El aviso de la OCU sobre las rebajas de enero: ni se te ocurra hacerlo si quieres ahorrarte un pastizal
Hacerse una sencilla lista de lo que quieres o necesitas, es clave para las rebajas según la OCU
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El arranque de las rebajas de enero siempre llega con la sensación de que, por fin, vamos a poder hacer todas esas compras que hemos ido reservando de este otoño. Este año además, la expectación es mayor si bien la ropa y el calzado son dos de los productos que más han subido según el IPC, y muchas familias esperaban que llegaran los descuentos para renovar armario sin que el bolsillo sufriera más de la cuenta. Sin embargo, junto a esa ilusión habitual por las rebajas, la OCU ha lanzado un aviso claro para evitar sustos y compras que terminan costando más de lo previsto.
La directora de Comunicación de la organización, Ileana Izverniceanu, ha sido tajante al respecto: antes de entrar en tiendas físicas o empezar a llenar el carrito online, conviene pararse un minuto y pensar qué se necesita de verdad. No se trata de una recomendación superficial. Izverniceanu insiste en que hacer una lista realista y comparar precios puede marcar la diferencia entre aprovechar las rebajas o caer en la trampa de los descuentos inflados. Su mensaje, en el fondo, es más sencillo de lo que parece, si quieres ahorrar, no compres a ciegas. Y es que, aunque las rebajas puedan parecer la oportunidad perfecta, la OCU recuerda que la emoción del sólo hoy o últimas unidades lleva a compras impulsivas que después terminan en devoluciones, frustración o dinero perdido. Y aquí es donde arranca su advertencia ya que aunque es comprensible querer aprovechar los descuentos, no no podemos desviar de lo básico, que es saber qué buscas y cuánto cuesta realmente antes de que llegue la rebaja.
A partir de ahí, el mensaje oficial de la organización va mucho más allá. En su web lo resumen con una frase que viene repitiéndose desde hace años: bajan los precios, no tus derechos. Y lo dicen por algo dado que en estas fechas se dispara el consumo, pero también los problemas, como errores con el ticket, cambios que no se aceptan, descuentos poco transparentes, o productos que, de repente, parecen tener una calidad distinta. Su recordatorio es claro: la ley no cambia por estar en rebajas.
El aviso de la OCU sobre las rebajas de enero
La organización explica que las rebajas siguen siendo una buena ocasión para renovar prendas o comprar aquello que se había escapado durante el año. No en vano, un 39% de los encuestados en su estudio de solvencia reconocen que les cuesta afrontar el gasto en ropa y calzado, y las rebajas les dan un respiro temporal. Pero el impulso de compra no debería convertir al consumidor en alguien menos protegido, ni mucho menos resignado a aceptar cualquier condición que imponga un comercio.
Por eso han reunido un conjunto de recomendaciones muy concretas que, lejos de sonar a teoría, funcionan en el día a día. La primera es comprobar que el producto estuvo a la venta antes del periodo de rebajas. Esa información puede parecer irrelevante, pero evita que un comercio saque mercancía antigua o productos que nunca formaron parte de su oferta habitual. La segunda tiene que ver con el precio: debe aparecer la cantidad original junto al precio rebajado, o indicarse de manera clara el porcentaje de descuento.
También recuerdan algo que suele olvidarse cuando se entra en la dinámica de las rebajas, y es que la calidad del producto tiene que ser la misma que antes de rebajarse. No pueden aparecer taras nuevas ni defectos que no estuvieran previamente. Y, si los hay, deben indicarse expresamente. Lo mismo ocurre con la garantía y el servicio posventa. Da igual si compraste el producto el primer día de rebajas o si esperaste al último; tus derechos son exactamente los mismos.
Cuidado con las condiciones especiales
Otro punto clave tiene que ver con las condiciones especiales. Algunos comercios limitan el medio de pago, establecen normas más estrictas para devoluciones o restringen ciertos cambios durante la campaña. Esto es legal siempre y cuando lo comuniquen claramente antes de pagar. De hecho, la OCU aconseja fijarse bien en carteles, anuncios y en la información que aparece en la web. Si algo no está anunciado de forma visible, no puede imponerse después.
Además, animan a conservar siempre el ticket porque es la única forma de demostrar que la compra se hizo allí. Puede parecer evidente, pero muchas reclamaciones se complican simplemente por haber perdido ese justificante. Y, en caso de que el producto esté en perfecto estado, los comercios no están obligados a devolver el dinero si no lo han anunciado previamente. Aun así, la mayoría sí lo hace, o lo cambia por otro artículo o por un vale, lo que se considera una buena práctica comercial.
Cuidado con las compras online y las de tecnología
En el caso de las compras online, la protección es todavía mayor. La normativa obliga a ofrecer 14 días naturales para devolver un artículo sin necesidad de justificar el motivo. Es un margen amplio que permite pensarlo dos veces, probar el producto con calma y, si no convence, devolverlo sin presión.
La organización tampoco se olvida de quienes esperan las rebajas para comprar un electrodoméstico o un dispositivo electrónico. Su consejo es no improvisar. Lo mejor es consultar comparadores, rastrear precios de distintos comercios y analizar el historial de bajadas para evitar caer en falsas ofertas. Con la tecnología, el ahorro puede ser considerable, pero también los riesgos si no se compara con criterio.
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