Principales errores en el liderazgo empresarial

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Emprendedores.

Una de las características que debe mostrar todo emprendedor es capacidad de liderazgo. Es la persona que ha tenido y desarrollado una determinada idea de negocio y que, por lo tanto, debe de ser capaz de transmitir a toda la organización su entusiasmo y aquellos pasos que considera necesarios para culminar con éxito la idea.

Ahora bien, ya sea por inexperiencia o por determinadas dinámicas que son complicadas de aplacar, a veces esta transmisión de información no se hace de la forma más adecuada y, por desgracia, la compañía paga las consecuencias de ello.

¿Cuáles son los errores más habituales en la dirección?

Algunos de los errores que los emprendedores acostumbran a cometer cuando dirigen y que, por lo tanto, es importante evitar, son los siguientes:

  • Exceso de autoritarismo: el hecho de no haber estado nunca al frente de un equipo o un exceso de vanidad pueden provocar que el emprendedor se crea por encima del bien y del mal y que tome todas las decisiones de forma nada participativa sin contar con la participación y opinión de los miembros del equipo. Lo más normal en este caso es que el grupo se resienta de esta actitud y que se pierda la motivación y ganas de trabajar.
  • Miedo a tomar decisiones: se trata del caso opuesto: el miedo a equivocarse provoca una paralización en la toma de decisiones que impiden que la empresa pueda seguir avanzando y seguir adelante. Si una compañía se queda quieta mientras la competencia avanza, relativamente, pierde posiciones.
  • No considerar las aportaciones de la organización: toda persona es especialista en aquel aspecto concreto con el que trabaja. Por el conocimiento de la tarea diaria, puede aportar mejoras en aquello en lo que se dedica. Por lo tanto, hay que tener en cuenta y valorar sus aportaciones.
  • Tomar decisiones de acuerdo a experiencias pasadas: que una determinada acción haya funcionado en un pasado no significa que en un futuro tenga el mismo resultado. En cada caso, hay que valorar el contexto en el cual se encuentra la organización y el sector y, a partir de estos nuevos datos, formular unas determinadas expectativas y valorar la conveniencia de la acción.
  • Incapacidad para cambiar las expectativas respecto la realidad: el emprendedor, antes de llevar a cabo una acción, hace una previsión sobre el resultado de ésta. Puede que, finalmente, la realidad sea distinta y las expectativas no se cumplan. Entonces, hay que ser capaz de adaptarse y reformular las estrategias y procesos de acuerdo con la realidad. En caso de no hacerlo, se insiste y perdura en un error.
  • No formar adecuadamente el personal: tener un equipo formado y preparado es la garantía que se maximizarán todos los recursos disponibles. Por lo tanto, hay que mantener al equipo formado y al día de todas las novedades que aparezcan en el sector.
  • Falta de habilidades de negociación: toda relación con un cliente, un proveedor o un inversor es el resultado de una negociación. En caso de no tener experiencia, puede que finalmente se llegue a una serie de acuerdos perjudiciales que generen una excesiva tensión en el margen de la compañía.

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