El Gobierno socialista de Navarra obliga a viajar 100 km al día a un alumno de Alsasua para estudiar en castellano

El joven afectado debe correr, además, con los gastos por su cuenta, porque no se trata de una franja de educación obligatoria en la comunidad foral

Policía
María Chivite, presidenta de Navarra.(Foto: PSOE)

El Gobierno socialista de Navarra acaba de eliminar las posibilidades de estudiar en castellano a un chico en un instituto de Alsasua. El alumno, que tenía que empezar bachillerato el próximo curso en esta localidad navarra, se ha encontrado en solitario como el único estudiante que ha pedido cursarlo en español. La solución que le ha dado el Gobierno Foral de la socialista María Chivite es desplazarse todos los días hasta Pamplona (a 50 kilómetros) y volver para poder estudiar bachillerato en castellano.

Además, debe pagar, por supuesto, los gastos por su cuenta, ya que no se trata de una franja de educación obligatoria. Porque si algo ha dejado claro el Gobierno Foral es que no piensa generar la posibilidad de estudiar bachillerato en Alsasua en castellano, ni de pagar a los alumnos que lo soliciten los costes generados por la falta de esta opción.

Promoción del euskera

Todo ello ocurre mientras el Gobierno de María Chivite dedica más de ocho millones de euros a la promoción del euskera. Y mientras el Instituto Navarro del Euskera/Euskarabidea ya ha confirmado que dispondrá de 7,8 millones para su funcionamiento. Todo, al margen del millón y medio destinado a actividades generales, también con orientación hacia la promoción del euskera.

La vicesecretaria del PP, Ana Beltrán ha denunciado ya el caso y ha señalado que el «Gobierno de Navarra, liderado por el PSN con el apoyo de nacionalistas y radicales de Bildu, ha comunicado al Instituto de Alsasua IES Altsasu BHI la eliminación del castellano en primero de Bachillerato para el próximo curso».

Beltrán añade que «cualquier niño o niña tiene derecho a estudiar en castellano sin ser discriminado y sin recibir un trato desigual. Reivindico ese derecho y, como ciudadana libre, rechazo que el Gobierno no sufrague los gastos de transporte de alumnos a los que no se permite ejercer sus derechos».

El Gobierno de Navarra ha alegado que no tiene obligación de ayudar a este alumno que quiere estudiar en castellano, pero «sí tiene dinero para que en 2020 la presidenta socialista aumente la cuantía de subvenciones a medios en euskera, que superarán este año los 750.000 euros», concluye la diputada del PP.

La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, además, ha dejado ya claro su apoyo a los medios de comunicación que promocionan el euskera, una lengua que prácticamente no se habla en la Comunidad Foral y que, además, corresponde a otra comunidad autónoma como lengua oficial.

Así, los medios de comunicación cercanos a los aliados separatistas y proetarras que soportan el Gobierno socialista en Navarra recibirán una notable ayuda en sus cuentas de resultados gracias a las subvenciones otorgadas por la socialista Chivite.

La líder del Ejecutivo Foral, de este modo, no ha cortado el rumbo marcado por Uxue Barcos en el pasado y ha profundizado en el riesgo de fondos públicos a la prensa amiga.

Hay que recordar que todo lo que está ocurriendo en estos momentos fue ya denunciado y anticipado por OKDIARIO tras confirmar que las cesiones al separatismo se habían convertido en el eje oficial de los pactos de Gobierno de Chivite.

Exigencia

De hecho, la exigencia de Geroa Bai y EH Bildu de extender el euskera por toda la comunidad foral fue aceptada ya en septiembre del pasado año. No solamente a nivel educativo y escolar, sino también con exigencia plena de trato en cualquier oficina de la Administración regional en el idioma vasco.

El Gobierno de Navarra nada más conformar su equipo de Gobierno y alianzas, confirmó esta evidencia con un plan de acción de 160 medidas prioritarias a desarrollar en los 100 días siguientes, con el fin de avanzar «en el progreso y bien común de la Comunidad Foral». Entre ellas figura el grupo de trabajo para imponer el euskera de forma masiva en Navarra.

La presidenta navarra, de ese modo, incluyó en su plan urgente medidas como la elaboración del Plan de Empleo 2020-24, un plan extraordinario para reducir las listas de espera sanitarias, o una reforma del sistema de becas que garantice la gratuidad en las primeras matriculaciones de los grados de la UPNA (Universidad Pública de Navarra).

La creación de un protocolo de detección precoz del maltrato a personas mayores o nuevas medidas de acceso a la vivienda para jóvenes, también figuraron en el plan urgente. Pero, en medio de todas esas medidas, y bajo el membrete del Departamento de Relaciones Ciudadanas, figuró desde el inicio de su mandato la creación urgente de un grupo de trabajo interdepartamental, encargado de evaluar el decreto foral regulador del uso del euskera en las administraciones públicas.

Ese grupo de trabajo responde directamente a la exigencia de Geroa Bai y EH Bildu al Gobierno socialista de Navarra para hacer efectiva la implantación plena del euskera en toda la comunidad foral.

La voz cantante la ha llevado en esa coordinación Ana Ollo, la consejera impuesta por los separatistas navarros al frente precisamente de la cartera de Relaciones Ciudadanas. La exigencia fue categórica: acabar con la «zonificación» del euskera en Navarra. Traducido: que en toda la región se produzca la invasión escolar del vascuence así como la obligatoriedad de asistir a los ciudadanos y realizar todos los trámites administrativos en la lengua del País Vasco.

Esta medida supone, para empezar, un aumento exponencial del destino de fondos públicos a esta política y, además, la entrada de todo un potente contingente de vascoparlantes en la Administración Navarra.

Dentro de ese plan figura igualmente la exigencia de garantizar el derecho de la ciudadanía a elegir «cualquiera de las dos lenguas propias de Navarra en las administraciones públicas», en referencia al castellano y el euskera, pese a ser esta la lengua vasca. 
En segundo lugar, garantizar el acceso «a la enseñanza en euskera y del euskera» a cualquier alumno que lo solicite.

Derecho blindado

En tercer lugar, impulsar «el uso del euskera en la vida social», lo que conlleva toda una campaña de lanzamiento con su correspondiente presupuesto. El derecho a reclamar el euskera debe quedar blindado, además, por una nueva Ley Foral. Ello implicará que la actual «zonificación con criterios restrictivos» pasará a mejor vida: todas las zonas de Navarra, aunque el nivel de penetración del euskera sea nulo, pasarán a contar con los mismos esquemas de impulso de la lengua vasca.

La inmersión en el euskera no será sólo a título particular y en los colegios. También lo será en el ámbito oficial. Para ello, se garantizará que la Administración de la Comunidad Foral pueda atender en euskera a la ciudadanía que así lo solicite.

La medida supondrá nuevas promociones de funcionarios con pleno conocimiento del euskera y la planificación de programas de formación en dicha lengua del personal al servicio de las administraciones públicas. Y ello, con especial insistencia en áreas «como la Justicia o la emisión de documentos oficiales como el DNI».

Todo ello bloqueará el acceso a plazas públicas de aquellos que no tengan conocimiento del euskera. Una maravillosa oportunidad que no desaprovecharán Geroa Bai y Bildu para colar a sus cuadros políticos en esas posiciones de control de la Administración.

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