La subida de precios en la alimentación dispara al 60% la marca blanca en la cesta de la compra española
España ya es el país de la Unión Europea que más marca blanca consume

El 57% de los consumidores españoles ya elige la marca blanca o marca de distribuidor de forma predominante o casi exclusiva, principalmente por el incremento del precio de los alimentos en nuestro país. En concreto, según los últimos datos del INE, los huevos han disparado su precio un 30% en un año, el café un 8,3%, mientras que las hortalizas han incrementado su coste un 15,2% y las legumbres un 9,7%.
En consecuencia de este incremento progresivo de los precios de los alimentos en un año, España ya es el país de la Unión Europea que más marca blanca de los supermercados consume, ya que este consumo es del 50% de media en la Unión Europea, por lo que España también se encuentra por delante de otros países como Francia (55%), Reino Unido (51%) y Alemania (40%).
Por otro lado, la adopción de la marca blanca por parte de los españoles en la cesta no responde únicamente al contexto inflacionario, sino que también refleja un cambio profundo y sostenido en los hábitos de compra. No obstante, el 16% de los consumidores admite que dejaría de comprar marcas blancas en el caso de un descenso de precios, según el último Estudio Global de Marcas de Distribuidor, elaborado por Simon-Kucher.
La marca blanca ha dejado de ser una alternativa puntual
Por tanto, en España, la marca blanca o marca de distribuidor ha dejado de ser una alternativa puntual para convertirse en la opción por defecto en muchos hogares. «Ya no se trata sólo de ahorro, sino de una combinación de precio competitivo, calidad percibida y confianza en el distribuidor», destaca Javier Rubio, socio de la práctica de Consumo y Retail de Simon-Kucher.
Las diferencias por categoría refuerzan esta lógica racional. En España, la marca de distribuidor domina claramente en categorías funcionales y de compra habitual, como productos del hogar (57% elige de forma predominante o casi exclusiva), conservas y productos secos (41%), así como en desayuno y panadería (40%). Destaca especialmente la elevada preferencia por la marca blanca en dulces y snacks, donde España se sitúa por encima de la media internacional del estudio (36% vs. 25%).
Por el contrario, las marcas de fabricante mantienen su fortaleza en categorías más emocionales o vinculadas al disfrute y la confianza, como bebidas alcohólicas (46%) y productos infantiles (35%), donde los atributos aspiracionales, la innovación y el posicionamiento de marca siguen siendo determinantes en la decisión de compra. Esta dualidad confirma que el consumidor español no abandona la marca de fabricante de forma indiscriminada, sino que segmenta su decisión según el tipo de producto y el valor percibido en cada categoría.
De esta forma, la penetración de la marca blanca sigue mostrando una relación directa con el nivel de ingresos. El motivo es que el 70% de los hogares con menos de 1.000 euros mensuales compra mayoritaria o exclusivamente marca de distribuidor, frente al 32% en los hogares con más de 5.000 euros.
En paralelo, el crecimiento de la marca de distribuidor en 2026 no es únicamente cuantitativo, sino también cualitativo. La gama de marca blanca de calidad superior es la que muestra mayor dinamismo: el 38% de los consumidores afirma comprar más productos de este segmento que a comienzos de 2025, superando el crecimiento registrado en la gama básica. Asimismo, más de la mitad de los españoles compra marca blanca de calidad superior de forma frecuente o exclusiva (57%), un porcentaje significativamente superior a la media internacional (39%), lo que confirma que la evolución del mercado responde cada vez más a una lógica de valor estructural donde precio y calidad percibida avanzan de forma conjunta.
Mientras que el impulso es transversal por edad e ingresos, con especial intensidad en los consumidores de entre 25 y 44 años, lo que refuerza la idea de que la consolidación de la marca blanca no es generacional ni exclusivamente asociada a rentas más bajas.