Ferraz descarta el ‘plan B’ de consultar a las bases los pactos de gobierno

Pedro-Sánchez
Pedro Sánchez, candidato a la Presidencia del Gobierno. (Foto: AFP)

La dirección socialista ha marcado ya el día D. El 1 de octubre, como avanzó OKDIARIO, se reunirá el Comité Federal, el máximo órgano de poder entre congresos. El estallido definitivo de los barones contra las maniobras del secretario general de tantear un acuerdo con Podemos y los independentistas, con el visto bueno de Ciudadanos.

Según los dirigentes consultados por este diario, será entonces el momento de poner negro sobre blanco las posiciones que en las últimas semanas han confirmado la brecha definitiva entre Ferraz y sus barones. El momento de exigir a Sánchez que, de una vez por todas, deje de hacer juegos de equilibrista y cumpla la hoja de ruta: facilitar el gobierno, quedarse en la oposición y, desde allí, abrir el proceso de reconstrucción del partido.

El debate se abrirá, oficialmente, ese mismo sábado. Una semana después de las elecciones en Galicia y País Vasco, que se prevén desastrosas. Los líderes territoriales creen que Sánchez no tendrá entonces escapatoria para asumir sus responsabilidades, aunque prevén ya cuál será su excusa: el haber superado los dramáticos augurios de las encuestas, aunque sea por la mínima. Los sondeos pronostican un sorpasso de En Marea en Galicia y una debacle histórica en el País Vasco, donde los socialistas podrían dejarse hasta la mitad de los escaños.

En el recuerdo de los miembros del Comité Federal está aún aquel del pasado 30 de enero, cuando el secretario general retó a los críticos con una consulta a la militancia sobre posibles acuerdos de Gobierno. El anuncio, no avanzado por Sánchez en ninguna de las reuniones previas con sus dirigentes territoriales, indignó al sector crítico y se consideró un auténtico desafío.

Ahora, Ferraz descarta que en la actual hoja de ruta se incluya ese ‘plan B’. Ni la dirección socialista, ni tampoco los críticos con su estrategia creen que, a la vista de la actual crisis interna, sea momento para esa salida de tono.

Desde el núcleo del secretario general se insiste en que Sánchez está en buscar “una solución» y ahora centrado en las campañas autonómicas. Esa dedicación ha sido, según el equipo del socialista, la causa de que su ronda de contactos con otras fuerzas haya quedado en impasse. El encuentro con Pablo Iglesias, revelado desde Podemos y que se aguardaba hace días, no tiene fecha. Como tampoco la llamada a Albert Rivera. El líder socialista no ha descolgado siquiera aún el teléfono para llamar al presidente de Ciudadanos, ante el desconcierto de la formación naranja. “No tenemos respuesta para eso”, admiten cuándo se les pregunta por qué Sánchez no ha contactado aún con una de las “fuerzas del cambio” con la que prevé acordar una alternativa.

No se prevén movimientos

Desde ahora y en los próximos meses no se prevén movimientos. Nada que pueda encender aún más al partido en un momento ya muy crítico, tras la denuncia de varios dirigentes a la falta de libertad de expresión y  los reiterados ataques en redes sociales.

Esa denuncia ha sido la única punta de lanza de los líderes autonómicos hacia la dirección federal. En lo que queda hasta el Comité Federal, la sensación generalizada es que lo mejor es guardar silencio, mantener un perfil bajo. Evitar dar alas a la dirección federal para excusar en la crisis interna un mal resultado en las gallegas y vascas.

Confirmado el descalabro, será momento para abrir la tan reclamada “reflexión”. El Comité Federal medirá así la resistencia de Sánchez ante la presión de los barones para la abstención, aunque desde el núcleo del líder socialista se insiste: “no es no, no seremos cómplices de un gobierno de recortes, ni de sus Presupuestos”. La dirección del PSOE cree también, convencida, que los críticos se guardarán de plantear un pulso abierto con Sánchez.

El fracaso en los comicios se interpretará en cambio como una derrota personal de Sánchez. Sus dos candidatos, Xoaquín Fernández Leiceaga (Galicia) e Idoia Mendía (Bilbao) son reconocidos ‘pedristas’, con lo que Sánchez se juega este domingo más que contener una debacle territorial.  Un tercer fracaso electoral haría prácticamente imposible que pudiera mantener una posición firme frente a los líderes regionales que le han pedido, por activa y por pasiva, que se abstuviera y permitiera un Gobierno del PP con Rajoy a la cabeza.

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