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Wall Street, ¡el gran farol!

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Wall Street (Foto. Getty)

“No importa las veces que aciertas o fallas, lo que importa es lo que ganas cuando aciertas y lo que pierdes cuando fallas” George Soros

Ser Trader es sin lugar a dudas un perfecto equilibrio entre la incertidumbre, la determinación y la adaptabilidad. La variabilidad es nuestro hábitat natural. Miles de inversores actúan de manera impulsiva condicionados por la volatilidad, que es al fin y al cabo el verdadero riesgo incontrolado de los operadores principiantes. La capacidad de mantenerse firme sobre tus propias ideas es absolutamente clave en cuanto al Trading profesional, mantener la calma es necesario para sobrevivir a largo plazo, créanme. Si algo he aprendido de mi profesión es que las cosas en el mercado no acostumbran a suceder como uno piensa pero, a largo plazo, un buen trabajo de análisis y comprensión del propio mercado ayuda a batir este gran desafío llamado ¡control emocional!

En cuanto a la determinación, siempre he creído que parte de la idea de que el ser humano es exitoso cuando hace de sus ideas voluntad, mediante la acción humana. Si somos capaces de actuar, puede que nos equivoquemos, tal vez que fracasemos en el intento… Pero, qué es el éxito al fin y al cabo sino la suma de prueba y error: es imposible triunfar sin fracasar previamente.

En el Trading, comprender que los repetidos fracasos no son un problema es clave, ya que el verdadero riesgo como operadores parte de hacer de la incertidumbre, miedo y del fracaso, ruina. No importa las veces que fallas o aciertas lo verdaderamente importante es lo que ganas cuando aciertas y lo que pierdes cuando fallas. La vida tiene un elevado coste de oportunidad y el equilibrio entre la capacidad de cortar las pérdidas y dejar correr las ganancias es lo que nos define como Traders y para ello es necesario poseer determinación y extremar nuestra adaptabilidad. ¡Bendita adaptabilidad! Esa capacidad de comprender que el mercado se mueve en tendencias y que por norma general lo vigente permanece, nos expone que tratar de predecir, o mejor dicho gestionar un cambio de tendencia es complejo, pero muy gratificante.

Soy basjista

Como ya sabrán, actualmente ¡soy bajista! Con esa determinación que otrora hablaba, he tomado dicha decisión basada en nuestros modelos analíticos, que parten de un gran proceso de confirmación en sectores y acciones de Wall Street hacia el mercado bajista. Tal y como les exponía la semana pasada, los puntos extremos en el sentimiento de mercado me advertían de un violento rebote, circunstancia que no puedo desdeñar.

Cuatro semanas después de que los índices de Renta Variable en Wall Street marcaran mínimos el fuerte rebote de los índices ha puesto en duda el incipiente mercado bajista, provocando una gran dosis de alegría entre aquellos toros “adictos” al mercado alcista, que creen que lo peor ya ha sucedido. Es evidente que no puedo afirmar con seguridad que ello haya sido así, pero aquello que traté de advertirles el pasado octubre de 2018 en cuanto a que una tormenta perfecta asoma la cabeza sobre Wall Street, no se completa  simplemente con un ajuste del -20%. El saneamiento de los sectores de moda en Wall Street, sobre todo los relacionados con las “FAANG”, precisa más, ¡mucho más!, que lo actualmente acontecido.

Por este motivo considero que el mercado ha premiado a los alcistas con una renovada oportunidad de deshacer los largos operativos y de apartarse de esta vorágine compradora en forma de burbuja sinrazón. Los tiempos del mercado habitualmente son más lentos que los tiempos de nuestra ansiedad, y no olviden que nuestro mercado nunca da por hecho nada. Al contrario, ¡esto va de faroles señores! y no descarten que estemos de lleno en uno de los faroles más grandes de la historia de la Bolsa. Rebotes de este calado ya se han sucedido, pero de lo que no me cabe duda es de que por más que los riesgos de corto plazo se hayan resuelto de manera favorable, los riesgos que subyacen en el mercado a largo ¡siguen más que intactos! Excelentes oportunidades de valor en Europa, en sectores cíclicos americanos y precios absurdos en tecnología y consumo. Ante tal divergencia creo que el sentido común es probablemente el mejor de los activos que puedan componer nuestro Asset Allocation.

Y a pesar de que el rebote del mercado se esté produciendo a gran velocidad y con gran potencia, ¡yo sigo siendo bajista! No por vocación, sino por elección. No conozco el compromiso ni me interesa en este aspecto, simplemente soy fiel a mis indicadores con determinación. No tengo miedo de que el mercado contravenga mi tesis, puesto que comprendo la adaptabilidad como epicentro de mi trabajo y mi gran capacidad de juicio para corregir los procesos de incertidumbre.

¿Les cuento un poco sobre mi operativa? Aparte de lo ya rentabilizado, he abierto cortos en Morgan Stanley, primer banco de inversión que se presenta por debajo de las expectativas. Pero como esto va de gestión del riesgo, seguiré atenta a la evolución del mercado para adaptarme a unas circunstancias que a día de hoy siguen inalteradas ya que el mercado sigue siendo bajista.

No puedo negarles que la facultad de tomar decisiones, de gestionar los riesgos y de saber discernir entre una hipótesis operativa o una voluntad emocional es lo que más me motiva de mi profesión. Si me permiten un consejo, céntrense en la idea de que no importa acertar o fallar, pero sí la manera en cómo gestionarán el riesgo si fallan, o la ganancia si aciertan.

Gisela Turazzini

CEO, Blackbird Broker

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