La OCU saca la lista de las pizzas más saludables del supermercado y no vas a creer cuál es la mejor
La OCU destaca que sólo dos pizzas aprueban en su su análisis sobre pizzas de supermercado
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Las pizzas precocinadas forman parte de la nevera o de la despensa de muchísima gente. Sabemos que no son la opción más saludable, pero están ahí para esos días en los que no apetece ponernos a cocinar y sólo buscamos una cena rápida que nos saque del apuro. Y, quizá precisamente por eso, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha querido comprobar si, dentro de la amplia variedad de pizzas que podemos encontrar en los supermercados, hay alguna alternativa que se pueda considerar mínimamente aceptable.
El resultado deja claro que la mayoría de las pizzas del supermercado suspenden en salud. El análisis ha sido amplio: nada menos que 62 pizzas distintas, de varios sabores y de marcas tanto reconocidas como las que son marcas blancas, ya que la OCU quería saber si existe realmente una diferencia entre lo que solemos comprar por comodidad y lo que podríamos elegir si miramos con lupa su composición. Y la sorpresa es que sólo dos pizzas superan ese umbral que la organización considera aceptable. No es que sean saludables, ni mucho menos, pero sí se sitúan por encima del resto en una clasificación donde predominan los suspensos.
La OCU saca la lista de las pizzas más saludables del supermercado
Para elaborar el informe, la OCU comparó un total de 62 pizzas entre las que estaban 26 de de jamón y queso, 20 de queso, 13 barbacoa y por último 3 vegetarianas
En total, aparecen 17 marcas, de las cuales 10 son marcas blancas. La evaluación se hizo con la llamada Escala Saludable OCU, un sistema de puntuación que va del 0 al 100 y que tiene en cuenta no sólo nutrientes críticos, como la sal, grasas saturadas o azúcares, sino también aditivos, fibra y el grado de procesamiento. Y según la nota final, los productos quedaron clasificados así:
- Muy buena elección (80–100)
- Buena elección (60–79)
- Elección aceptable (40–59)
- Mala elección (20–39)
- Muy mala elección (0–19)
Esta escala es más exigente que NutriScore, ya que incorpora elementos que el semáforo nutricional no contempla, como el uso de aditivos o el nivel de procesamiento, dos aspectos que de hecho, están muy presentes en la comida precocinada.
Sólo dos pizzas pasan el corte y aprueban
La conclusión que ha sacado la OCU con su análisis en general es clara ya que la mayoría de las pizzas del supermercado suspenden. Pero hay dos excepciones. La primera de las dos es la pizza de jamón y queso de Eroski
Esta pizza según la OCU, es la que queda mejor posicionada en lo que respecta a la relación salud-composición. Obtiene 44 puntos sobre 100, entrando en la categoría de elección aceptable. No se trata de una opción que sea saludable al 100%, pero su formulación es menos problemática que la de la mayoría.
Y luego como segunda opción tenemos la Pizza Prosciutto de Hacendado (Mercadona) que obtiene 41 puntos y se sitúa en segundo lugar. De nuevo, no destaca por ser una pizza especialmente ligera, pero supera al resto en un análisis donde abundan las notas en rojo y naranja.
Aunque ambas pizzas parece que aprueban, lo cierto es que si nos guiamos por lo que dice la escala de la OCU son sólo elecciones que entrarían dentro de lo aceptable. La razón de estas puntuaciones relativamente bajas tiene que ver, principalmente, con el queso, un ingrediente que eleva las grasas saturadas, y con el exceso de sal y el uso de harinas muy refinadas. Son factores que se repiten prácticamente en toda la oferta comercial.
El motivo por el que fallan tantas pizzas
El informe pone sobre la mesa una evidencia que muchos intuían y es que la pizza precocinada está lejos de ser un producto equilibrado. La combinación habitual de masa blanca, queso graso y salsas saladas, dispara las cifras de nutrientes críticos. Así, cuando se comparan 62 productos distintos y apenas dos superan los 40 puntos, el mensaje es bastante claro ya que más allá del sabor, la estructura del producto hace prácticamente imposible que se considere saludable en su conjunto.
¿Entonces, se pueden comer?
La OCU no prohíbe la pizza precocinada, pero sí da varias recomendaciones clave:
- Tomarla solo en ocasiones puntuales, no como una cena habitual.
- Evitar usarla como plato único: lo ideal es comer un par de porciones y acompañarlas de ensalada o verduras.
- Si se quiere una opción más equilibrada, la mejor alternativa sigue siendo hacer una pizza casera o pedirla en restaurantes donde se utilicen ingredientes de mayor calidad.
- En otras palabras: no se trata de dejar de comer pizza, sino de entender qué estamos consumiendo y en qué contexto.
En conclusión, la pizza de supermercado aprueba en comodidad, pero suspende en salud. No olvidemos que la pizza precocinada es un producto pensado para la rapidez, pero no para una alimentación sana y equilibrada. De este modo, sí que cumple su función como recurso puntual, pero no debería ocupar un lugar protagonista en la dieta. Y, dentro de esa realidad, solo dos marcas, Eroski y Hacendado, ofrecen una opción que, aunque limitada, resulta algo mejor que el resto.