Renfe despide a una empleada por ‘robar’ miles de euros en indemnizaciones por retrasos de los viajeros
La trabajadora aprovechaba su acceso al sistema para tramitar devoluciones que no habían sido reclamadas
El TSJ avala la decisión de la compañía al considerar que existió un plan preconcebido y estudiado
Adiós al despido automático por incapacidad permanente: la ley es clara
Renfe ha cortado por lo sano. La operadora ferroviaria ha formalizado el despido disciplinario de una trabajadora tras descubrir un sofisticado sistema de fraude interno. La empleada se dedicaba a desviar miles de euros procedentes de las indemnizaciones por retrasos, el famoso compromiso de puntualidad, directamente a sus cuentas personales o de allegados, utilizando para ello billetes de viajeros que jamás llegaron a solicitar su devolución.
Aunque Renfe en un principio no tenía sospechas de que la empleada en cuestión había sido la autora de los hechos, finalmente fue esta quien reconoció ante la empresa ser la autora de los reintegros de los billetes y devolvió el importe total que había obtenido de ello, 1.994€.
El ‘modus operandi’: billetes fantasma y abonos reales
La investigación interna de la compañía reveló que la mujer aprovechaba su posición y conocimiento de las herramientas de gestión para identificar billetes que daban derecho a indemnización pero que no habían sido canjeados por sus titulares.
En lugar de dejar que esos fondos permanecieran en las arcas de la empresa, la trabajadora tramitaba las solicitudes de forma manual, introduciendo números de cuenta bancaria bajo su control. De este modo, el sistema validaba el pago de forma automática al detectar que el tren, efectivamente, había llegado tarde.
La justicia da la razón a Renfe
Tras ser descubierta y despedida, la trabajadora recurrió a los tribunales alegando que el castigo era desproporcionado. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia ha sido tajante: no se trata de un simple error administrativo, sino de una conducta continuada y premeditada para lucrarse a costa de la empresa.
La sentencia subraya que este tipo de actos rompen por completo la confianza necesaria entre empleado y empleador. Además del perjuicio económico directo, que asciende a varios miles de euros, la justicia destaca el daño a la imagen de Renfe en un servicio tan sensible para el usuario como es el de las devoluciones por retraso.