EEUU y China aumentan los riesgos sobre la economía global

eeuu china
Donald Trump y Xi Jinping (Foto: Getty)
  • Alex Erquicia/ATALAYAR.COM

La guerra económica que están librando las dos principales economías mundiales, Estados Unidos y China, amenaza la ya delicada economía global. Horas después del anuncio chino de intervenir en su moneda el Departamento del Tesoro de EEUU designó a China como país «manipulador de divisas», una de las mayores formas de sanción que ese departamento puede imponer a un país.

Para el Tesoro, «el propósito de la devaluación de la moneda de China es obtener una ventaja competitiva injusta en el comercio internacional». Además amenazó con tomar represalias para acabar con sus «injustas» ventajas competitivas en el marco del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las consecuencias a la decisión calculada y simbólica de Pekín de devaluar la divisa nacional, el renminbi (también conocido como el yuan), por encima de la barrera psicológica de las 7 unidades frente al dólar y hasta límites que no se veían desde hace 11 años, profundiza las incertidumbres mundiales. Se abre una guerra de divisas, al convertir en un arma las tasas de cambio frente al dólar, que se suma a la guerra comercial y tecnológica, y que profundiza la inestabilidad de la economía mundial.

Pekín aseguró que la decisión, un as bajo la manga, es una muestra de la preocupación del mercado por el “proteccionismo comercial y los nuevos aranceles a China”. Una de las máximas de Trump durante su presidencia ha sido repetir que China manipula su moneda para obtener una ventaja comercial frente a los productores estadounidenses.

El presidente Donald Trump anunció la semana pasada que  más aranceles a productos chinos a partir de septiembre. Trump indicó que aplicará aranceles del 10% a 300.000 millones de dólares en productos chinos en represalia por la falta de avances en las compras agrícolas y en las negociaciones con Pekín. Estos se añadirían a la larga lista de productos sobre los que ya se aplican aranceles y supondría que casi la totalidad de las exportaciones chinas a partir de septiembre tendrían aranceles.

Un yuan más débil significa que los productos chinos denominados en dólares son más baratos, algo que ayudaría a frenar el efecto negativo de los nuevos aranceles estadounidenses sobre su competitividad, aunque el precio a pagar será un aumento del coste de las importaciones. Trump y el presidente chino, Xi Jinping, lograron un consenso en Osaka, durante un encuentro en la última cumbre del G20. Trump acusaba a China la semana pasada de incumplir sus promesas de importar más productos agrícolas de EEUU y China ha respondido con rotundidad.

La otra importante decisión de China, como respuesta al reciente aumento de Washington de aranceles a sus exportaciones, y que tendrá un impacto directo sobre la guerra comercial es la decisión de que las empresas estatales chinas suspenderán la compra de productos agrícolas a EEUU. Una amplia base del electorado de Trump es la población rural estadounidense que va a ser el primer afectado por el nuevo contraataque chino.

Las batallas de la guerra comercial entre China y EEUU se libran en todos los campos. Así, la aerolínea de bandera china, Air China, dijo ayer que cerrará la ruta Pekín-Hawái a partir del 27 de agosto debido al «diseño del mapa de rutas, organización de la capacidad y otros motivos», sin aclarar cuáles son.

La disputa entre ambos golpea a la economía global que deja marca en las previsiones de crecimiento a nivel global y afectará en especial a las economías emergentes. El FMI alertó recientemente de que la guerra comercial le costará 400.000 millones a la economía mundial en 2020. «Las medidas proteccionistas no solo están dañando el crecimiento y los empleos, sino que están haciendo que los bienes de consumo sean menos asequibles y dañando de forma desproporcionada a los hogares de bajos ingresos», recalcó el 5 de junio Christine Lagarde, ya ex directora gerente del FMI. Además, la nueva escalada en la guerra comercial entre China y EE.UU provocó notables descensos en los mercados financieros internacionales.

«Es muy posible que estemos en el momento financiero más peligroso desde la crisis financiera de 2009 con los desarrollos actuales entre Estados Unidos y China», escribió en un tuit Lawrence Summers, economista y que fue secretario del Tesoro de EEUU bajo la presidencia de Bill Clinton.

«Dado que Estados Unidos ha impuesto aranceles a los productos chinos, la etiqueta de manipulador de divisas está seriamente devaluada en su impacto. La guerra comercial se ha prolongado hasta ahora, Estados Unidos ha puesto la carta más grande sobre la mesa, China está aliviada. China ya no espera buena voluntad de los Estados Unidos», dijo, por parte, Hu Xijin, director del medio chino Global Times.

La guerra de divisas se confirmaría si Trump tomara medidas para llevar a cabo una intervención monetaria haciendo caer el dólar estadounidense, algo que vulneraría la independencia de la Reserva Federal, el banco central estadounidense, y que tendría consecuencias de largo alcance en la economía global. Parece que Trump no entiende que el yuan chino no fluctúa libremente en los mercados de divisas, no tiene un tipo de cambio flexible sino que es fijo respecto al dólar, como sí lo hace el dólar (el euro, la libra o el yen). Tampoco quiere aceptar que las autoridades chinas intervienen de forma regular comprando o vendiendo moneda extranjera para que el valor del yuan se mantenga más o menos invariable respecto a una cesta de divisas. Por ello, la política de China ha sido mantener el yuan más o menos ligado al dólar pero en más de una ocasión se ha visto obligado a intervenir en el mercado de divisas para mantener el tipo de cambio del yuan pegado a las fluctuaciones del dólar.

En el contexto del ‘trilema’ de la economía internacional, la trinidad imposible, en el que la mayoría de grandes economías escogen tener una política monetaria soberana y dejar que los capitales circulen libremente, con lo que ceden el valor de sus divisas a los mercados, China tiene que tomar una decisión. Por ahora ha optado por mantener el yuan más o menos ligado al dólar, implementar una política monetaria más laxa y no controlar de forma absoluta la entrada y salidas de capitales del país, algo que no es sostenible en el largo plazo según los economistas.

Los cambios que se están produciendo sobre la economía internacional se están produciendo a una velocidad muy alta. Ninguna de las partes ha respetado la tregua implantada en la guerra comercial entre ambos países por lo que la escalada puede ser notoria. Además los recientes acontecimientos evidencian los síntomas de que las negociaciones arancelarias no avanzan.

Las varias rondas  ‘tit for tat’ en la guerra comercial entre los dos países puede tener efectos más allá. «El precio del petróleo podría caer hasta $30 si China ignora las sanciones de Estados Unidos y decide comprar crudo iraní,» dijo Bank of America Merril Lynch. Además las ramificaciones del tira y afloja entre Washington y Pekín podría llevar a China socavar la postura de la política exterior de EEUU e al ignorar las sanciones que ha impuesto a Irán.

Lo último en Economía

Últimas noticias