ELECCIONES CATALUÑA

ERC propondrá al cerebro del ‘procés’ Josep Maria Jové para presidir el Parlament

Tanto el PSC como Junts se plantean ceder la Presidencia del Parlament a ERC a cambio de su apoyo

Josep Maria Jové
Pedro Sánchez saluda a Josep María Jové en La Moncloa.
Joan Guirado

ERC quiere que Josep Maria Jové, el cerebro del referéndum del 1 de octubre de 2017, presida el Parlament la próxima legislatura. Éste es el nombre que los republicanos pondrán sobre la mesa en la negociación con el resto de formaciones políticas que han logrado representación parlamentaria. El dirigente de ERC se hizo famoso, durante la investigación del procés, por la libreta Moleskine en la que anotaba todas las decisiones que se tomaban para llevar a cabo el golpe.

Aunque ERC quedó como tercera fuerza en las elecciones del pasado 12 de mayo, el partido independentista tiene muchas posibilidades de presidir el Parlament. Sea mediante un pacto con el PSC, facilitando a cambio la investidura de Salvador Illa, o con Junts, favoreciendo a su vez la elección de Carles Puigdemont como president de la Generalitat. La Presidencia del Parlament es el máximo cargo al que puede optar ERC tras el 12-M.

La fórmula sería similar a la que hace tres años y medio pactaron con Junts. En aquella ocasión, con ERC dos escaños por delante de los junteros, el partido de Junqueras cedió la Presidencia del Parlament a los de Puigdemont para que la segunda autoridad catalana fuera Laura Borràs. Tras su cese como presidenta del Parlament, por ser condenada por corrupción, Alba Vergés (ERC) ocupó la presidencia parlamentaria de forma interina hasta la elección de la ex alcaldesa de Vic, Anna Erra (Junts). Este intercambio permitió a Pere Aragonés ser elegido president de la Generalitat.

Josep Maria Jové, mano derecha de Oriol Junqueras y presidente del Consejo Nacional de ERC, está investigado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por los delitos de desobediencia y malversación por su papel en la organización del referéndum ilegal de independencia en Cataluña. El juicio contra él y otros dos dirigentes de ERC debía empezar el pasado 10 de abril. Pero el adelanto electoral hizo que se aplazase a después de los comicios. Por ahora no hay fecha sobre cuándo empezará. Pero celebrarse se celebrará, pese a las peticiones de suspensión.

La Sala del TSJC encargada de investigar estos delitos presuntamente cometidos por el núcleo duro del equipo de Junqueras en la Consejería de Hacienda desestimó la suspensión del juicio en relación a la supuesta inminente aprobación de la denominada Ley de Amnistía. La defensa de los independentistas encausados pidieron que se suspendiera el juicio de forma inmediata, ante la previsible entrada en vigor de la medida de gracia que olvidará los delitos cometidos por el independentismo.

La Fiscalía pide para Josep María Jové siete años de cárcel. Es para el que mayor pena de los tres encausados solicita el Ministerio Público. Para ellos la aprobación de la amnistía y su aplicación es fundamental para evitar la prisión. Pues la Justicia considera que cometieron un delito agravado, en lugar del tipo atenuado que el Gobierno incluyó en el Código Penal con la modificación aprobada junto con la eliminación del delito de sedición. Por lo que difícilmente podrían evitar la cárcel.

Las investigaciones judiciales del 1-O señalaron varios correos de Jové en los que dejó constancia de los planes del Gobierno catalán para ocultar a Mariano Rajoy y a su Ejecutivo los movimientos de dinero que, finalmente, iban para la organización del referéndum separatista. La Guardia Civil detectó al propio Jové en una de las reuniones clave de apoyo al referéndum inconstitucional del 1-O.

Josep Maria Jové y la CUP

El hombre al que ERC quiere como president del Parlament, tiene una «muy buena relación con la CUP». Por lo que su nombre contaría con el apoyo de los 59 parlamentarios separatistas frente a los 48 que a priori podría sumar la propuesta del PSC, con sus 42 escaños y los 6 de los Comuns. Josep Maria Jové, según fuentes de Aliança Catalana, posiblemente también tendría el voto a favor de los dos diputados del partido de la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols. En el mejor de los casos, si Aliança Catalana también vota a su favor para garantizar una mesa separatista, tendría 61 apoyos, siete menos de la mayoría absoluta.

El dirigente de ERC, según constataron los investigadores de la Guardia Civil durante la instrucción del juicio del procés, era el «nexo» entre el Govern y la CUP. El encargado de poner al día todo lo que iba sucediendo a la formación anticapitalista, claves en la política catalana en la última década. La CUP ha sido uno de los partidos que más ha sufrido en las urnas en los comicios de este pasado domingo. Los anticapitalistas han perdido más de la mitad de los diputados que tenían en el Parlament.

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