El Gobierno prepara un cambio en los alquileres que puede afectar a miles de inquilinos y propietarios: estas son las medidas que estudia aprobar
Un nuevo Real Decreto que se podría votar este mismo mes de julio
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El Gobierno prepara un nuevo movimiento en el mercado de los alquileres que puede acabar afectando tanto a inquilinos como a propietarios. El plan pasa por introducir cambios en varias piezas clave, contratos, impuestos y uso de las vivienda y, según lo avanzado hasta ahora, se articulará a través de un Real Decreto-ley.
Más allá de la intención de contener los precios, la iniciativa vuelve a poner sobre la mesa un asunto que ya generó polémica hace unos meses, cuando una norma similar quedó sin efecto tras no superar el trámite parlamentario. Aquella situación dejó dudas abiertas que ahora vuelven a aparecer. El contexto tampoco es menor dado que el acceso a la vivienda sigue siendo complicado en buena parte del país, especialmente en grandes ciudades, y el Ejecutivo necesita esta vez reunir apoyos suficientes para que la medida no se quede a medio camino.
El Gobierno prepara un cambio en los alquileres que puede afectar a miles de inquilinos
En esta ocasión, el Gobierno trabaja en un texto más amplio, con varios frentes abiertos, con la idea de hacerlo más atractivo de cara a la negociación en el Congreso. Entre las líneas ya conocidas figura la intención de poner orden en los alquileres de temporada y en los arrendamientos por habitaciones. Son fórmulas que han crecido en los últimos años y que, en algunos casos, se han utilizado como alternativa a los contratos tradicionales.
También se plantean incentivos fiscales para propietarios que ajusten a la baja el precio de sus alquileres. La idea es utilizar el IRPF como palanca para favorecer rentas más accesibles, aunque el impacto real dependerá de cómo se concrete la medida. En paralelo, el Ejecutivo estudia reforzar la obligación de que los contratos queden recogidos por escrito y aplicar una mayor presión fiscal a las viviendas turísticas, con una subida del IVA hasta el 21%. Con ello busca inclinar la balanza hacia el alquiler residencial frente a otros usos.
La medida que vuelve a generar polémica
Dentro de ese paquete hay una propuesta que concentra gran parte de la atención: la recuperación de la prórroga extraordinaria de los contratos de alquiler. No es una novedad. El Gobierno ya intentó implantarla meses atrás, pero aquella norma no superó el filtro parlamentario. Lo que entonces parecía un intento fallido vuelve ahora sobre la mesa, aunque integrado en un conjunto más amplio. Este movimiento ha reactivado una discusión que nunca llegó a cerrarse: qué efectos tuvo realmente aquella regulación durante el tiempo en que estuvo en vigor.
Un debate jurídico sin consenso
La cuestión de fondo es si los inquilinos que solicitaron la prórroga cuando la norma anterior estaba activa adquirieron o no un derecho efectivo. No existe una respuesta unánime. Una parte de los especialistas entiende que sólo los contratos que vencían dentro del periodo de vigencia quedaron protegidos. Desde esa perspectiva, la solicitud por sí sola no bastaría si el contrato finalizaba más adelante.
Otros juristas sostienen lo contrario: que el derecho nacía en el momento en que el inquilino cumplía las condiciones previstas por la norma, con independencia de cuándo se produjera el vencimiento. La consecuencia práctica es una situación de incertidumbre que ha generado conflictos entre propietarios e inquilinos y que podría seguir alimentando litigios si no se aclara con precisión en el nuevo texto.
El uso del decreto vuelve a estar en cuestión
Más allá del contenido, también se discute la vía elegida para aprobar estas medidas. El Real Decreto-ley permite al Gobierno actuar con rapidez, pero exige justificar una situación de extraordinaria y urgente necesidad. Su aplicación inmediata contrasta con su carácter provisional, ya que depende de una convalidación posterior en el Congreso.
Algunos expertos consideran que volver a recurrir a esta fórmula para recuperar medidas similares a otras ya rechazadas puede resultar problemático desde el punto de vista jurídico. Otros defienden que es una herramienta válida siempre que se argumente adecuadamente la urgencia y se introduzcan elementos nuevos. En cualquier caso, el debate no terminará con la aprobación del decreto. Es previsible que continúe en sede parlamentaria e incluso en los tribunales.
Un equilibrio complicado entre política y seguridad jurídica
El nuevo paquete de vivienda no sólo busca regular el mercado, sino también enviar un mensaje político. El Gobierno intenta presentarse como impulsor de medidas para proteger a los inquilinos en un contexto de precios elevados. Sin embargo, ese objetivo convive con otro desafío: evitar que la normativa genere inseguridad jurídica. Cada cambio en las reglas del alquiler afecta directamente a relaciones contractuales privadas, lo que obliga a un alto grado de precisión en la redacción de las normas. Cuando esa claridad no existe, los conflictos acaban trasladándose a los tribunales, con interpretaciones diferentes según cada caso.
Por ahora, todas las medidas están pendientes de aprobación. El Consejo de Ministros deberá dar luz verde al texto, que después entrará en vigor de forma inmediata, aunque de manera provisional. El siguiente paso será la votación en el Congreso, donde se decidirá si el decreto se mantiene o vuelve a decaer como ocurrió anteriormente.