¿Está a tiempo Podemos de ganar las elecciones?

¿Está a tiempo Podemos de ganar las elecciones?

Vuelvan a leer el titular, por favor.  Sí, es cierto, no es una ensoñación o una equivocación. Es una pregunta real. Una pregunta que muchas personas nos han planteado a mí y a otros colegas sociólogos, en las últimas fechas, a la vista de las recientes encuestas publicadas. Una cuestión que nadie podría imaginar hace poco más de dos años, antes de las elecciones europeas de mayo de 2014, cuando Podemos era todavía un germen de proyecto político.

Sin embargo, ¿es factible la posibilidad que plantea la pregunta? ¿Podría Unidos Podemos ganar en votos las elecciones del 26J? ¿Hay margen para superar al Partido Popular, a quién todos los estudios de opinión dan como claro y distanciado ganador? Mi respuesta, a día de hoy, con varios días de campaña por delante antes del 26J, es rotundamente “NO”.  Aunque en sociología electoral no hay nada definitivo.

En primer lugar, debemos recordar que Podemos -o sus marcas y confluencias en distintas Comunidades Autónomas- ya ha ganado en sufragios. Ha sido el partido más votado el 20D en algunas de las circunscripciones, algunas de las 52 elecciones que se realizaron ese día.  Fue el caso, como ejemplo, de Barcelona o de las provincias del País Vasco. El próximo domingo, y después del acuerdo con Izquierda Unida, pueden repetir y mejorar esos resultados, según los últimos estudios demoscópicos, siendo primera fuerza en otras provincias como Valencia.

Ahora bien, en el conjunto de España no hay posibilidad lógica de que sea el partido más votado. Todas las encuestas rechazan con rotundidad esa hipótesis, por una razón principal: el PP sigue siendo referente, con claridad, de su espacio electoral de centro derecha, con altísimas tasas de fidelidad y movilización entre sus anteriores votantes del 20D. La campaña electoral ha reforzado la tendencia al alza de los populares. Su apelación al voto útil, al voto estratégico de su posible votante, está teniendo influencia en los indecisos y anteriores abstencionistas. Su llamada a la concentración, en las provincias donde pocos centenares de votos serán decisivos para lograr los últimos escaños, está teniendo respuesta. Votos que pueden ser claves y pueden movilizarse en los próximos días, al visualizar más claramente el ascenso de Podemos.

Sin embargo, el votante de Unidos Podemos también está al alza, movilizado, motivado, y con alta fidelización. Es llamativo que más del 70% de los electores que el 20D apoyaron a Izquierda Unida, y que estaban alejados y distantes de Pablo Iglesias hace unos meses, manifiestan ahora claramente su apoyo rotundo a la confluencia electoral. Un apoyo espoleado por la visualización de la posibilidad de convertir a Unidos Podemos en referente de la izquierda, y alternativa de poder al PP. Una proyección que, en comunidades como Andalucía, puede provocar un aumento muy significativo en votos y escaños, en detrimento sangrante del PSOE.

A día de hoy, sí podemos asegurar que habrá sorpasso de Unidos Podemos de forma clara. La campaña está favoreciendo a la confluencia. Marcaron su comienzo, y también su desarrollo, ante la errática estrategia, comunicación y liderazgo del PSOE. Lejos de movilizar y retener a sus propios votantes, los socialistas no han conseguido paralizar el efecto ‘bandwagon’, el efecto arrastre del ganador, que está favoreciendo a los de Iglesias. No es descartable que, en estos últimos días, Unidos Podemos movilice incluso a más votantes, sobre todo en el cupo de indecisos con menor edad. Los jóvenes que manifestaban no haber decidido el voto ascendían, al comienzo de la campaña, al 45%. Ahí puede tener un nicho de votantes todavía Pablo Iglesias. En las pasadas elecciones, los últimos días decidieron su elección un 18% de los electores. Además, se ha producido una demanda de voto por correo altísima, casi millón y medio de personas, explicada por la movilización e interés, entre otros, del votante joven. La abstención no aumentará tanto como algunos pronosticaban. Una alta participación que -se presume- beneficiará en esta ocasión a PP y Unidos Podemos.

No obstante, lo que imposibilitará que Unidos Podemos gane en sufragios las elecciones al PP, además de la fortaleza y consistencia -al alza- de los populares, son dos aspectos muy relacionados entre sí, el demográfico y el geográfico. La confluencia liderada por Iglesias tiene una barrera difícil de franquear en los votantes mayores de 55 años, y en las provincias más rurales (la mayoría) donde ese elector es más significativo. El sistema electoral español, basado en la fórmula de reparto ideada por D´Hondt y en 52 circunscripciones, favorece al partido que resulta ganador en mayor número de ellas. Y el PP, según todas las encuestas, será el más votado en 38. Una posición que –a día de hoy- asegura triunfo en votos y en escaños.

Y por último, otro importante freno en el aumento de la expectativa de voto de Unidos Podemos es el mantenimiento de un mínimo suelo electoral del PSOE, aunque todavía descienda algún punto desde el ya catastrófico resultado del 20D. Ante la posible debacle que auguran los últimos estudios publicados, es de esperar que, en estos días, se pueda repetir, en alguna medida y en algunas comunidades, lo sucedido en el 96, cuando las encuestas aseguraban una victoria de Aznar de 12 puntos sobre González. Muchos votantes, llevados por el efecto “apoyo a la víctima”, acudieron finalmente a votar, ese año, en socorro de su partido. Una movilización que, aunque leve, puede evitar en este instante la descomposición del PSOE en muchos lugares y, por ende, un aumento todavía mayor de Unidos Podemos.

Las encuestas no son nunca definitivas. González en el 96 demostró que casi consigue darles la vuelta. En aquel entonces dijo que le había faltado un debate o una semana más de campaña. Sin embargo, en este momento, Unidos Podemos está muy lejos de ganar las elecciones, por más debates o días de campaña que hubiera. Aunque, ¿quién nos iba a decir a los españoles, hace un tiempo, que este presente artículo llevaría un titular así?

Últimas noticias