AGRESIONES Y AMENAZAS DE LOS VIAJEROS EN BARAJAS

Iberia manda a la “mazmorra” de la T4 a los trabajadores que hablan con periodistas

Barajas
Terminal T4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. (Foto: EFE)

La situación de los empleados en Iberia va de mal en peor. Si hace unos días avanzábamos en OKDIARIO que aún quedaban cerca de 7.000 trabajadores de la aerolínea por despedir, hoy vamos con otra de las perlas de los gestores de la compañía: las amenazas. Y es que, según ha podido confirmar este diario con las declaraciones de varios trabajadores, Iberia amenaza a sus empleados con moverles a la T4, el peor destino de todos, si hablan con los medios de comunicación o incluso si se muestran críticos con la empresa.

“La plantilla se encuentra muy desmotivada”, esgrimen desde la compañía, “nos hacen amenazadas veladas para que, o estamos calladitos, o nos mandan al destino más duro de la compañía, la T4”. Y es que en la T4 madrileña es donde más tensión se trabaja: “En la T4 hay amenazas de clientes e incluso agresiones físicas. Este mismo mes de agosto ha habido varias, como por ejemplo a un supervisor al que una mujer dominicana junto a su hijo agredieron físicamente. Nadie quiere ir a la T4”.

No se puede hablar con prensa, pero tampoco pensar mal o hacer comentarios críticos a la gestión de una compañía que lleva décadas con despidos. “Cualquier persona, no solo que hable con prensa, sino que se muestre algo crítico con la gestión de la empresa, le mandan a la T4 para ver si así piden la baja voluntaria”, señalan fuentes internas de la aerolínea presidida por Luis Gallego.

El ‘modus operandi’ de los traslados

Para poder excusar los traslados de los trabajadores sin que los sindicatos o los mismos empleados ‘toquen las narices’, utilizan un soporte físico en forma de examen o prueba, en el que evalúan al trabajador según unos parámetros que todos desconocen. Es decir, que cuando quieren trasladar a algún ‘tocanarices’, le someten a una prueba, y lo trasladan.

Cambian de sitio a la gente de la que se quieren deshacer. Les hacen una serie de pruebas o evaluaciones, en las cuáles desde el principio saben que están amañadas y saben antes de hacer el examen quién lo va a superar y quién no. El examen es una mentira, una falacia. Es una excusa para tener un soporte físico que les sirva como excusa para el traslado”, señalan fuentes de la compañía.

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