Tranquilos, que el pluralismo solo molesta cuando no lo controlas

okbaleares medio

Hay algo profundamente inquietante para ciertos partidos políticos, especialmente en los de la izquierda: que exista un medio de comunicación que no puedan manejar como si fuera el mando a distancia de la televisión. Y parece que a algunos en el PSIB-PSOE les ha entrado ese pequeño escalofrío democrático al descubrir que periodistas de OKBALEARES aparecen en tertulias y programas de la televisión autonómica IB3. Qué atrevimiento. Qué falta de modales.

Al parecer, el problema no son las tertulias, los periodistas, ni las opiniones. El problema es que no todas las opiniones vienen con el sello de aprobación del poder de superioridad moral de la izquierda. Y eso, claro, rompe una tradición muy arraigada: la de tener medios dóciles, previsibles y convenientemente alineados con la narrativa oficial.

Resulta que OKBALEARES —ese medio tan incómodo— ha tenido la osadía de crecer. Según los datos de la OJD, ha alcanzado 784.145 usuarios únicos, con un incremento superior al 50%, y 1.243.547 páginas vistas. En otras palabras, se ha convertido en el tercer medio de mayor difusión en Mallorca y en uno de los que más ha crecido en la última década. Un desastre absoluto para quienes preferirían que nadie lo leyera.

Porque claro, cuando un medio crece sin pedir permiso, sin depender de subvenciones generosas y sin coreografiar cada titular al ritmo del poder político, ocurre algo terrible: empieza a marcar agenda. Y eso ya no hace tanta gracia. Durante años, muchos partidos —y no solo el PSIB-PSOE— se acostumbraron a una cómoda relación con determinados medios. Una relación basada en ese elegante intercambio que podríamos resumir como «tú no me incomodas demasiado y yo me acuerdo de ti en los presupuestos». Todo muy institucional, muy democrático y, por supuesto, completamente casual. Lo mismo sucede con los separatistas de Més y sus fuertes vínculos con la dirección de algunos medios afines.

Por eso resulta comprensible el nerviosismo cuando aparece un medio que decide hacer algo tan extravagante como periodismo. Sí, ese oficio anticuado que consiste en investigar, preguntar y, en ocasiones, publicar cosas que a los políticos no les gustan demasiado. La pluralidad mediática, esa palabra que tanto se pronuncia en discursos o ruedas de prensa, tiene un obstáculo: a veces implica escuchar voces que no están bajo control. Y ahí es donde empieza la incomodidad. Porque es mucho más fácil defender la libertad de prensa cuando todos los periódicos dicen básicamente lo mismo.

Pero hay periodistas que, incomprensiblemente, prefieren salir a la calle, buscar información, contrastar datos y contárselo a los lectores tal y como lo ven. Sin maquillaje y sin pedir permiso previo. Una costumbre bastante molesta para quienes preferirían que el periodismo fuese más bien al dictado. De hecho, lamentablemente, me ha tocado vivir alguna época en la que compañeros se veían en la obligación de escribir sus crónicas con el carnet del partido político de turno en la boca.

Así que sí, es perfectamente comprensible que a algunos en el PSIB-PSOE no les guste OKBALEARES. La crítica siempre es desagradable, especialmente cuando llega desde un medio con más lectores y menos ganas de pedir disculpas por hacer su trabajo. La buena noticia —para los lectores, no necesariamente para los políticos— es que el periodismo independiente tiene esa mala costumbre de persistir. De investigar. De contar cosas incómodas. Y de seguir creciendo cuando la gente quiere informarse fuera del circuito oficial. Y quién sabe. Tal vez algún día descubramos que la pluralidad informativa no era un problema, sino precisamente la esencia de una democracia sana.

Pero no adelantemos acontecimientos. Tampoco queremos provocar más disgustos innecesarios.

Lo último en OkBaleares

Últimas noticias