Indulto a la carta

El PSOE presidido por Griñán denunció la «indeseable arbitrariedad» del indulto

Griñán indulto
José Antonio Griñán y Manuel Chaves.

El indulto para José Antonio Griñán está en marcha. La mujer y el hijo del ex presidente de la Junta de Andalucía -condenado a seis años y dos días de prisión y a quince años y dos días de inhabilitación absoluta por malversación en el caso de los ERE- ya tienen lista la petición de la medida de gracia y el propio Pedro Sánchez ha abonado su concesión al asegurar que «están pagando justos por pecadores».

Pero la hemeroteca, una vez más, se vuelve en contra de los socialistas. En 2013 -en un momento crítico para el PSOE tras la derrota electoral en las generales- el partido celebró una Conferencia Política decisiva para impulsar el proyecto del entonces secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, recuperar la ilusión de sus bases y renovar su ideario. En la ponencia se dedicaba un punto específico al indulto. El partido consideraba urgente «revisar» esta figura para convertirla «en un instrumento que sólo se aplique de forma excepcional, asegurando el ejercicio de una prevista y lícita potestad discrecional y excluyendo indeseables e injustificadas expresiones de arbitrariedad». O, en otras palabras, para evitar el uso interesado de los poderes políticos en su concesión.

Griñán era en aquel momento el presidente del PSOE y Sánchez -por entonces diputado por Madrid y uno de los jóvenes emergentes del partido- coordinador adjunto de la Conferencia Política. Uno y otro desoyen hoy aquella crítica rotunda. El ex presidente socialista de la Junta pedirá el indulto para evitar la cárcel y el jefe del Ejecutivo abona el terreno para concedérselo.

Código Ético

Esa posible concesión del indulto a Griñán supondría además, como ha publicado este periódico, una vulneración del Código Ético de los socialistas.

Este documento recoge expresamente que: «Los cargos públicos del PSOE se comprometen a no proponer ni apoyar el indulto de cargos públicos condenados por delitos ligados a corrupción, violencia de género, delitos de acoso o discriminación, contra la libertad e indemnidad sexuales, torturas o contra la integridad moral, así como la comisión de hechos constitutivos de delitos graves». Ese punto prohíbe taxativamente a Pedro Sánchez y a los ministros del PSOE apoyar esta medida de gracia para librar a Griñán de la prisión.

Todos los militantes, se advierte, tienen la obligación de «conocer y respetar lo establecido en el Código Ético». Y quien incumpla lo dispuesto será «sancionado, previos los trámites reglamentarios y mediante decisión de los órganos competentes, con medidas que podrán llegar hasta la expulsión en aplicación del régimen disciplinario».

En la petición de indulto, la mujer y el hijo de Griñán alegan su «intachable trayectoria vital caracterizada por su lucha por la democracia» y aseguran que a lo largo de 40 años dedicados al servicio público «jamás ha obtenido remuneración alguna distinta de su sueldo de funcionario».

El documento, que ahora será presentado ante el Ministerio de Justicia,  cuenta con la firma de apoyo de, entre otros, dos ex presidentes del Gobierno: José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe González. El pasado 8 de agosto, González indicó en un comunicado que había recibido con «perplejidad y dolor» el fallo del Supremo y defendió la «intachable integridad moral» de Griñán, por lo que aseguraba que si tuviera oportunidad de nombrarle miembro de un Gobierno que él presidiera, lo volvería a hacer.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado este jueves que «no es de recibo que se esté, dentro del PSOE, cocinando aparentemente un indulto sin hablar con nadie, sin explicar con nadie y sin dar conocimiento a nadie, ni siquiera al partido mayoritario de la oposición ni al conjunto de los ciudadanos».

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