Marejada en el PP: García Egea exige la cabeza de Cayetana como portavoz en el Congreso

(Vídeo: OKDIARIO)

Las conocidas desavenencias entre Teodoro García EgeaCayetana Álvarez de Toledo se han agravado en los últimos tiempos. Hasta el punto de que García-Egea reclama ya la sustitución inmediata de la voz parlamentaria de los ‘populares’.

Ambos encarnan dos formas, opuestas en muchos aspectos, de entender el perfil de oposición del partido y, en definitiva, la estrategia de la formación. Y esas diferencias, soterradas durante todo este tiempo, se recrudecen ahora en un momento decisivo para el PP. El inicio del nuevo periodo de sesiones supone para los de Casado un nuevo desafío y la oportunidad de reivindicar sus políticas frente a la caótica gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, ausente y sin plan ante una pandemia disparada y una economía en caída libre.

Al líder del PP le preocupa especialmente cualquier fisura que pueda ser utilizada por socialistas y comunistas para atizar al partido. Desde que llegó a Génova y empezó a configurar su equipo, Casado ha intentado conjugar a dos sectores tan dispares en un equilibrio complejo, y con el objetivo de evitar que una crisis interna perjudique a la formación. Quiere un PP centrado para ensanchar la base electoral, pero -como avisó en el último comité ejecutivo nacional, celebrado hace dos semanas- eso no exime del «combate contra la radicalidad» del Gobierno de coalición socialcomunista. En definitiva, «una oposición firme y responsable, moderada en el tono y contundente en el contenido». Una forma de encajar el eterno debate, el de la moderación, que cada cierto tiempo arrecia sobre el PP, y cuyo principal baluarte es el presidente gallego Alberto Núñez Feijóo.

Cayetana Álvarez de Toledo, que siempre ha contado con el respaldo de Casado y sigue teniendo su confianza, se ha destacado por una oposición dura y muy combativa, que le ha valido también varias polémicas. No ha tenido reparos en manifestar abiertamente su posición incluso al margen de la línea de Génova. Casado la ha respaldado, muchas veces con el silencio, evitando polemizar o desautorizar a la portavoz. García Egea, por el contrario, es partidario de un perfil más moderado. Y por eso no es secreto que la interlocución y convivencia entre la dirección del partido y la del grupo parlamentario es difícil, aunque públicamente ninguno lo reconozca.

Menos protagonismo

En las últimas semanas, no ha pasado desapercibido el mínimo protagonismo de Cayetana Álvarez de Toledo en cuestiones tan relevantes para el partido como la campaña de las elecciones en Galicia y en el País Vasco. O, especialmente, en la Comisión de Reconstrucción en el Congreso, una oportunidad para medir el clima de entendimiento con el PSOE. Su ausencia se interpretó como una muestra de las diferencias con García Egea, ya que la elegida fue Ana Pastor, muy del gusto del secretario general y con un perfil pactista opuesto a la portavoz. La negociación acabó con varios acuerdos con los socialistas en materia sanitaria y de la Unión Europea y el propio secretario general no ocultó que Pastor seguirá teniendo un gran protagonismo en la Cámara, lo que genera dudas sobre el papel de la ahora voz parlamentaria. La dirección justifica la necesidad de contar con perfiles gestores para reforzar la oposición en plena crisis del coronavirus.

García Egea intenta extender el control total que tiene sobre el aparato al grupo parlamentario. Sin embargo, su forma de dirigir el partido provoca también el recelo entre los barones, que califican su labor de «caótica».

Las principales críticas proceden de territorios como Castilla y León o la Comunidad Valenciana, aunque también hay desacuerdos con los equipos de Cantabria o Cataluña. En esta última comunidad, clave para la estrategia del PP, no faltan voces que reconocen sentirse abandonados en un contexto político muy difícil y ante una posible convocatoria anticipada de elecciones.

Uno de los momentos más polémicos, como también reveló este periódico, se produjo tras conocerse la reunión secreta entre García Egea y el ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, el pasado 10 de junio. La cita provocó críticas internas por parte de sectores contrariados con el trato a quien impulsó las negociaciones entre PSOE y Podemos y admite su interlocución con el dictador venezolano Nicolás Maduro.

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