Adiós al sofá cama de siempre: la nueva tendencia de 2026 que es más cómoda, estética y ocupa muy poco
El sillón cama es la nueva tendencia para pisos pequeños en los que desees una cama extra
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Durante años, el sofá cama ha sido (y sigue siendo) ese mueble que ha estado en muchas casas para poder tener una cama extra en caso de necesidad. De hecho, sirve para salir del paso cuando vienen visitas, pero lo cierto es que dependiendo de la casa que tengamos, puede llegar a ocupar mucho espacio. Por suerte las tendencias cambian, y ahora existe una nueva este 2026 que se impone por ser más cómoda, estética y que ocupa menos espacio.
Lo cierto es que cada vez es más habitual ver muebles pensados para una sola persona, fáciles de mover, que se integran mejor en el salón y no obligan a reorganizar toda la habitación cuando hay que usarlos como cama. No es una cuestión estética únicamente, sino de uso diario y de comodidad real. En ese contexto aparecen los sillones cama, que están sustituyendo al sofá cama tradicional en muchas casas. Ocupan menos, se manejan sin esfuerzo y cumplen mejor su función tanto de asiento como de cama auxiliar. Por eso se están convirtiendo en una de las opciones más buscadas de cara a este 2026, especialmente entre quienes viven en pisos pequeños o quieren una solución práctica sin llenar la casa de muebles grandes.
Adiós al sofá cama de siempre: la nueva tendencia de 2026
Si deseas apuntarte a la tendencia de decir adiós al sofá cama, o cambiarlo por un sillón cama que sea de calidad, nada como elegir el modelo TORNSBORG, que IKEA ha incorporado a su catálogo y que resume bastante bien lo que ahora se busca en este tipo de muebles. Este es un sillón de diseño nórdico que pasa a cama en pocos segundos y lo hace desplegándose hacia delante, lo que permite acceder a la cama desde ambos lados. Algo que es especialmente útil en habitaciones pequeñas o en estancias donde no sobra espacio para maniobrar. Cuando está cerrado, funciona como un sillón compacto; cuando se abre, ofrece una cama individual de 195 cm de largo por 70 cm de ancho, suficiente para un adulto.

El diseño es sencillo y reconocible, con estructura de madera vista y tapizado en tono beige, fácil de encajar en distintos estilos de decoración. No busca llamar la atención, pero tampoco parece un mueble provisional. El asiento es firme, pensado tanto para sentarse a diario como para dormir de forma puntual, y el colchón tiene un grosor de 10 cm, algo poco habitual en este formato. Otro punto a favor es la durabilidad. IKEA ofrece 10 años de garantía, algo que no es habitual en muebles de este tipo, y utiliza materiales pensados para un uso continuado: madera maciza, contrachapado y poliéster reciclado en el tapizado. El mantenimiento es sencillo y no requiere cuidados especiales más allá de aspirar y limpiar con un paño húmedo.
Por precio, 249 euros, se sitúa en una franja media, pero con una relación entre tamaño, comodidad y acabados que explica por qué este tipo de sillones está ganando terreno frente al sofá cama tradicional.
Otros sillones cama que confirman el cambio
Más allá de de IKEA, hay otros sillones cama que ayudan a entender por qué este formato está entrando en tantas casas. La mayoría tienen algo en común: ocupan poco, no necesitan instalación complicada y se pueden usar sin pensar demasiado en cómo abrirlos o cerrarlos.

Uno de los más habituales es el de Xbro. Es un sillón pensado para espacios pequeños, con respaldo regulable en tres posiciones. Puede usarse como asiento normal, como tumbona o como cama individual cuando hace falta. Se vende en Amazon y suele costar unos 199 euros. La estructura es de acero, el relleno es de espuma de alta densidad y lleva detalles prácticos como bolsillos laterales y ruedas. No está pensado para dormir todos los días, pero funciona bien como cama auxiliar o como sillón extra en salones pequeños, estudios o habitaciones juveniles.

Otro modelo bastante extendido es el de TecTake. En este caso, se trata de un sillón cama plegable con respaldo ajustable en seis posiciones. Puede colocarse como asiento, como tumbona o completamente plano. Se vende en su página web por uno precio de unos 176 euros. Tiene acolchado grueso y una estructura metálica que soporta hasta 150 kg. Es un mueble sencillo, sin pretensiones decorativas, pensado para quien necesita algo práctico que se pueda guardar sin ocupar demasiado sitio.

En un registro algo distinto está el sillón cama de Maxyoyo. Su formato recuerda más a un futón y se pliega fácilmente cuando no se usa. El acabado en pana y el relleno de espuma lo hacen cómodo tanto para sentarse como para tumbarse. Se vende en en Amazon y su precio ronda los 159 euros, según el acabado. Es habitual verlo en habitaciones juveniles, zonas de lectura o salones informales donde se busca una cama extra sin complicaciones.
Todo esto explica por qué el sillón cama está desplazando al sofá cama clásico en muchas viviendas. El sofá cama obliga a reservar espacio para algo que se utiliza poco y condiciona la distribución del salón. El sillón cama, en cambio, encaja mejor en el uso diario, se mueve con facilidad y no obliga a reorganizar la habitación cada vez que se necesita una cama adicional. En pisos pequeños, la diferencia se nota.