ELECCIONES EN ARAGÓN

Los jóvenes españoles musulmanes que se hacen selfies con Abascal: «Él quiere el bien de España»


Casi el 40% de los musulmanes radicados en Aragón tienen la nacionalidad española

Vox es el partido soberanista que se opone al islamismo extendido en Occidente

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Paula Ciordia

Vox también crea simpatía entre los musulmanes. Podrá resultar impactante para algunos. Podrá sorprender a muchos. Incluso algunos no darán crédito, pero pese a los discursos de Vox claramente opuestos a la islamización, los jóvenes musulmanes nacidos en España se sienten atraídos por el proyecto político que lidera Santiago Abascal.

A plena luz de día y sin complejos, una cuadrilla exhibe entre ellos el trofeo que cada uno ha logrado una mañana de entre semana. Objetivo conseguido. Todos los amigos se han hecho un selfie con Santiago Abascal, aprovechando que el líder de Vox ha visitado su pueblo –uno de los muchos municipios de la provincia de Zaragoza que está recorriendo en la campaña de estas elecciones autonómicas– donde el líder de la formación ha convocado a los medios de comunicación y que se convertido en una concentración de seguidores que no quieren dejarle ir sin hacerse una foto con él.

Entre ellos, esta cuadrilla de zoomer, inmigrantes de segunda generación provenientes de Marruecos. De tez morena y pelo rizado, no reniegan del origen de sus padres, pero con acento aragonés defienden que «nacieron en España» y que «quieren lo mejor para el campo y este país».

«Yo soy taurino, quiero el bien de España. Y Abascal quiere el bien de España también», señalan. «Estamos hartos que nos confundan con los que vienen a delinquir», explican. Según lamentan, el incremento de menas está condicionando la percepción que la sociedad tiene de ellos. «En mi pueblo, todo el mundo me conoce, pero cuando voy por Zaragoza y voy andando, me miran mal. Y a mí eso no me parece ni medio normal», se sincera uno de ellos.

A Mohammed –nombre ficticio– le gustan los toros, sobre todo los festejos populares, una de las tradiciones más arraigadas en los pueblos de Aragón y que sirven para vertebrar el territorio rural de toda la comunidad autónoma donde los encierros y los recortes generan gran afición entre los jóvenes.

Él se siente español y es musulmán. Vive en un pequeño municipio zaragozano con una fuerte presencia de inmigrantes magrebíes. Es uno de entre los 60.000 y 70.000 musulmanes que hay en Aragón –de los cuales, un 40% tienen nacionalidad española, según datos oficiales del Gobierno autonómico–.

Mis padres vinieron a España y llevan cotizando muchos años. No todos los africanos somos delincuentes, para que venga aquí el primer subnormal [sic] a delinquir y nos metan a todos en el mismo saco», explica sin tapujos. El lenguaje que usa no es diferente al del resto de chavales que llamándose Marta, Fernando o Juan también apoyan a Vox.

Frente a los calificativos de «racistas» o «xenófobos» con los que los rivales de Vox tildan a este partido por sus propuestas contra la inmigración ilegal, la repatriación de todos los inmigrantes que cometan delitos o la prohibición del velo y el burka en España, estos zoomers musulmanes no ven a la formación que lidera Santiago Abascal como racista, ni tan si quiera se perciben como una comunidad excluida en la España que la formación dibuja como objetivo: un país donde se respeten las costumbres y tradiciones católicas que la definen en la historia.

Un hecho especialmente llamativo si se tiene en cuenta que su candidato en Aragón, Alejandro Nolasco, rompió el gobierno de coalición con el PP que presidía Jorge Azcón por no aceptar –siguiendo la estrategia nacional ordenada por la dirección nacinoal de Vox– el reparto de menas que trata de imponer el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Según ellos mismo explican, el motivo que les empuja a considerar a Vox como la opción política con la que se identifican, se debe precisamente al problema de desestabilización social que está generando la llegada descontrolada y masiva de jóvenes africanos ilegales, que están disparando los conflictos en los municipios donde son destinados por el Gobierno central. Frente a ello, estos jóvenes españoles musulmanes viven en sus carnes las consecuencias de ser identificados como parte de ellos.

Frente a lo que sucede en Francia, que afronta un serio problema de integración de las segundas generaciones con una fuerte radicalización islamista que rechaza la cultura occidental y europea, en España se está despertando un fenómeno nuevo de jóvenes musulmanes afines a las posturas de Vox –el homólogo al Ressamble National liderado por Marie Le Pen–, con jóvenes que, sin renegar de la religión heredada por sus padres, muestran una asimilación clara de la identidad del país donde han nacido y crecido.

El motivo que les empuja a quererse fotografiarse con Abascal es muy sencillo y se podría resumir en el dicho sufrir justos por pecadores. «No, Vox no es racista, lo que pasa es que mucha gente viene aquí a delinquir y como él bien dice –en referencia a Santiago Abascal– , la gente que venga a contribuir al país, a trabajar, es bienvenida».

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