El gesto de Sergio Ramos llegó tras más de una década de insultos y provocaciones de los Biris

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Los Biris exhiben una pancarta contra la familia de Sergio Ramos.
Francisco Rabadán
  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

Todo en la vida tiene un límite. Sergio Ramos ha cargado con la losa de su falsa traición al Sevilla cuando en 2005 se marchó al Real Madrid. El capitán blanco ha explicado en múltiples ocasiones e incluso en su biografía donde asegura que ni él ni su hermano René depositaron la cláusula de rescisión para salir del equipo hispalense: se trató de un mero traspaso.

El entonces presidente del Sevilla y actualmente en prisión, José María del Nido, se encargó de disfrazarlo a ojos de la afición hispalense como una traición cuando fue una venta más como las múltiples que realizó el club en esos años. Alves, Baptista, Keita, Navas, Capel o Reyes fueron algunos de los jugadores que la entidad vendió durante esos años y ninguno de ellos ha recibido un recibimiento tan poco decoroso como el que los Biris dedican a Ramos. Pancartas, insultos y lanzamiento de objetos es lo que se ha encontrado el capitán del Real Madrid en cada visita a la que fue su casa. Un ejemplo fue el día que saltó al campo con un enorme cartel que rezaba «Ramos, un apellido dos hijos de puta».

El Madrid y el Sevilla acordaron el traspaso del jugador por 30 millones de euros en el verano de 2005 después de que no se alcance un acuerdo por la mejora de contrato de Sergio Ramos. «Nosotros le presentamos a Del Nido unos meses antes de marcharnos al Real Madrid un contrato vitalicio que no aceptó. Era un contrato en blanco de 10 años con la única condición de que queríamos ganar lo mismo que el que más ganase en la plantilla», explicó el jugador en su biografía.

La respuesta de Del Nido deja a las claras la postura del presidente respecto a los canteranos y los motivos por los que tuvo que disfrazar su venta, tal y como ha reconocido el ex delegado del Sevilla, Cristobal Soria. «Me dijo que jamás un canterano iba a ganar dinero en el Sevilla. Lo pasé mal y me di cuenta de la mafia que hay en el mundo del fútbol. Le dije que si el Sevilla era grande lo era por los canteranos y los jugadores de la casa», zanjó Ramos sobre su salida del club. Desde entonces, los Biris no han dejado de faltar al respeto a uno de los símbolos del fútbol español.

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