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FCC entra en Bélgica con concesiones al firmar el contrato de una prisión por 382 millones

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FCC ha entrado en Bélgica con su negocio de concesiones al firmar el contrato de construcción y posterior mantenimiento de un ‘macrocomplejo’ penitenciario en Haren, localidad próxima a Bruselas, con capacidad para casi 1.200 reclusos, un proyecto estimado en 382 millones de euros, según informó la compañía.

Con este contrato, el grupo controlado por Carlos Slim, además de extender la actividad concesional a un nuevo mercado, refuerza su cartera de obras en Europa tras los logrados recientemente en Latinoamérica.

El proyecto conseguido en Bruselas hace unos años, se firma ahora una vez superado todo el pertinente proceso de tramitación y obtención de autorizaciones. Consiste en diseñar, financiar, construir y posteriormente mantener durante 25 años un complejo penitenciario que reemplazará a tres actuales cárceles, las de Saint-Gilles, la de Forest y la de Berkendael.

El nuevo centro tendrá una superficie de 116.000 metros cuadrados, con lo que contará con capacidad para albergar a 1.190 reclusos.

La compañía también participada por Esther Koplowitz ejecutará este contrato a través de un consorcio en el que tiene como socios a la australiana Macquarie Capital y la firma local Denys.

La prisión contará con diferentes unidades, como son dos edificios de detención para hombres, un centro para mujeres, otro psiquiátrico y un hospital penitenciario, entre otras dotaciones.

El contrato abarca también la construcción y conservación de un complejo de entrada, un edificio principal con un área para visitantes, una recepción para detenidos y una sala polideportiva.

La ‘macroinstalación’ penitenciaria se completa con edificios auxiliares que albergarán un área de talleres para internos, servicios de logística, la zona de administración y un aparcamiento tanto para empleados como para visitantes.

FCC y sus socios tendrán un plazo de tres años y medio (44 meses) para construir el complejo, que posteriormente explotarán en concesión durante 25 años.

La compañía que preside Esther Alcocer Koplowitz abordará este contrato apenas unos días después de hacerse con la construcción del ramal al aeropuerto del metro de Panamá, donde ya construyó las dos primeras líneas del suburbano y compite por hacerse también con la tercera.

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