz, por mantenerse, por mantener ese status, por mantener ese puesto, de hacer lo que sea. Y ese proceso te transforma, como decía Mario, en un sujeto inmoral que además no tiene ningún otro objetivo ni interés en la vida que el de mantener su puesto de trabajo». Garcés lo ha vivido: «Hay gente en el Congreso de los Diputados que mataría». Y recuerda que «en una de las escenas, el secretario general del grupo parlamentario recita a Humberto Hurtado los siete mandamientos a cumplir al diputado nuevo que llega. Si los cumples, llegarás lejos».

Para Mario Garcés, «el político profesional español es narcisista y amoral». Y advierte: «El problema es que de la amoralidad a la inmoralidad hay un paso muy corto y, poco a poco, se van transformando en inmorales». José Manuel Calvo tiene la percepción «pesimista» de que «hoy sólo puedes llegar a lo más alto en política si eres un mediocre». «Cuando estás en un partido te conviertes en un ser de la tribu y en un sectario», dice Garcés. Calvo lo corrobora: «Por no ser cínico cuando estás ahí, como dice Mario, perteneces a una secta».

Y ambos confiesan sus propios pecados. Primero Garcés: «Los partidos son sectas y si el líder del partido cambia de opinión en 24 horas y te obliga a votar lo contrario, tú votas lo contrario y no pides explicaciones. Yo soy defensor de la prostitución libre y voluntaria y, un buen día, siendo portavoz adjunto del PP y sin consultarme nada, el grupo votó a favor de abolir la prostitución». Calvo también tiene lo suyo: «Yo del momento del que más me avergüenzo de mi trayectoria dentro de una estructura de partido o pseudo partido como era Podemos fue cuando hubo que votar lo del chalet de Pablo Iglesias para legitimar la enorme crisis que aquel escándalo [desvelado por OKDIARIO] provocó».

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