ACUERDO UE-MERCOSUR

Firma del acuerdo UE-Mercosur con apoyo de Sánchez pese a la rebelión del campo y la oposición de Francia

La Eurocámara podría votar la ratificación principal del acuerdo en primavera entre abril y mayo de 2026

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Firma del acuerdo de la UR con Mercosur en Paraguay el 17 de enero. (Foto: Getty Images)
Marta Torres
  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

La UE y el Mercosur han firmado en Asunción (Paraguay) un acuerdo de libre comercio calificado de «histórico» por Bruselas, poniendo fin a más de 25 años de negociaciones intermitentes y tensiones políticas. La rúbrica del tratado se ha realizado este sábado 17 de enero en la capital de Paraguay después de que hace días los 27 dieran luz verde al acuerdo. Todavía queda la ratificación en el Parlamento Europeo. Bruselas lo considera una victoria geopolítica para la UE en un contexto internacional marcado por el auge del proteccionismo, los aranceles impulsados desde Estados Unidos y la creciente presencia económica de China en América Latina. El gobierno de Pedro Sánchez ha apoyado el acuerdo a pesar de las protestas del campo español. En cambio, Francia se ha opuesto. Hace días en OKDIARIO, Miguel Padilla, secretario general de COAG denunciaba que «se han repartido vacas por coches».

La firma del acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur ha abierto una nueva grieta política, económica y social en Europa. El pacto, sellado este sábado 17 de enero en Asunción (Paraguay) tras más de 25 años de negociaciones, ha sido presentado por Bruselas como un hito histórico y una victoria geopolítica frente al proteccionismo estadounidense y la creciente influencia china en América Latina. Sin embargo, lejos de generar consenso, el acuerdo ha encendido la protesta del sector agrario europeo, sobre todo en Francia y España, y ha dejado al descubierto profundas divisiones entre los Estados miembros.

El acuerdo ha sido respaldado explícitamente por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, alineado con la estrategia de la Comisión Europea y de su presidenta, Ursula von der Leyen, que ha defendido que «la importancia geopolítica de este acuerdo es innegable». Para Bruselas, el tratado crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de consumidores y cerca del 25% del PIB global, eliminando más del 90% de los aranceles entre ambos bloques de forma progresiva.

España apoya, el campo se rebela

El Gobierno de Pedro Sánchez ha defendido el acuerdo por considerar que es oportunidad estratégica para la industria, la exportación y la proyección internacional de la UE. En cambio, el campo español vive uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. Agricultores y ganaderos han denunciado que el tratado con Mercosur supone un golpe directo a su supervivencia, al abrir el mercado europeo a productos agrícolas sudamericanos que —según el sector— no cumplen los mismos estándares ambientales, sanitarios y laborales que se exigen dentro de la Unión Europea.

Este malestar se suma a una tormenta perfecta: precios en origen que no cubren costes, incremento sostenido de los insumos, impacto creciente del cambio climático y una carga burocrática cada vez mayor derivada de la reforma de la Política Agraria Común (PAC). Las protestas, iniciadas en Tarragona siguiendo el ejemplo del campo francés, se han extendido por toda España y culminarán en una gran tractorada nacional el próximo 11 de febrero.

Las organizaciones agrarias advierten de que el acuerdo con Mercosur es la gota que ha colmado el vaso: no se puede exigir sostenibilidad, trazabilidad y controles extremos a los productores europeos mientras se permite la entrada de productos de terceros países sin las mismas reglas.

Francia lidera la oposición

El acuerdo todavía debe superar un último y decisivo obstáculo: la ratificación del Parlamento Europeo. Y ahí Francia se ha convertido en el principal dique de contención. París mantiene su oposición frontal, presionada por un potente sector agrícola que teme una avalancha de importaciones de carne de vacuno, aves y azúcar procedentes de países como Brasil o Argentina.

El pacto incluye cuotas limitadas para productos sensibles y periodos de transición de hasta 15 años, Francia considera que las salvaguardas son insuficientes. El Gobierno francés insiste en que no puede aceptar un acuerdo que «sacrifique a sus agricultores en nombre del libre comercio», una postura que contrasta con la de otros países como Italia, que ha acabado respaldando el tratado tras lograr garantías adicionales y el refuerzo de subsidios europeos.

Medidas del Gobierno y dudas del sector

En paralelo a la escalada de protestas, el Gobierno español ha anunciado un paquete de medidas para impulsar el relevo generacional en el campo, incluyendo la creación de la plataforma Tierra Joven y la movilización de 17.000 fincas públicas para facilitar el acceso a la tierra. Pedro Sánchez ha reconocido que el envejecimiento del sector es crítico y ha defendido que España impulsará que la próxima PAC reserve al menos el 10% de sus recursos a jóvenes agricultores.

Sin embargo, las organizaciones agrarias reciben estos anuncios con escepticismo. Alertan de que sin rentabilidad, estabilidad y protección frente a la competencia exterior, ninguna política de relevo generacional será efectiva.

¿Cuándo será la ratificación final?

La ratificación del acuerdo UE-Mercosur en el Parlamento Europeo aún no tiene una fecha fija definitiva, pero el proceso ya está en marcha y se espera en los próximos meses de 2026, con varios hitos pendientes antes de la aprobación final.

Primera votación en el Parlamento

El texto del acuerdo será sometido a un voto de consentimiento en la Eurocámara —los diputados pueden aprobarlo o rechazarlo, pero no modificarlo—. Esa votación podría celebrarse en primavera, entre abril y mayo de 2026, según diversas proyecciones de fuentes periodísticas especializadas.

Antes de la votación definitiva, hay intención de debatir en el Parlamento sobre aspectos jurídicos del texto y posibles recursos ante el Tribunal de Justicia de la UE, lo que podría celebrarse en febrero o marzo de 2026 y, si prospera, retrasar el voto de consentimiento. Si el Parlamento Europeo da su visto bueno, el acuerdo aún deberá ser ratificado por los parlamentos nacionales de los 27 Estados de la UE para su aplicación completa. No obstante, la parte comercial del tratado podría empezar a aplicarse a través de un acuerdo provisional incluso antes de esa ratificación completa, como ya ha ocurrido en otros tratados similares.

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