Paula Nuévalos, agricultora valenciana (27 años): «Vivir del campo es duro, pero cuando me pongo a podar plantas encuentro la paz mental»
Paula Nuévalos tiene 27 años, es agricultora y vive en Utiel, una localidad del interior de Valencia conocida por su tradición vitivinícola. Aunque estudió ingeniería mecánica y durante un tiempo ha estado imaginando su futuro en grandes empresas, nunca ha conseguido desprenderse del todo del campo.
La agricultora valenciana ha contado su historia en una entrevista con el youtuber Germán Agrolife, donde ha explicado cómo ha sido su regreso a Utiel y por qué ha decidido dedicarse a los viñedos familiares.
Por qué Paula Nuévalos ha regresado al campo
Paula ha crecido rodeada de viñedos por el trabajo de su padre y ha conocido desde niña el estilo de vida rural. Durante sus años de estudio en la ciudad, ha mantenido el vínculo con Utiel y ha aprovechado cada oportunidad para regresar a casa. «No es que no quisiera estudiar, pero yo veía el campo e intentaba siempre volver los fines de semana», ha contado.
Después de terminar la carrera de ingeniería mecánica, ha realizado un Erasmus en Berlín para perfeccionar el alemán y ha llegado a plantearse desarrollar allí su futuro profesional. Sin embargo, el clima, la distancia de su familia y, especialmente, el fallecimiento de su padre han cambiado sus prioridades.
La decisión de hacerse cargo de los viñedos familiares
Al regresar a Utiel, Paula ha retomado una actividad que hasta entonces había estado vinculada principalmente a su padre. Aunque otras personas han comenzado a llevar los viñedos después de su muerte, la joven ha entendido que era necesario estar pendiente de ellos y ha decidido hacerse cargo.
«Mi padre falleció y el campo lo llevaba él siempre. Nos lo empezaron a llevar, pero hay que estar pendiente. Entonces tomé la decisión de volver al pueblo y retomarlo», ha explicado.
La decisión también ha estado relacionada con el valor que los viñedos tienen para ella como parte del patrimonio familiar. Paula ha querido evitar que el trabajo realizado durante años por sus padres se perdiera.
«Al fin y al cabo era parte de mi patrimonio. No quería que el esfuerzo de mis padres se echara a perder», ha señalado.
Con el tiempo, además, ha descubierto que el trabajo agrícola no representa únicamente una responsabilidad familiar. La actividad también le gusta y le permite disfrutar de una forma de vida que ha elegido.
«Lo más bonito que me ha dado es la paz. Me voy a podar y estoy tranquila. Cuando estoy cabreada me voy al campo y se me pasa todo. Trabajar en el campo es muy duro, pero me da una paz que no encuentro en otro lugar», ha explicado.
Paula ha comenzado a mostrar en redes sociales cómo es su vida como agricultora
Para enseñar cómo es el día a día en el campo, Paula ha comenzado a compartir su experiencia en las redes sociales. En Instagram ya reúne más de 52.000 seguidores y publica contenido sobre cosechas, plantaciones de viñedos, podas, maquinaria agrícola y emprendimientos rurales.
A través de sus publicaciones, la agricultora también ha mostrado una actividad que no siempre resulta rentable. La rentabilidad continúa siendo uno de los principales desafíos para quienes trabajan en el campo y Paula reconoce que no siempre puede depender únicamente de esta actividad.
Por eso, ha contemplado la posibilidad de compaginar la agricultura con otro trabajo si llega el momento en que los ingresos del campo no sean suficientes.