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La industria en Europa acumula 32 meses destruyendo empleo y vuelve a cerrar enero en negativo

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Jose de la Morena
  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

La actividad de las fábricas de la eurozona ha comenzado 2026 sin lograr salir del terreno contractivo, con lo que la industria sigue sufriendo. El índice PMI manufacturero, elaborado por S&P Global, repuntó en enero hasta los 49,5 puntos desde los 48,8 registrados en diciembre de 2025, pero sigue por debajo del umbral de los 50 puntos que separa la expansión de la contracción. Se trata del tercer deterioro consecutivo del sector al inicio del año y confirma que la industria europea continúa atrapada en una dinámica de debilidad prolongada.

Este comportamiento del PMI refleja una mejora muy limitada del pulso en la industria, insuficiente para compensar el desgaste acumulado. La producción mostró un leve repunte, pero el volumen de nuevos pedidos volvió a caer, señal inequívoca de que la demanda sigue siendo frágil tanto dentro como fuera de la zona euro. En este contexto, la industria de la eurozona encadena ya 32 meses consecutivos de destrucción de empleo, una racha inédita en los últimos años y que pone de relieve la incapacidad del sector para consolidar una recuperación sólida.

«Se observan algunos progresos en el sector manufacturero, pero avanzan a paso de tortuga», resume Cyrus de la Rubia, economista jefe de Hamburg Commercial Bank. Aunque el ajuste de plantillas registrado en enero ha sido el más moderado desde septiembre de 2025, la tendencia sigue siendo claramente negativa y evidencia que las empresas continúan recortando costes ante la falta de visibilidad sobre el crecimiento.

Empleo a la baja

El deterioro del mercado laboral industrial es uno de los elementos más preocupantes del último PMI. Pese a la ligera mejora del índice general, las fábricas de la eurozona continuaron reduciendo personal en enero. El ritmo de los recortes se ha suavizado, pero no se ha revertido, lo que apunta a una estrategia defensiva de las empresas ante la debilidad persistente de los pedidos.

A esta situación se suma un aumento significativo de las presiones de costes. En enero, los precios de los insumos se aceleraron hasta máximos de los últimos tres años, impulsados por el encarecimiento de la energía, determinadas materias primas y los costes logísticos. Sin embargo, los precios cobrados por las empresas apenas variaron, lo que refleja una clara limitación en el poder de fijación de precios y una creciente presión sobre los márgenes.

Este desequilibrio entre costes y precios finales amenaza con erosionar la rentabilidad del sector manufacturero europeo, dificultando nuevas inversiones y reforzando la prudencia empresarial. En la práctica, muchas compañías optan por ajustar empleo y capacidad productiva antes que trasladar los mayores costes a los clientes, en un entorno de demanda débil y elevada competencia internacional.

Un mapa industrial desigual

El PMI de enero también pone de manifiesto una creciente divergencia entre los países de la zona euro. Grecia, Francia y los Países Bajos lograron registrar expansiones en su actividad manufacturera, aunque de carácter moderado. Estos avances, no obstante, se vieron más que compensados por los descensos observados en Alemania, Italia, España y Austria, que siguen actuando como freno para el conjunto del área monetaria.

El caso de España resulta especialmente significativo. «España, que se había situado a la cabeza de las cuatro principales economías de la zona euro durante la mayor parte de los últimos dos años, ha visto su industria manufacturera decaer durante dos meses consecutivos», subraya De la Rubia. Este giro refleja el impacto del enfriamiento de la demanda externa y la pérdida de impulso en algunos sectores clave.

Alemania, tradicional motor industrial europeo, continúa mostrando una debilidad estructural que lastra el conjunto de la región, mientras que Italia y Austria tampoco logran consolidar una senda de crecimiento. Para los analistas, este panorama tan desigual complica la posibilidad de una recuperación sostenida de la industria europea en el corto plazo.

Con el PMI todavía en terreno contractivo, el empleo en retroceso y los márgenes bajo presión, la industria de la zona euro arranca 2026 sin un rumbo claro. El leve repunte del índice ofrece un atisbo de estabilización, pero no basta para revertir una crisis que ya se prolonga desde hace casi tres años y que sigue condicionando las perspectivas económicas del continente.

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