El 40% del Presupuesto

El Presupuesto de Andalucía esconde más de 14.000 millones en subvenciones

Susana Díaz
Susana Díaz en el acto de cierre de campaña (Foto: EFE).

Andalucía es el paraíso de las subvenciones: el 40% de su Presupuesto se destina ayudas a fundaciones, sindicatos, empresas, asociaciones, orquestas, ayuntamientos, diputaciones, universidades…

El PP, que ocupará las áreas de Hacienda y Administraciones Públicas del nuevo Gobierno de Andalucía, se ha comprometido a levantar las alfombras 36 años después del Gobierno del PSOE y también a desentrañar los presupuestos de la comunidad, sobre todo de una serie de partidas de gasto que podrían albergar algún tipo de seguidismo político y partidista.

El más goloso es el capítulo IV de los presupuestos, relativo a las transferencias corrientes. Se ocupa del conjunto de subvenciones del anterior Ejecutivo. Se trata, según los datos del presupuesto prorrogado, de un ‘manguerazo’ de 12.260 millones de euros, que se repite todos los años. Si a esta cifra le sumamos las transferencias de capital del capítulo VII, es decir, las ayudas no recurrentes en el tiempo (algunas de ellas con cofinanciación europea), el presupuesto global para subvenciones supera los 14.600 millones. Lo que significa que la Junta de Andalucía ha destinado prácticamente un 40% de su gasto a subvenciones sólo en el presupuesto de la administración general, es decir, no se contempla aquí el inescrutable gasto de la denominada administración paralela de entes, consorcios y sociedades en muchos casos inoperativas.

El nuevo Gobierno del PP, y también su socio Ciudadanos, deberá comprobar a quién y por qué se han destinado ingentes ayudas a determinadas organizaciones  o entes públicos y si se encuentran en la órbita del partido saliente. Lo que es evidente es que Andalucía se ha convertido en un paraíso de subvenciones públicas. Son las partidas que quiere auditar el PP para comprobar si ha habido o no un destino político clientelista. El nuevo Ejecutivo quiere saber los criterios de reparto de estas subvenciones y si han cumplido el objetivo previsto.

Según la norma que regula la ley presupuestaria, las transferencias corrientes son las aportaciones (dinerarias o en especie) que realiza la Junta para el funcionamiento de otros organismos públicos, así como ayudas a entidades e instituciones privadas. Son recurrentes en el tiempo, es decir, se repiten anualmente.

Este capítulo comprende los créditos, sin contrapartida, que entrega a los beneficiarios en concepto de subvención previamente concedida. Las empresas públicas, y también privadas, sindicatos, ayuntamientos, mancomunidades, diputaciones, universidades, agencias, fundaciones, así como asociaciones y colectivos de de todo tipo, componen este complejo puzzle, con frecuentes partidas genéricas de ‘otros’ difíciles de entrañar. Aquí también se encuentran, por ejemplo, las subvenciones a los servicios de salud para ayudas en medicamentos (1.985 millones); Educación (1.406 millones); o Igualdad y políticas sociales (1.625 millones).

En todo caso, las partidas más llamativas sobre las que pondrá la lupa especialmente el nuevo Gobierno y no vinculadas directamente al sector público son las que figuran bajo el eufemístico concepto presupuestario de ‘Familias e instituciones sin fines de lucro’ o las destinadas a subvencionar genéricamente a empresas privadas.

Sindicatos y organizaciones

Los sindicatos (UGT, CCOO y también la CGT) y la patronal (Confederación de Empresarios de Andalucía) recibieron en 2018 unas subvenciones directas, previstas también para 2019, de más de 4,2 millones de la forma más variopinta: en materia de voluntariado, para la recuperación de la memoria histórica, el fomento de la cultura emprendedora, la inserción laboral de discapacitados, el acuerdo de concertación vigente, o para su colaboración en materia de turismo. Pero, de forma indirecta, pudieron tener participación en la gestión y reparto de al menos otros 286 millones en partidas destinadas, por ejemplo, a acciones formativas de ocupados y parados (más de 126 millones); ayudas a la prevención y riesgos laborales (más de 5 millones);  acciones de intermediación, capacitación, orientación, creación, fomento de empleo o adaptación para trabajadores de sectores en crisis (más de 130 millones); actuaciones de mejora de la empleabilidad (3,3 millones); o al fomento de la cooperación empresarial (2,8 millones). También habría que incluir 21,6 millones que se destinan a pensiones asistenciales, que se tramitan además de las que existen a nivel estatal.

Para el campo, la pesca, todo tipo de pymes, autónomos, así como para la denominada economía social y ayudas sociales, la Junta tiene presupuestados otros 532 millones. Curiosas son algunas partidas como, por ejemplo, las destinadas: al apoyo a las acciones innovadoras para la conciliación (1,6 millones); a la economía social, sin detalle (más de 3 millones); al fomento de autónomos y cooperativismo (más de 28 millones); ayudas sociales y sociolaborales (102 millones); a empresas para la mejora de la estructura agraria (122 millones);  a la modernización de pymes comerciales (casi 4 millones); a empresas privadas para la mejora de las rentas agrarias (117 millones); o al fomento y promoción cultural de pymes (1 millón).

Asociaciones y Fundaciones

Al asociacionismo de todo tipo, la Junta destina más de 1.400 millones. Se trata de un verdadero enjambre de subvenciones. Por ejemplo: a la federación y confederación de padres de alumnos (700.000 euros) y otros 70.000 a la de alumnos; a potenciar el asociacionismo de mujeres (casi 3 millones); a “familias sin fines de lucro” del Instituto andaluz de la mujer (1,1 millones más otros 3,3 millones cofinanciados por el Fondo Social Europeo); a la Asociación para paliar el absentismo escolar (casi 600.000 euros); al fomento del asociacionismo juvenil (500.000); al fomento de la artesanía y modernización (1,1 millones); al fomento del asociacionismo agrario (3 millones); a organizaciones de productores agrarios (3,4 millones); al apoyo de actividades de grupos de desarrollo rural (20 millones);  a la federación andaluza de libreros, editores, bibliotecarios, archiveros (100.000 euros); a colegios profesionales (20.000); al asociacionismo deportivo (450.000); a las Fundaciones Manuel de Alcántara, María Zambrano, Blas Infante, Machado, Miguel Hernández, y Caballero Bonald (220.000 euros); a la Federación de Ateneos (20.000); a la asociación cultural Amigos de la orquesta de Almería (60.000); a la orquesta sinfónica de Sevilla (3,2 millones), a la de Málaga (2,5 millones),a la de Córdoba (1,2 millones) y a la de Granada (1,4 millones); al festival de música y danza de Granada (512.000); al teatro de Maestranza y salas del arenal S.A. (1,7 millones) así como 77.000 euros al festival de cine iberoamericano de Huelva y otros 150.000 para el de cine de Málaga; y para ayudas directas “disociadas”  de la producción agrícola y ganadera se destinan 1.200 millones más otros 117 millones más apara subvenciones “asociadas” a dicha producción.

Difícil tarea le queda al nuevo Ejecutivo andaluz. Desentrañar todo este operativo de subvenciones, tejido durante 36 años, es todo un reto.

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