El español barrió a Medvedev en la final del Masters 1000 de Montreal (6-3, 6-0)

El huracán Nadal vuelve a conquistar Canadá

Rafael Nadal se proclamó campeón del Masters 1000 de Montreal después de derrotar en la final al ruso Daniil Medvedev en dos sets (6-3, 6-0). El manacorense logra su quinto entorchado en Canadá.

Nadal
Nadal celebra un punto en Montreal. (Getty)

Canadá es territorio de Rafael Nadal. El tenista manacorense se proclamó campeón del Masters 1000 de Montreal, revalidando el título conquistado en Toronto en 2018 en una final casi perfecta en cuanto a juego y planteamiento. Daniil Medvedev, posiblemente el tenista más en forma del circuito en las últimas semanas, no pudo hacer nada para evitar ser arrasado (6-3, 6-0) por el vendaval de juego de Rafa, en su partido más completo de los últimos tiempos, que provoca un optimismo generalizado de cara a los próximos compromisos en Estados Unidos. Por el momento, en el país vecino, Nadal sigue siendo el rey. 

Llegaba descansado Nadal a un encuentro en el que necesitaría alcanzar algo similar a su mejor versión desde el inicio. Medvedev obligaba a ello en su condición de jugador emergente y uno de los que está en mejor forma de todo el circuito en la actualidad. Su periplo en Montreal, donde no perdió un set hasta confirmar su presencia en el encuentro por el título, confirmaba su condición de rival de peso para el quinto título de Rafa en Canadá. 

Superando a Nadal en los intercambios largos, Medvedev no pudo culminar con break un juego inaugural en el que mostró sus credenciales al resto. Rafa, más inteligente y experimentado a la hora de lidiar con el viento, una constante a lo largo de la semana, levantó su servicio y tiró de paciencia hasta el cuarto juego, en el que completó su segunda oportunidad de rotura para construir las primeras ventajas en el marcador.

El primer objetivo de frenar la salida en tromba de Medvedev estaba cumplido y ahora, con el marcador a favor, Nadal debía administrar la ventaja ante un arma de doble filo como el viento, más peligroso si cabe que los reveses cruzados del joven y espigado rival ruso. Sin ceder una sola pelota de break y también a la segunda, Rafa cerraba el primer parcial al servicio y con el saber estar del que tiene en las pistas canadienses uno de sus campos de victoria habituales.

Rosco de pentacampeón

La desconcentración de Medvedev, más allá del viento, tenía a un sobresaliente Nadal como principal culpable. El balear no fallaba una pelota de más y cada vez que podía, contraatacaba para hacer inerte la potencia de los golpes planos del jugador nacido en Moscú. El break con el que empezó la segunda manga era prueba del dominio claro de Rafa, que sumaba dos juegos más para ponerse con una doble rotura a favor. El trofeo de campeón apuntaba a no cambiar de dueño.

Medvedev, que aseguraba en la previa su intención de no dejarse intimidar por un coloso como Nadal, no tenía otro remedio que rendirse ante la supremacía de Rafa. Ni una opción al resto para el ruso, que no entendía el nivel de su rival atendiendo a las condiciones de la pista. El tercer break hacía justicia al monopolio del número dos del mundo en la pista central del complejo canadiense. La Rogers Cup tenía dueño, con un rosco hipnotizador en el segundo set. Rafael Nadal es pentacampeón del Masters 1000 de Canadá.

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