JAVIER GARCÍA–CARRANZA BENJUMEA

El ‘carnicero’ de Abengoa será el encargado de reducir costes en Banco Popular

Banco Popular
Javier Garcia Carranza.
Borja Jiménez

Le conocen en el sector financiero como el “carnicero”, dada su dureza a la hora de negociar. Es la mano derecha de la presidenta de Banco Santander, Ana Patricia Botín, y curiosamente es también sobrino de la familia Benjumea (de Javier y Felipe Benjumea), que controla Abengoa. Su nombre: Javier García-Carranza Benjumea. Su misión es reestructurar Banco Popular.

Javier García-Carranza Benjumea es un ex de Morgan Stanley que trabaja desde 2016 para Banco Santander como director general adjunto y encargado del área de Reestructuraciones, Inmobiliario, Participadas y Capital Riesgo. Recientemente, lideró el conocido como G5 (Banco Santander, CaixaBank, Bankia, Popular y Crédit Agricole), un grupo de entidades lideradas por Banco Santander que eran los principales acreedores de Abengoa. Todas las negociaciones entre la firma sevillana y los bancos, según ha podido saber OKDIARIO, se llevaban a cabo entre Joaquín Fernández de Piérola, consejero delegado de la multinacional andaluza, y el ‘carnicero’, Javier García-Carranza Benjumea.

Hoy su misión es distinta; tendrá que dilucidar qué hacer con los 11.000 empleados que tiene en España (distintos cálculos del sector consultados por OKDIARIO advierten de que el recorte será del 50%). Además, García-Carranza se tendrá que enfrentar también a todos los accionistas y bonistas (o, mejor dicho, ex accionistas y ex bonistas) que presenten demandas contra el Santander y contra los consejos de administración de Banco Popular.

Por supuesto, esto no es todo el marrón. Banco Popular tenía al cierre del primer trimestre un monto de activos no productivos valorado en unos 37.000 millones de euros (incluyendo activos adjudicados y dudosos), algo a lo que el sobrino de los Benjumea tendrá que hacer frente.

El ‘carnicero’ ya ha liquidado empresas

Ana Botín ya cedió el estudio del caso Isolux a García-Carranza. Y es que es el hombre para los asuntos conflictivos del banco. Duro como una piedra, no cedió a las presiones de Isolux, Caixabank y Bankia para salvar a la empresa.

El ‘carnicero’ se incorporó a la entidad santanderina en febrero de 2016 procedente de Morgan Stanley. Y no queda exenta su trayectoria de polémicas: participó, entre otras cosas, en la salida a Bolsa de empresas como Fadesa o Renta Corporación; también medió en la compra de Urbis por parte de Reyal y en la venta de Fadesa a Martinsa.

Pero lo suyo son las reestructuraciones como la que tendrá que hacer en Banco Popular. En sus espaldas están sonados casos como los del Grupo Pinar, Noriega, Lubasa y Prasa, la mayoría de las cuales acabaron quebradas.

Las cuentas de García-Carranza

Banco Santander, ya lo saben, tendrá que ampliar capital por 7.000 millones de euros tras absorber Banco Popular. De ese montante, 1.300 millones de euros se guardarán para reestructurar plantilla y oficinas, es decir, despidos y cierre de sucursales.

Por otro lado, Banco Santander se ha marcado como objetivo provisional el recorte del 33% de los costes de Banco Popular (o del 10% de la base de costes combinada); sin embargo, no deja de ser una cifra estándar que se aplica en este tipo de operaciones y que será sometida a revisión.

Según los cálculos de Banco Santander, las sinergias de costes surgidas a partir de la adquisición supondrán un ahorro del entorno de los 500 millones de euros. Según la propia entidad, entre otras cosas, se optimizará la red combinada de sucursales y se tratará de crear una sola plataforma tecnológica que permita una optimización de operaciones; sin olvidar, claro, la optimización de los servicios centrales.

Un sinfín de operaciones internas que Banco Santander tendrá que llevar a cabo y que capitaneará García-Carranza.

Santander afirma que las bajas serán limitadas

No obstante, hasta que no se complete la operación al 100%, los trabajadores están a salvo. El consejero delegado de Santander, José Antonio Álvarez, ha afirmado que la plantilla de Popular «va a tener continuidad» tras el anuncio de la compra de la entidad por parte de Santander y ha apuntado que el impacto que la operación tendrá sobre las cuentas del segundo trimestre será «muy pequeño».

«La plantilla del Popular, cómo no, va a tener continuidad. Son magníficos profesionales que siguen teniendo que atender a los 4 millones de clientes, porque durante un tiempo la integración operativa no estará realizada», ha señalado el segundo ejecutivo de Santander en declaraciones a los medios previas a su intervención en el Encuentro Bancario Iberoamericano, organizado por la Asociación Española de Banca (AEB).

En relación sobre el posible impacto económico que la operación tendría en las cuentas del segundo trimestre, Álvarez ha señalado que «será muy menor», ya que la operación se hizo tras la intervención de la autoridad de resolución, que tomó medidas para amortizar los instrumentos de capital Additional Tier 1 en mala situación. «Por tanto, entiendo que será muy pequeño, pero todavía es pronto para decirlo», ha apuntado Álvarez.

Para Álvarez, «lo importante es que el banco ha recuperado la normalidad y los clientes pueden operar como operaban normalmente con el banco, y los empleados del banco están trabajando normalmente». «Es lo que importa hoy y estoy contento de que esto haya sido así», ha añadido.

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