La economía global sufre un frenazo comercial impulsado por EEUU y China

Guerra comercial de aranceles de Donald Trump
Donald Trump
  • Francisco Coll

El comercio global se estanca ante la escalada proteccionista que viven determinadas economías. Economías tan importantes como China o Alemania se encuentran inmersas en una pronunciada desaceleración como producto de estas tensiones.

El comercio global sufre una fuerte paralización tras las continuas tensiones comerciales que mantienen los dos principales bloques económicos del mundo. Estados Unidos, en su guerra abierta –comercialmente hablando- con China, sigue cargando de incertidumbres un entorno muy pesimista para los favorecedores de la globalización y las relaciones comerciales bilaterales entre las distintas economías que conforman la economía global.

Ante un entorno repleto de incertidumbres y donde la escalada proteccionista gana cada vez más terreno en el escenario económico, distintas economías que, por su condición de liberal, apuestan por la apertura de su economía al comercio global, hoy se ven sacudidas fuertemente por la paralización que las tensiones proteccionistas y el desfavorable entorno han provocado en el flujo de comercio entre los distintos países.

El comercio exterior es uno de los principales agregados al crecimiento económico global. Hablamos de que China, debido, en parte, a su fuerte apuesta por el comercio, se ha convertido en el principal motor de crecimiento de la economía global; es decir, la economía china, dado el volumen de comercio que aportaba a la economía global, como principal importador y exportador del planeta, propició un agregado al crecimiento del Producto Interior Bruto global de gran magnitud, lo que pone de manifiesto la importancia de este para el desarrollo.

A fecha de 2017, la última registrada por el Banco Mundial, el 57% del PIB Mundial se encuentra supeditado al comercio. Es decir, la suma de las exportaciones e importaciones de bienes y servicios, medidas como proporción del producto interno bruto global, a fecha de 2017, representaba el 57,88% del PIB. En otras palabras, más de la mitad del PIB mundial se encuentra sometido a la evolución del fenómeno exterior, provocando que, ante cualquier lastre en el mismo, el crecimiento de la economía global puede verse afectado.

Ahora bien, economías como Alemania, donde, de igual forma, la economía se encuentra muy sometida al comercio global, pues el PIB germano depende en un 80% del comercio exterior, un fenómeno tan negativo como la guerra comercial supone un gran lastre para el crecimiento de la economía germana. Estamos viendo al país atravesar una dura situación que le ha situado al borde del colapso económico, registrando ritmos de crecimiento que han hecho saltar las alarmas a los organismos pertinentes.

La caída que ha vivido la demanda global y la reducción en las exportaciones que ha sufrido el país -el 40% de su Producto Interior Bruto (PIB)- ha provocado que la locomotora económica de la Unión Europea se encuentra inmersa en una situación de muy débiles crecimientos, ya que, también, otro gran agregado al PIB germano, la producción industrial – que representa el 20% del PIB en el país- también se ha visto muy debilitada, registrando abruptas caídas que la sitúan en niveles mínimos.

Por otro lado, la economía china, epicentro de la guerra comercial y uno de los principales agentes de dicho suceso, también se ha visto duramente sacudida ante tales fenómenos. La caída en la demanda global han provocado que el país, que al igual que Alemania posee un gran peso de su economía supeditado al PIB, haya registrado los peores ritmos de crecimiento de los últimos 30 años. Dificultando así el objetivo del Gobierno chino, que pretendía cosechar un duplicado del PIB en el país en el próximo año, con el fin de reducir los niveles de desigualdad y pobreza en la sociedad china.

El gigante asiático representa el principal país importador y exportador del planeta. Su fuerte apuesta por el comercio global le ha llevado a ser el país con mayor presencia en los mercados internacionales, dominando así el comercio internacional entre todos los países. Según los últimos datos que tenemos, el sector exterior en China representa cerca del 40% del PIB, mientras que la exportación de bienes y servicios en el país supone casi el 20% del mismo. Esto pone de manifiesto, nuevamente, que un lastre del mismo tiene una mayor probabilidad de provocar impactos más significativos en el país asiático que en otras economías.

Por esta misma razón, es que estamos incidiendo tanto en que las tensiones comerciales y esta escalada proteccionista de la que hablábamos está provocando fuertes impactos negativos en grandes economías desarrolladas como la europea o la china, donde las incertidumbres y el deterioro que experimenta el balance de riesgos a nivel global ha suscitado el miedo entre los inversores y los gobiernos, que prevén una posible recesión en el caso de que no se revierta la situación con las políticas previstas a futuro.

En definitiva, según las previsiones que arroja la Organización Mundial del Comercio (OMC), estamos ante una situación en la que el escenario comercial variará en función de las negociaciones entre China y Estados Unidos en los próximos meses. Para el organismo, las previsiones son pesimistas, pues se prevé que dicha negociación tenga una larga duración; no obstante, debemos ser conscientes. Como hemos visto a lo largo del artículo, el comercio global posee un gran peso en la economía mundial y no podemos hablar de crecimiento económico si el comercio global se encuentra paralizado; es prácticamente imposible.

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